"Noviembre 29 de 1880
Amigos míos:
Llego en este momento del campo y me hallo con asuntos tales, que no podría postergar sin daño. Tengo que contentarme, pues, con enviar a los vencedores en Tarapacá una palabra íntima en la hora en que la memoria de aquel memorable hecho de armas les reúne en patriótica fiesta.
Tarapacá es, en tierra, el único punto luminoso que brilla con el doble resplandor del esfuerzo y del éxito, en medio de los desastres de la presente campaña.
Protesta viva del patriotismo y del valor peruano, vindica nuestras armas y hace indefectible, para propios y extraños, el triunfo de mañana.













