1 de enero de 2026

Manuel Costas

Manuel Costas
Don Manuel Costas
(1883)

Invadido el Perú por las tropas chilenas, sufrió los martirios de la conquista. El caos político que abatió a la Nación, fue tan grave como el que produjo la guerra. La delicada situación de los partidos que venían gobernando el país, se empeoró. Las Cámaras se disolvieron, y sus Representantes hubieron de reunirse en diferentes sitios de la República, abanderados a tal o cual caudillo, pero sin rumbo fijo y definido, que facilitara la unión nacional. De esto aprovechó el enemigo para apoderarse de Lima. Perdida la capital, no quedaba más resistencia que la del sentimiento, pues las fuerzas y los armamentos de guerra se iban paulatinamente agotando.

Reunido en Arequipa el Gobierno que presidía el Contralmirante Montero, se convocó al Congreso, para que se reuniera en esa ciudad. El 28 de Abril de 1883 se instaló dicha Asamblea formada por las Cámaras de Diputados y Senadores, teniendo la primera como Presidente al esclarecido tribuno señor Alejandro Arenas, y la segunda, a don Manuel Costas, Senador por Puno.

Notables fueron las sesiones de este Congreso, que presidió Costas. Al instalarse, comenzaron las interpelaciones al Gabinete que organizó don Camino N. Carrillo y del cual formaba parte el doctor Mariano Nicolás Valcárcel. Las discusiones fueron terribles y la censura al Ministerio se impuso siempre, exceptuando a la persona del doctor Valcárcel, quien fue llamado a reemplazar a Carrillo en la formación del nuevo Consejo de Ministros, desempeñándose eficientemente en la Cartera de Relaciones Exteriores.

Don Manuel Costas tuvo destacada figuración en esta vez. Hombre ecuánime y de bastante experiencia política, orientó con talento los debates parlamentarios. Se sucedieron días penosos para la República. Aquel Congreso sufrió todas las consecuencias de la guerra. Tremenda responsabilidad cabía a los legisladores de entonces, y seguros de su deber intervenían unos y otros, con entusiasmo y decisión, en forma acalorada y dinámica. Costas contentó a los Representantes. La bondad de su inteligencia y la razón de sus argumentos, agradó a todos. Las sesiones, si bien fueron agitadas, conservaron en todo instante el tino y la elevación patriótica que les impregnó el Presidente.

Había nacido don Manuel Costas en Puno, el año 1820. Hizo sus estudios en Arequipa, los que terminó en Lima. Se dedicó al comercio por entero, labrando poderosa fortuna. Regresó provincia, donde permaneció dedicado a la agricultura. Más tarde ingresó a la política. No recibió honorarios por sus servicios públicos, pues le gustaba servir desinteresadamente al país. Esto le fue granjeando el aprecio nacional, y el año 1868 lo eligió el departamento, Senador. 

Vino a Lima y se incorporó a la Cámara, donde en poco tiempo hubo de sobresalir. Le tocó defender y atacar varios proyectos, sosteniendo para ello, en fogosos discursos, la verdad de sus razones. Antonio Arenas, Evaristo Gómez Sánchez, Pedro A. del Solar, Francisco de Paula Muñoz, fueron émulos y contemporáneos de Costas. No pudieron, sin embargo, mermarle prestigio, pues la fecundidad de su talento era creciente y luminosa. En el Congreso de 1870, había representado, igualmente, a su pueblo natal. En 1872 volvió por tercera vez a figurar en el Senado Peruano. Sostuvo una interesante polémica con don José Rufino Echenique, que representaba al Departamento de Lima, en aquella Asamblea. Pero Costas no se inmuto nunca. Tenía amigos que le distinguían. Uno de ellos fue Lizardo Montero, Senador por Piura, con el cual se vinculó, facilitándole esta amistad su encumbramiento a la Presidencia del Senado, en el Congreso de Chorrillos, cuando aquel ciudadano desempeñaba el puesto de Jefe Supremo y Militar del Perú.

Puede decirse que después de que Costas presidió el Senado, en Arequipa, se apagó su vida pública. Anémico por naturaleza, prefirió apartarse de la política, antes que permanecer esclavo de ella, en Lima. Pero su pueblo lo requería para que lo representara nuevamente en el Congreso Nacional. Costas rogó a sus amigos que no insistieran y se alejó a una de sus haciendas del Sur, donde permaneció recluido.  Volvía de cuando en cuando a Puno, enseñando sus hondos ojos y su larga barba negra, que hacían destacar su frente ancha y blanca. 

La vida política de Manuel Costas es corta pero notable. No hay en ella claudicaciones. Con la seguridad del tribuno romano se desenvuelve en el Senado, en las diferentes oportunidades que le toca actuar. Como decía Renán, hablando de los apóstoles del cristianismo: hay almas en las que no se conoce el rencor, y en las que no anida más que la luz. Tal fue la de Manuel Costas. Comprendió su misión en la vida y se apartó de la acción cuando debió apartarse. Falleció en Puno, el 20 de Setiembre del año 1883, después de haber prestado a su Patria, importantes servicios públicos.

Había sido Presidente del Gabinete y Ministro de Gobierno del Presidente Pezet, junto con Toribio Pacheco, Frisancho y José Simeón Tejada. Durante la Administración de don Manuel Pardo, desempeñó la Vice-Presidencia de la República, ocupando el Poder Supremo, por ausencia de aquél, a partir del día 28 de Noviembre de 1874, hasta el 16 de Enero de 1875. No se envaneció nunca, y jamás recibió, como hemos dicho, sueldo alguno por los múltiples e importantes servicios que prestara a la Nación. Su obra quedó grabada, con definidos caracteres, en los diferentes períodos de su carrera pública.


*********
"Presidentes del Senado, Comisiones directivas y señores senadores 1829-1960". Lima, 1961.

Saludos
Jonatan Saona

1 comentario:

  1. Falleció, entonces, justo antes de la firma del tratado de Chorrillos, llamado de Ancón, que puso término a la guerra. Como estuvo alejado de la actividad política en sus últimos años, no sabemos que habría opinado de esa solución al conflicto. Que, por cierto, tuvo detractores desde el primer momento.

    Raúl Olmedo D.

    ResponderBorrar

.

...