3 de agosto de 2026

Dalmace M. Tolmos

Dalmace M. Tolmos
Dalmace Moner Tolmos

El coronel Dalmace Moner Tolmos, es por sus actos y lo tenía que ser por su estirpe, fervoroso amigo de España, pues tanto su padre don Ramón Tolmos como su madre doña Paula Marañón nacieron en tierra española.

Nuestro biografiado el coronel Tolmos nació en Ica, hermosa y riente ciudad ubicada al sur de Lima, suelo privilegiado por la naturaleza en que a la par que produce una exuberante vegetación, es una de las provincias del Perú que mayor número de talentos ha producido en todos los ramos del saber humano. 

En este suelo tan privilegiado nació y se educó nuestro biografiado el que siendo capitán del ejército peruano, le sorprendió en la República Argentina la declaración de la guerra del Pacífico el año de 1879, abandonando los negocios particulares que en el suelo argentino lo retenía y dando prueba de la efervescencia de su sangre hispana, regresó al Perú para defender con su pecho el ultraje inferido por el agresor del Mapocho, concurriendo a las campañas y a las batallas durante esta terrible guerra del Pacífico.
Fué varias veces herido gravemente llegando a obtener por acciones de la guerra diversos ascensos hasta el de teniente coronel; y cuando ya con esta clase militar firmóse la paz con Chile y establecióse en Lima el gobierno que la había suscrito, el teniente coronel Tolmos fué uno de los primeros en negarse a reconocer ese gobierno, y en seguir "la bandera de la Breña", levantada en la cordillera de los Andes por el general Cáceres, quien al ocupar el Poder Ejecutivo en 1886, nombró al teniente coronel Tolmos, adjunto militar de la Legación del Perú en España, cargo donde tuvo oportunidades de acentuar el amor por la patria de sus progenitores.

Después de regresar al Perú, el gobierno del general Cáceres, conociendo que el señor Tolmos era un soldado de excepcional cultura y de magníficas dotes para las funciones administrativas; hízole director general de Obras Públicas, dirección donde hubo de prestar importantes servicios y de donde pasó al consulado general del Perú en Bélgica, desempeñándolo durante los periodos presidenciales de Morales Bermúdez, de Piérola y de Romaña.

En los últimos días del gobierno del señor Romaña regresó al Perú, y, a regresar, en la época del gobierno de don Manuel Candamo, fué ascendido por el Poder Legislativo a la clase de coronel, sorprendiéndonos que aún no sea general no obstante sus méritos y sus aptitudes.

Después de ser coronel D. Dalmace Moner Tolmos, fué en 1905 jefe de la zona militar de Lima y en 1907 prefecto de Arequipa, recordándose aún en este viril e importante departamento la gestión prefectural del coronel Tolmos.

Más tarde fué senador por el departamento de Ica, y salió del Senado para ejercer la representación diplomática en los Estados Unidos del Brasil.

El nombramiento diplomático del coronel Tolmos tuvo el valor de la consagración de sus grandes aptitudes diplomáticas desarrolladas en la legación del Perú en España y en el consulado del Perú en Bélgica, capacidad unida a sus condiciones de hombre de mundo, y su cultura por conocer varios idiomas, por haber realizado numerosísimos viajes y por haber tenido prolongadas residencias en Londres, en París y Boston.

Tocóle al coronel Tolmos representar al Perú en Río Janeiro, durante el centenario peruano; y aún se recuerda en la sociedad fluminense la esplendidez de las fiestas que el diplomático peruano supo ofrecerla, como se recuerda, también su obra de cordialidad para el acrecentamiento de los vínculos fraternales existentes entre el Perú y Brasil.

El coronel Tolmos es miembro de la sociedad de Beneficencia Pública de Lima y de la sociedad Geográfica; y tiene gran numero de condecoraciones, entre ellas la de la Legión de Honor de Francia y la de Leopoldo de Bélgica.

Por último, es imposible prescindir, no obstante el carácter sumario de estos datos, de que el coronel Tolmos tuvo la idea de dotar al Perú de una escuela de agricultura y que fué él, quien seleccionó y contrató en Bélgica el personal de ingenieros agrónomos y de químicos llamados a iniciar la enseñanza de ese instituto. En esta tarea estuvo bien afortunado el señor Tolmos, porque todos los profesores elegidos por él, supieron fundar una institución que ha dado y continúa dando óptimos frutos; y algunos de sus profesores, después de cumplir con sus compromisos, contribuyeron y contribuyen, como empresarios y como propietarios al desarrollo agrícola e industrial del Perú.

Los servicios del señor Tolmos, en orden de la enseñanza agrícola, fueron seguidos por su empeño para que en el Perú hubiera fábrica de proyectiles; y con tal fin el gobierno le encomendó que vigilara en Bélgica el aprendizaje técnico de un grupo de jóvenes peruanos en la fabricación de cartuchos para fusil, personal que bien educado en aquella nación, regresó al Perú dando pruebas prácticas de lo útil de la iniciativa del coronel Tolmos y del celo con que había vigilado la educación de los futuros armeros y pirotécnicos del ejército peruano,

El coronel Tolmos, es, pues, naturaleza vigorosa mentalmente y muy activo en la acción; y su mente y sus actos fueron ante todo por la patria. Su patriotismo no es de palabras, sino de hechos en los campos de batalla y en la vida cívica.

He aquí a grandes rasgos diseñada la importante figura de este distinguido peruano que corre por sus venas la noble y valerosa sangre española.


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Cáceres, Esteban M. "España en el Perú". Lima, 1923.

Saludos
Jonatan Saona

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