30 de abril de 2026

Patriotismo de limeña


Patriotismo de limeña
"Una joven pobre se cortó sus trenzas rubias. Las aceptamos... ¿Cómo no habíamos de aceptarlas? y las vendimos á un peluquero". Relato de un miembro de la Comisión de donativos patrióticos de 1879".
I
Sus roncas notas la guerra
sobre nuestro suelo lanza:
al percibirlas, palpita
lo más íntimo del alma.
Flotan negros vaticinios,
Flotan ilusiones gratas...
Con los labios balbucientes,
las pupilas dilatadas,
la madre estrecha al chicuelo
que se sonríe en su falda.
Cual los jóvenes de Grecia
el jóven toma las armas
animado por alguna
tierna y secreta mirada.
El anciano tembloroso,
pone el morrión en sus canas
que aún puede blandir el brazo
en el campo de batalla.
Marchan al Sur. La defensa
de nuestro suelo los llama.
Clavadas en los cañones,
allí, frente á frente, se alzan
la enseña que orna una estrella
y la enseñanza roja y blanca.

II
¿Porqué cubre la tristeza
la faz romántica y pálida
de la niña á quien se admira
por sus dos trenzas doradas?
¿Porqué sus ojos azules
en el horizonte vagan?
¿Porqué, lentamente, de ellos
se ven deslizar sus lágrimas?
¿Piensa en su amado? No. Piensa
en la enseña roja y blanca.

III
Ah! la derrota. Las filas
de la falange peruana
el corvo chileno rompe.
Nada el valor, nada alcanza
ante el número y la suerte
adversas que nos asaltan!
De San Francisco en las rocas
queda Espinar; caen en Tacna
Maclean, Mendoza, Fajardo,
firme en la mano la espada;
en el Morro, Bolognesi,
alta la frente, dispara
el postrer cartucho; y velan
el gran cadáver del «Huáscar»
los opacados colores
de la enseña roja y blanca.

IV
¡Un esfuerzo que rechace
al invasor! ¡Una extraña
fiebre de odio que llegue,
de los Andes, á las playas
del Pacífico, y las bañe
con esa sangre araucana!
¡Naves, fusiles, dinero!
Y si en las públicas arcas
dinero no hay, que la escena
de las matronas romanas
se repita, cuando dieron
al Senado sus alhajas
para que en el Capitolio
no entrasen las hordas bárbaras!
Lima de entusiasmo hierve.......
¿Cómo, en la región lejana
de nuestros héroes pelearon
hasta morir, humillada,
abandonar ante el mundo
á la que el triunfo ensalzara
en Junín y el Dos de Mayo,
á la enseña roja y blanca.

V
De sus hijos á las puertas
tejen, sin temor, la Patria.
Todos la escuchan. La niña
de faz romántica y pálida,
de ojos azules, le abre
también su modesta casa.
Y qué le entrega? Dos trenzas
trenzas como el sol doradas.
Es lo único que tiene,
y lo pone al pie del asta
en que baten los girones
de la enseña roja y blanca....

J. A. DE IZCUE.


*********
Actualidades, Revista Ilustrada. Año V, N° 237. Lima, 12 de octubre de 1907.

Saludos
Jonatan Saona

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

.

...