jueves, 4 de enero de 2018

Parte de Riveros

Parte Oficial de Galvarino Riveros

PARTE DEL JEFE DE LA ESCUADRA.

Chorrillos, Enero 16 de 1881

Señor Presidente:

El 2 del presente ordené al capitán de corbeta Manuel Riofrío hacer un reconocimiento en el vaporcito Gaviota, de la costa peruana hasta la Punta Solar, con el objeto de ver si el campamento enemigo podía ser ofendido desde el mar. De vuelta de su comisión, el capitán Riofrío informó que el enemigo ocupaba posiciones atrincheradas a ambos lados del valle de la Villa y apoyada su ala a la derecha en el Morro Solar a 1.000 metros de la plaza.

Inmediatamente di cuenta de este hecho al General en Jefe y dispuse que la cañonera Magallanes recibiese a su bordo a los jefes que designase dicho General para hacer un reconocimiento formal en esa dirección, reconocimiento que confirmó lo aseverado por el capitán Riofrío.

El día 5 del presente me dirigí en el vaporcito Toro a inspeccionar ese mismo lugar, y pude cerciorarme que el ala derecha enemiga podía ser arrollada por los fuegos de nuestra escuadra.


En la tarde del 12, nuestro ejército se puso en marcha para atacar las posiciones enemigas, y a media noche, de acuerdo con el Ministro de la Guerra y General en Jefe, me dirigí con los dos blindados Blanco y Cochrane, la Corbeta O’Higgins y la cañonera Pilcomayo hacia el Morro Solar con el objeto de proteger las operaciones de nuestra ala izquierda.

Principiando el asalto antes del amanecer, la Escuadra no pudo tomar una parte activa, pues al venir el día las tropas peruanas y chilenas estaban demasiado cerca unas de otras para poder hacer fuego sobre aquéllas sin ofender a éstas.

En previsión de esto se había convenido que los buques no harían fuego sino cuando se les ordenase de tierra, y para atender a esto puse a disposición del General un teniente de marina con dos ayudantes y los útiles necesarios. Sin embargo, durante el reñido combate que tuvo lugar en las faldas del Morro Solar, algunos buques pudieron hacer unos pocos disparos seguros, y la lancha a vapor del Blanco hizo un nutrido fuego de ametralladora sobre el enemigo.

Concluido el combate, hice desembarcar en la caleta de Chira los doctores de la escuadra para atender a nuestros heridos, y ordené a los buques auxiliar a nuestras tro pas con agua, víveres, etc.

En la noche del 14 ordené al Cochrane dirigirse al Callao en relevo del monitor Huáscar y Pilcomayo, cuya artillería de largo alcance necesitaba utilizar en el ataque combinado del ejército y escuadra que se pensaba dar en la mañana siguiente sobre la línea de Miraflores.

En la mañana del 15, el Blanco, Huáscar, O’Higgins y Pilcomayo se encontraban frente a la batería de Miraflores esperando resultado de un parlamentario que había mandado el enemigo.

A las 2.30 P. M., cuando nos encontrábamos en un armisticio que debía durar todo ese día, el enemigo rompió sus fuegos sobre nuestras tropas y buques con la intención evidente de sorprendernos, lo que no consiguió, y sus fuegos le fueron inmediatamente contestados, siguiéndose un combate sangriento que duró hasta el anochecer, que dando nuestras tropas en posesión de las líneas enemigas.

Durante todo el combate, la escuadra concentró sus fuegos con buen éxito sobre el pueblo de Miraflores, don de estaban las trincheras enemigas y sobre la batería de la costa que existe en este lugar.

Al concluir este combate, una granada del cañón de a 70 libras del Blanco, hizo explosión accidentalmente al sacarla del cañón, causando la muerte instantánea de dos marineros, dejando, además, dos heridos de gravedad y cinco levemente.

Entre los heridos de gravedad se encuentra el teniente 2° A. Rodríguez, y siento decir a S. E. que hay
pocas esperanzas de salvar la vida de ese inteligente y entusiasta oficial.

He ordenado que toda la escuadra de trasportes que había hecho venir de Santa María a Punta Solar, se traslade a la bahía de Miraflores.

Los buques de guerra, excepto el Blanco y Abtao, están todos en el Callao, y hoy ordeno a la Magallanes ir a restablecer el bloqueo de Ancón y Chancay.

Esta noche me dirijo con el buque de la insignia al Callao, dejando al Abtao al cuidado de los trasportes, y a la Chacabuco que vigile también el Boquerón.

Los prisioneros enemigos principian hoy a depositarse en la isla de San Lorenzo.

En este momento llega a mi noticia que Lima se encuentra en nuestro poder, habiéndose rendido el día de hoy, antes de experimentar el fuego de nuestros cañones.

Se espera que mañana se rendirá el Callao.
Galvarino Riveros.

Al Excmo. Señor Presidente de la República

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Saludos
Jonatan Saona

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