"El ejército vencedor de Arica, regresó á Tacna. Calientes todavía los cadáveres de la batalla de Tacna, y del combate de Arica, flameando sobre el techo de su casa el pabellón de la Cruz Roja, cruzadas las puertas de esa casa por las bayonetas de las Guardias chilenas, ocurrió el siguiente interesante episodio que ha sido muy comentado por la prensa de las tres Repúblicas beligerantes.
Dos jefes chilenos le hicieron anunciar su presencia, y él ordenó que entraran. Recogieron aquellos el cortinado de la cama para saludarlo, y estrecharon su mano. Dice á este respecto "La Confederación'' de Sucre, en su número 14, á quien cedo la palabra:


