26 de marzo de 2026

Ricardo Bentín

Ricardo Bentín
Bentín, Ricardo.

-Minero, Político, Militar. 
-Nació en Lima en 1853. Hijo del prestigioso hombre público y minero don Antonio Bentín.

-Hizo sus estudios en los colegios de Noboa y Guadalupe. -Ingresó después a la Universidad, permaneciendo allí sólo un año, pues tuvo que ir a secundar a su padre en las ásperas labores de la hacienda mineral de Casapalca. 

-En 1880, fué nombrado subprefecto de Huarochirí y se encontraba en Matucana, cuando los grandes desastres militares de San Juan, Chorrillos y Miraflores. -Prestó en aquella oportunidad valiosos servicios, recogiendo a los soldados fugitivos, y reuniendo armamento que sirvió para organizar las primeras fuerzas militares, después de disolverse en Lima los ejércitos derrotados el 13 y 15 de enero de 1881.

-Sirvió después como ayudante del general Cáceres y con este cargo asistió a la batalla de Huamachuco, observando un brillante comportamiento. Anduvo más tarde por distintas provincias del interior, mientras duró la guerra con Chile. 

-Al firmarse la paz, volvió a consagrarse a trabajos mineros. -La labor en los primeros años fué para él, sumamente ruda. -Los chilenos habían destruido los asientos mineros, faltaban capitales y brazos, y medios de trasporte. -Dotado de una gran perseverancia y energía supo sobreponerse a las penurias y privaciones impuestas por la vida en la cordillera y logró a la vuelta de algunos años poner en plena prosperidad su mina de Aguas Calientes. 

-En 1886, fué elegido diputado por la provincia de Huarochirí, desempeñó un papel sobresaliente en 1889, combatiendo enérgicamente en la cámara el contrato de cancelación de la deuda externa, que en aquellos tiempos se consideró leonino. -Formaba parte de la minoría opositora en la que militaban los doctores José María Químper. Paulino Fuentes Castro y otros, expulsados por un acto dictatorial del gobierno. La provincia de Huarochirí, volvió, sin embargo a elegirlo su representante y no ha cesado de representar durante más de un cuarto de siglo, esa circunscripción territorial desempeñando en todo tiempo en el congreso un rol independiente. 

-En 1913, fué elegido presidente de la cámara. -Es digno de observarse, que nunca tuvo contendor en sus distintas elecciones de diputado; porque la provincia de Huarochirí se ha manifestado agradecida a los muchos servicios que no cesa de prestarle. - Rehusó siempre los cargos públicos, pero no pudo sustraerse a la corriente unánime de opinión, que impuso dentro del seno de la Convención Electoral de 1915, su nombre para la primera vicepresidencia de la república, alto cargo para el cual fué elegido por abrumador número de votos. 

-Es miembro de la Beneficencia. - Posee cualidades, que se han hecho muy escasas; valor, lealtad, franqueza, amor y tenacidad para el trabajo, una gran modestia hija de sus propios méritos, y sentimientos de caballerosidad y de filantropía, que a pesar de la reserva y discreción que observa en todos sus actos, no han dejado de traslucirse. - Es casado con la distinguida dama limeña, doña Rosa Mujica, hija del íntegro patriota don Elías Mujica.

Completaremos estos datos, copiando lo que sobre tan alta y simpática personalidad, dijo hace pocos meses "El Comercio":

"Aguas Calientes", envuelve toda una historia de esfuerzo, de constancia y de trabajo. Habla muy alto en favor de quien supo encaminar y dirigir esa negociación hasta llevarla a su gran desarrollo actual, convirtiéndola en elemento positivo de progreso para la República.

Fué a raíz de terminada la guerra internacional que sostuvimos con Chile, cuando el señor Ricardo Bentín tomó a su cargo la negociación de "Aguas Calientes". Antes, desde muy joven, se dedicó a la minería; pues a la edad de dieciocho años, después de abandonar los claustros de San Carlos, en donde cursó leyes, junto con otros hombres que más tarde han tenido alta figuración en el Perú, comenzó a trabajar con su padre el señor don Antonio Bentín, poderoso minero de esa región, en aquel entonces. Y así inició su aprendizaje en esta gran industria. La práctica le sirvió de maestro y dióle gran experiencia, como hubo de probarlo más tarde.

Desgraciadamente, cuando la minería había tomado gran impulso entre nosotros, estalló la guerra con Chile; y el señor Bentín abandonó todo hasta el sonriente porvenir que se le presentaba, para ofrecer el contingente de su naciente fortuna y de su sangre, en defensa de la República. Se alistó en el ejército para tomar parte activa en la guerra, formó en el cuerpo de ayudantes del general Cáceres en toda la campaña de la Breña.

Al triunfar el general Cáceres, el señor Bentín fué elegido diputado por la provincia de Huarochirí. Es en esta época en que da una gran prueba de su carácter independiente y altivo. En esa legislatura formó parte de la minoría que combatió el contrato Grace; y a pesar de todas las consideraciones de que era objeto por parte del citado general, no claudicó un sólo instante en sus ideas patrióticas, respecto al referido contrato. Después de combatirlo bravamente, optó por abandonar la política y entregarse por completo a una vida de trabajo.

Volvió, pues, a su antigua existencia de minero, existencia de lucha y de esfuerzos constantes contra la naturaleza, es cierto; pero mil veces preferible para los que alientan energías, a las luchas de una política estrecha y poblana. Es así, como el señor Bentín se hizo de "Aguas Calientes". Y fué para él la fortuna. Pero la fortuna por el trabajo.

Comenzó, pues, nuevamente, con muy poco capital, pero lleno de fe, su antigua vida de minero, vida llena de sacrificios y de privaciones como he dicho, en donde la muerte asecha al hombre a cada paso; vida que sólo pueden apreciar, debidamente, los que conocen aquellas desoladas abruptas regiones, y no los que viven ni han salido jamás del quietismo monacal de esta Lima, de pesadilla y de cinematógrafos.

Es necesario conocer lo que son esas soledades de leguas y leguas, de montañas monstruosas que asustan, sin la más leve brizna de hierba, bajo un cielo triste que relampaguea siempre cargado de electricidad, para comprender todo el caudal de energía que ha de derrochar el hombre civilizado que tiene que vivir allí. La fortuna que se adquiere por estos medios, debe inspirar respetos y no envidias. Es, quizás, la fortuna mejor ganada en la tierra, porque quien supo formarla lo hizo familiarizándose con el peligro, con los sufrimientos y con la muerte. Es éste el prólogo de las riquezas honradas, adquiridas así. La fortuna, en este caso, no es, pues, más que justo premio para los que no supieron desfallecer jamás.

Es interesante la vida que siguió don Ricardo Bentín, cuando recién comenzó a trabajar en esa región mineral. En aquella época sólo había en "Aguas Calientes" dos estrechos cuartos por todo albergue. Eran el despacho del jefe, su dormitorio, su comedor y el depósito de herramientas y de dinamita, a la vez. No había ni estufas para calentarse en esa frígida zona, en donde la misma llama tiene que acurrucarse en el suelo, ocultando la cabeza entre las patas, para defenderse del frío, del viento, de la lluvia y de la nieve.

Comenzó a trabajar sólo con tres indios, economizando empleados; pues él era el capataz, el cajero y todo. Fueron dos años de verdadera lucha y de privaciones sin cuento. Por esa época se instaló la compañía Backus y Johnston en Casapalca, El señor Bentín vendió a esta empresa sus "relaves", y con el dinero que obtuvo emprendió una obra de gran aliento, a fin de dar impulso a sus trabajos. Su gran experiencia en asuntos mineros, lo lanzó a perforar un socavón en una de sus minas, a pesar de los vaticinios que en contra le hizo todo el mundo. aún los más competentes profesionales.

Era ir a un fracaso seguro. La formación geológica del terreno tenía que dar ese resultado. Pero la esperanza, sirena encantadora de nuestra vida, que nos enardece con su voz cuando vamos a desfallecer, alentó al señor Bentín a que siguiera adelante. Comenzó a perforarse el socavón. Los demás mineros esperaban. Espíritus menos audaces, querían experimentar en cabeza ajena. Y se perforaron cincuenta metros. Nada. Se perforaron otros cincuenta, a puro golpe de barreta. Nada, también. Siempre los mismos peñascos inservibles, siempre las mismas tierras sin valor. Pero la esperanza seguía cantando, en los oídos del señor Bentín, su eterna canción de consuelo. ¿Por qué no? Y así fué, en efecto. A los cincuenta metros más se encontró la gran veta, y con ella el principio de gran fortuna que posee hoy el señor Bentín. Fué para él un triunfo moral y económico, a la vez. Los profesionales que trataron de disuadirlo de su arriesgada empresa, se equivocaron en esta ocasión. Esto no es extraño. Hasta los sabios suelen equivocarse muchas veces, en ciertas cosas de la vida. Comenzó, pues, la era de progreso. Y hoy "Aguas Calientes" no es ni sombra de lo que fué ayer. La hacienda es un verdadero centro de actividad. La casa-habitación es tan confortable, que quien vive en ella olvida por momentos que se encuentra a muchas leguas de Lima, encerrado entre montañas cubiertas de nieve.

La personalidad social del señor Bentín, es hartamente conocida en Lima, para que ahora me ocupe de ella. Nació en esta ciudad. Ha heredado las dotes de su padre, un señor chapado a la antigua y de una rectitud rayana en la exageración. En política, constantemente se le ha visto al lado de las buenas causas. Y en los momentos decisivos para la República, ha exteriorizado siempre sus grandes condiciones de carácter. Ha llegado al alto cargo de primer vicepresidente de la república, no por influencias de partido, sino por los positivos méritos que posee. La provincia de Huarochirí pronuncia su nombre con respeto tradicional; pues son muchos los beneficios que debe esa región al espíritu generoso y franco del señor Bentín.


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Paz Soldán, Juan Pedro. "Diccionario Biográfico de Peruanos Contemporáneos" Lima, 1917.

Saludos
Jonatan Saona

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