28 de febrero de 2013

Alejandro Villalobos

Alejandro Villalobos
Teniente Coronel Alejandro Villalobos Concha

Nació en Cauquenes en 1863, ingresó el 27 de septiembre de 1880 al Batallón Movilizado “Talca”, participó en las batallas de Chorrillos y Miraflores.

El 3 de mayo de 1881 ingresó al Batallón de Línea “Chacabuco”, ascendió a Teniente el 14 de junio de 1882 y Capitán el 4 de octubre de 1883. 

Ingresó a la División del Centro que operaba en los departamentos de Junín y Cerro Pasco. 

El 20 de agosto de 1884 se retiró del Perú, con su unidad pasando a cubrir la guarnición de la provincia de Tarapacá.

26 de febrero de 2013

Casimiro Marino

Casimiro Marino
Casimiro Marino Ara

Participó en la guerra del Pacífico, combatiendo en la batalla de Tarapacá el 27 de noviembre de 1879,  teniendo el grado de alférez del Granaderos de Tacna, meses mas tarde sería ayudante del coronel Francisco Bolognesi.

En su calidad de ayudante, se encargó de reunir a los demás oficiales para dar la histórica respuesta al militar chileno J. De la Cruz Salvo

Luego de la batalla de Arica, el 07 de junio de 1880, fue tomado prisionero y llevado a la localidad de San Bernardo.

Desde allí enviaría una fotografía, la cual al reverso está dedicada a su prima Matilde

Veteranos peruanos


Ceremonia realizada en la Plaza Bolognesi en Lima, las tres personas sentadas delante llevan un distintivo en el brazo izquierdo que dice "Sobreviviente Guerra del Pacífico"

Rotos y Santos

Militar chileno
Los rotos y los santos

Un diario de provincia ha dado cuenta de cierto grave suceso ocurrido en el pueblo de X (más vale callar los nombres), en una de las noches de la semana que acaba de pasar con tan larga cola de calamidades.

Varios ladrones penetraron a la iglesia; se sustrajeron lo más valioso del sagrado ajuar y, no contentos con tal profanación, cometieron todavía otra mayor, arrastrando las imágenes de San José y de la Virgen hasta la plaza pública, poco menos que desnudas, donde en tal guisa, a la siguiente mañana, mostrólas el sol y pudo verlas el escandalizado vecindario: a ella, con cigarrillo en la boca, y a él con un naipe de las manos.

Una devota que oyó el caso, respetable señora que sostiene que no hay en Chile otros rotos descreídos que los soldados de la última campaña, en la cual todos dejaron allá su sólida fe y devoción antiguas.

24 de febrero de 2013

Cartas de Candamo

Manuel Candamo
Cartas a Teresa 

Las misivas enviadas por Manuel Candamo a su esposa Teresa, a fines del siglo XIX, revelan episodios que es necesario –aunque desagradable– recordar. Se trata de 400 cartas que dan cuenta de los recelos, pugnas, venganzas y traiciones entre peruanos antes, durante y después de la Guerra con Chile.

La historia también se nutre de la intimidad, descubriendo en una carta hechos y opiniones que uno no haría en público, por ejemplo.

Manuel Candamo Iriarte, el ilustrado hombre de negocios, dirigente del partido civilista, teniente alcalde de Lima, senador y presidente del Perú (1903-1904), remitió numerosas misivas a su esposa Teresa Álvarez Calderón desde las localidades chilenas de Angol y Chillán, donde estuvo desterrado durante catorce meses por orden de los invasores que lo acusaron de colaborar con Andrés Avelino Cáceres.

14 de febrero de 2013

Antofagasta, 1879


Le presento fotografías de Antofagasta, principalmente de las instalaciones de la Compañía de Salitres y Ferrocarril, tomadas en 1879 por Díaz y Spencer, fotógrafos al servicio del ejército de Chile.

Proclama de Zapata

Severino Zapata
Proclama del Prefecto Severino Zapata


A los nacionales:
Ciudadanos:

Enviado por el Gobierno de mi Patria a desempeñar la Prefectura de este Departamento, atravesando una época difícil, he sabido cumplir con los deberes de mi cargo, unido siempre a mis conciudadanos. Hoy se ha realizado un atentado incalificable, un escándalo que jamás se presenciará en pueblos civilizados. 

Sin fuerzas para combatir a los invasores que, alentados por nuestra debilidad hacen gala de entereza, usurpando derechos, hollando la dignidad del boliviano, aherrojando a las autoridades, consumando, en fin, un hecho que no necesita definirse para ser conocido en toda su monstruosa deformidad e injusticia, ¿qué queda que hacer? Abandonar el territorio invadido, que no nos es posible defender, después de una solemne protesta a nombre de Bolivia, cuyos fueros han sido desconocidos a nombre de la América, que presencia espantada el ultraje que recibimos.

.

...