No ha legado fortuna. No ha dejado vinculaciones sociales de primer orden. No tiene siquiera á sus amigos en el poder...... Todas estas desventajas en un país como el nuestro, no 'son suficientes para que se pierda su nombre en la oscuridad.
Brilló con la luz propia de su voluntad y de su talento. Se impuso en no lejano tiempo á la admiración de muchos y al desafecto de otros, contribuyendo á formar el primer gobierno nacional de 1883, que nos libró del enemigo odiado y que amenazaba perpetuar su dominio en los centros más importantes de la República. Nosotros le combatimos entonces. No defendemos aquí, responsabilidades comunes. Por eso mismo hacemos, justicia, al cabo de largos años, á los propósitos que animaron á Hernández para defender como inspirado tribuno la necesidad de la paz, y á sacrificar en cierto modo su nombre, al bien de los bienes; á rescatar la independencia perdida del Perú después de tantos desastres.
La Historia repartirá por igual su veredicto entre los que tuvieron el valor de la última resistencia armada en 1883, y los que creyeron absurdo continuar esa resistencia. Abnegación por abnegación, no es inferior la obra de Thiers á la de Gambetta.
No ha sido Hernández lo que se llama un político profesional. Desempeñó elevados puestos é inspiró algunas ideas á la administración de su patria, pero, ello fué resultado de las circunstancias más que obra de su temperamento y educación, Es en el periodismo, es en la literatura donde hay que buscar los títulos que le abonan para figurar entre los primeros talentos de la República. Su pluma era tajante como una espada. Hería las cuestiones de un solo golpe; iba hasta el fondo de ellas y no se perdía jamás en inútil palabrería. Su estilo claro, transparente, hacía comprensibles y amenas bastantes cosas que el diarismo político nos presenta por lo general, insignificantes ó abstrusas.
Llegó Hernández á formarse un estilo personal que le denunciaba en las columnas de extraños periódicos donde era solicitada su colaboración siquiera, fuese anónima, por favor. Mantuvo así diversas polémicas; chispeantes unas de gracia irónica, severas otras, en que el razonamiento se presentaba armado de todas armas y no era fácil rendirle como dialéctico.
Todos sabemos cuan ingrata profesión es la del periodista; cuánta energía cerebral, cuánta bella producción se pierden en ese tonel sin fondo de la prensa, al lado de trabajos hechos al correr de la pluma y de simples noticias que pasadas de su hora ya no interesan. Es una ley tan dura, la que roba á muchas grandes inteligencias el mejor fruto de sus vigilias. Hernández en El País y otras publicaciones anteriores y posteriores á ese histórico diario, vació por muchos años el torrente de su espíritu, siempre bullicioso, agitado, llevando arenas de oro y espumas irisadas con los resplandores del Arte: todo para perderse allá, en el mar del olvido, donde no flota más el trabajo del periodista y apenas si rescatarse puede el nombre glorioso........
Pero, Hernández, dichosamente, ha dejado algunos escritos que desprendidos de la hoja diaria, se guardan hoy entre los documentos que hacen historia. Tal es con otros, el editorial de La Reacción del 15 de Enero de 1884. Consérvase todavía la honda impresión que produjo aquel editorial de alientos apocalípticos y que comenzaba con esta frase: Y no poder arrancarnos la memoria! Recorrió dicho editorial todos los ámbitos del país, llevando hasta la más remota aldea un eléctrico sacudimiento de patriotismo, de fe en la patria que resurgía cubierta aun de sangre entre los escombros de su grandeza, pero reconfortada con el sublime propósito de la enmienda, iluminada con el brillo en esta vez no engañoso, de la esperanza........
Una tarjeta de oro suscrita por muchos ilustres nombres, le fué entregada á Hernández, como demostración admirativa de esa elocuentísima pieza filosófica y literaria. Su familia debe guardarla con religioso cariño: ella conmemora un triunfo el más difícil de todos, sobre la indiferencia pública; una credencial de nobleza es ratificada por el entusiasmo de cien mil lectores inteligentes; un testimonio, en fin, de esa superioridad intelectual que no conocen los reyes ni muchos otros que representan en el mundo, los favores del poder y de la riqueza.
Julio S. Hernández nació de honrada familia en Lima en el año de 1853 é ingresó á la Universidad de San Marcos en 1870.
¿Se quiere una relación de los puestos públicos que ha desempeñado en su vida? Siendo muchos, y elevados algunos, no agregan nada á la verdadera importancia de su persona.
En 1873 fué nombrado Secretario de la Prefectura de Piura.
En 1875 fué elejido diputado por la Provincia del Cercado de dicho departamento.
En 1876 pasó á la Secretaría de la Prefectura de Ica. En 1877 desempeñó la Sindicatura de Gastos y la Inspección de Instrucción del Concejo Provincial de Ica.
En 1878 volvió á la Secretaría de la Prefectura de Piura.
En 1879 se embarcó á bordo del «Limeña» como Secretario de la Comandancia General de la 2a División del Ejército en Campaña.
Pasó á la Secretaría de la comandancia General de la 3a División.
En 1880, con clase militar provisional de coronel, fué enviado al departamento de la Libertad: sirvió como jefe del batallón «Regeneración» y jefe de Estado Mayor de las fuerzas departamentales.
En 1881 fué Fiscal permanente del Ejército en Cajamarca.
En el mismo año, Secretario de la Jefatura política y militar de los departamentos del Norte (General don Miguel Iglesias).
En 1882, Secretario General.
En 1883 Oficial Mayor de Relaciones Exteriores, y de Justicia é Instrucción.
Diputado por Piura á la Asamblea de Cajamarca. En 1884 Diputado por Piura, por Chincha y por la Unión, á la Asamblea Constituyente, reunida en Lima.
2o Vicepresidente de dicha Asamblea.
En 1885 nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Perú en las Repúblicas del Plata.
Fundó y redactó en 1873, El Ferrocarril de Piura. Redactó El Independiente y La Revista del Norte. Colaboró en todos los periódicos literarios de Lima; Correo del Perú, Álbum, Alborada, etc. y en muchísimos del extranjero.
En 1878 obtuvo un premio de honor en concurso internacional literario (Santiago de Chile).
En 1881 redactó El Comercio de Lima y El Boletín Militar de la Campaña.
En 1882 fundó La Reacción en Cajamarca.
En 1884 ditijió La Reacción en Lima.
En Enero de dicho año obtuvo el premio ofrecido por el Concejo Provincial de Lima al mejor artículo conmemorativo del aniversario de las batallas de San Juan y Miraflores.
En 1886 colaboró asiduamente en La Opinión Nacional.
En 1887 hubo de salir, presionado, fuera de la patria, y pasó al Ecuador.
En 1888 se trastadó á Chile. Allí defendió vigorosamente los intereses del Perú, regresando á Lima para encargarse en 1896 de El País, órgano oficial del partido Demócrata.
Elegido Senador por el departamento de Huancavelica en 1900, acababa de terminar en 1905 su cometido, cuando fundó PRISMA, buscando en la labor esclusivamente artística y literaria, un descanso á las fatigosas luchas de la política. Había dado á su patria cuanto podía darle; tenía derecho á ese descanso aunque no era un hombre provecto; pero, corta era la tregua que debía disfrutar apartándose de las ingratas refriegas parlamentarias. La literatura y el arte como único trabajo recreativo llegaron tarde. La dulce copa vino á sus labios cuando abrasados por la fiebre no podían ya gustar su contenido sin amargura. Traidora enfermedad le aguardaba allí en el retiro, para obligarlo á marchar á Europa en demanda de los auxilios científicos. No podía hallar sosiego en el mundo: era un descanso final el que le esperaba!
Abandonó Lima á fines de Mayo, y no sin emoción recordamos su despedida. Espíritu valeroso, alma fuerte, no dejó conocer á nadie la tristeza profunda que debió aflijirle al separarse violentamente de la esposa amantísima é hijos que no podían acompañarle. Brillaba en sus ojos la resolución militar de otros días, y una sonrisa estoica, ponía á raya todo enternecimiento amistoso, cuando le extendimos la mano repitiendo su frase de: hasta la vista!
Julio Hernández fué un poeta de hondo sentir allá en su juventud, y se recuerdan aun sus hermosas composiciones que publicó con la firma de Luis del Lago. Entre los últimos destellos de su inteligencia privilegiada, hállase este soneto que tiene pocos iguales en el parnaso de América.
PRECIΤΟ
Ser..... y no ser! Esfinge de la Ciencia,
de la Razón tortura, eterno arcano;
abismo abierto en el cerebro humano,
en cuyo fondo ruge la Demencia......
Nacer....... para morir! De la existencia
en que sólo el dolor no es sueño vano,
guarda, mudo, la clave, el Gran Tirano
que nos impuso el alma y la conciencia.
Da su aroma la flor, su trino el ave,
el astro rueda en su órbita medida,
sin el terror de su futura suerte;
y sólo llora el hombre, porque sabe
que inconsciente trajéronle á la vida,
y consciente le llevan á la muerte.
Un concienzudo estudio crítico sobre los versos de Hernández, revelaría á éste muy por encima de algunos poetas americanos y europeos que hacen fortuna con desperdicios de la literatura francesa, con muecas y dandysmos afeminados, con penachos de plumas multicolores, con trajes funambulescos de lentejuelas y toda la trapería en fin, que ha servido siempre para cautivar á las hembras histéricas y á los bobos.
Abocándonos á una época de mayor seriedad y conciencia artísticas, luchamos todavía con la frivolidad ambiente que sacrifica el mérito real á la concupiscencia de los ojos y cosquilleo miserable de los sentidos. Consecuente con estas ideas, fundó Hernández el quincenario PRISMA, asociado á Federico Larrañaga joven que ha perfeccionado en París sus buenas disposiciones para la crítica de arte, sin dejarse arrastrar por la exageración ni la extravagancia que malograron otros talentos.
Quiso el Director y fundador de PRISMA, que este quincenario representase dentro del periodismo nacional, la mayor nitidez é importancia gráficas, junto á la lectura de materias variadas y que no fueran de simple recreación infantil: que la nota seria predominara sobre la jocosa y entretenida, haciendo honor al público de Lima y del Perú entero, que reclamaba publicaciones de esta naturaleza en el incuestionable avance de su cultura. Si ha conseguido su objeto Hernández, dígalo el creciente favor de que goza PRISMA.
Nosotros, careciendo de la competencia periodística de su fundador, seguiremos las huellas que nos dejó trazadas, únicamente; y al cerrar esta pequeña nota biográfica, no nos queda sino la infinita amargura de considerar cuan lejos está ya de nosotros el hombre bueno, el escritor ilustre, el patriota de corazón, que ayer nomás nos decía con enérgico apretón de manos: hasta la vista!
CARLOS G. AMEZAGA.
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"Prisma" Revista ilustrada de artes, letras, etc. Año II n° 18. Lima, 16 de julio de 1906.
Saludos
Jonatan Saona

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