jueves, 12 de noviembre de 2020

Carlos González

Calos Fernán González
Carlos F. González y Larrañaga.
(Texto tomado de "El Perú Ilustrado" Lima, 24 de enero de 1891)

—Veinte años contaba solamente! Y supo morir como el varón fuerte de Siracusa! El campo de Miraflores fué su altar de sacrificio, su mortaja el jirón bicolor y su epitafio 15 de Enero de 1881, muerto por la Patria!

Carlos Fernán nació en esta capital, el 6 de Junio de 1860 del matrimonio de D. Nicanor González, con la señora Adelaida Larrañaga y fué educado en el Colegio Inglés, dirijido por el Sr. Williams, de donde pasó al Instituto de Lima, fundado por D. Manuel Pardo. Terminada la instrucción media ingreso á la Universidad, a la Facultad de Letras, pero habiendo cambiado de vecindad su familia, yendo á establecerse en Pisagua, Carlos se entusiasmó con los progresos comerciales en transacciones de salitre y determinó consagrarse al trabajo. En efecto, fué empleado en la Compañía Salitrera de Tarapacá, lleno de fé en los resultados que prometía la consagración á sus nuevas labores, formándose ilusiones lisongeras que desaparecieron al sólo grito de guerra que repercutió en el corazón de Carlos cual la trompeta de Roldan, y dejando el escritorio fué en demanda del rifle para impedir el desembarco de las tropas enemigas en Pisagua.

El incendio completo de la población, obligo á la familia González á volver a Lima; y poco tiempo después vino Carlos, sin más pensamiento que el de pelear contra las huestes invasoras.

El padre de González estaba también enrolado en las filas defensoras como Jefe de la sección administradora del Estado Mayor General.

Entró en la batalla de San Juan con el grado de Capitán, y cumplió con su deber como el más veterano, pues recibió felicitaciones del jefe Billinghurst, después de que los nuestros recuperaron momentáneamente las posiciones de Santa Teresa. El día de la infausta jornada de Miraflores, Carlos Fernán entró á lo más recio del fuego, y no se supo más de él. Existen versiones de que, caído herido, fué ultimado en el repase de los chilenos con Oscar La Barrera y otros, y su cadáver incinerado en las piras que incendiaron aquellos.


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Texto e imagen publicados en el semanario "El Perú Ilustrado" núm. 194, Lima, 24 de enero de 1891.

Saludos
Jonatan Saona

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