No ha legado fortuna. No ha dejado vinculaciones sociales de primer orden. No tiene siquiera á sus amigos en el poder...... Todas estas desventajas en un país como el nuestro, no 'son suficientes para que se pierda su nombre en la oscuridad.
Brilló con la luz propia de su voluntad y de su talento. Se impuso en no lejano tiempo á la admiración de muchos y al desafecto de otros, contribuyendo á formar el primer gobierno nacional de 1883, que nos libró del enemigo odiado y que amenazaba perpetuar su dominio en los centros más importantes de la República. Nosotros le combatimos entonces. No defendemos aquí, responsabilidades comunes. Por eso mismo hacemos, justicia, al cabo de largos años, á los propósitos que animaron á Hernández para defender como inspirado tribuno la necesidad de la paz, y á sacrificar en cierto modo su nombre, al bien de los bienes; á rescatar la independencia perdida del Perú después de tantos desastres.



















