3 de abril de 2025

Juan Fanning García

Juan Fanning
El Capitán de Navío don Juan Fanning García
Por: Néstor Gambetta

ITINERARIO BIOGRAFICO
Este distinguido marino cuyo nombre perdura en el recuerdo de la historia por su patriotismo y la rectitud de sus actos, nació en Lambayeque el 3 de Abril de 1824. 

Fue hijo del señor Juan Fanning, acaudalado comerciante norteamericano, uno de los más entusiastas sostenedores de la independencia americana, por cuyo triunfo coadyuvó con casi toda su fortuna y de la señora Micaela García, virtuosa de la mejor sociedad lambayecana. Huérfano desde muy tierna edad e impulsado por su ardiente vocación a la esforzada carrera de marino el joven Fanning se embarcó en un buque mercante, luego hizo sus estudios profesionales en la Escuela Militar y Naval del Callao, bajo la dirección del prestigioso marino, Contralmirante don Eduardo Carrasco. 

Desde que comienza su carrera, la vida le presenta situaciones en las que debe revelar su energía moral y la entereza de su carácter. Un año después de la Batalla de Yungay, 8 de Enero de 1843, salían a la luz los Primeros Decretos relacionados con la Marina. Por ellos creaban dos Escuelas: La Central, en Lima y su filial en Paita. El objeto primordial era "crear pilotos facultativos que puedan dirigir con inteligencia y acierto la navegación de la Marina Mercante" Los alumnos al egresar, podían elegir el servicio de la Marina de Guerra con el grado de Guardia Marina. A la Escuela de Lima se le asignaron veinticinco alumnos al principio y a la de Paita veinte. Se nombró Director de las dos Escuelas al Cosmógrafo Mayor de la República Comandante don Eduardo Carrasco, y se dedicó para prácticas de los alumnos al único buque de guerra, el Pailebot "Vigilante" que estaba al mando del Tercer Piloto don Juan Fanning García.

El 14 de Junio de 1844 recibe su Despacho de Guardia Marina, principio de un porvenir en su carrera que se le presentaba promisorio; se le trasladó a la Corbeta de Guerra "Limeña”, en la que permaneció el resto del año durante la Junta de Gobierno presidida por el General don Domingo Nieto el año de 1844. Ingresó a continuación al Ejército con la clase de Sub-Teniente de Infantería. Volvió a la Armada con la clase de Alférez de Fragata.

El 28 de Agosto de 1845, se embarcó en el Bergantín "Almirante Guise" solicitando su baja temporal el 20 de Diciembre de 1846, por enfermedad. El 11 de Enero de 1847 se le nombra Ayudante de la Mayoría de Ordenes, desempeñando esta colocación hasta el 20 de Marzo del mismo año, fecha en la que se embarcó en el Bergantín de Guerra "General Gamarra". Durante la administración del Gobierno del General don Ramón Castilla en 1845, formó parte de la primera comisión de marinos peruanos exploradora del río Amazonas y sus afluentes en dos pequeños vapores, el "Tirado" y el "Huallaga", mandados construir exprofeso en los Estados Unidos de Norteamérica; ardua empresa que se llevó a cabo bajo las órdenes del Comandante de la Marina de Guerra don Manuel Villar, donde hizo gala de tenacidad y valor para vencer las inclemencias de aquellos vírgenes parajes a bordo de naves que resultaron inadecuadas y mal construidas.

El 30 de agosto de 1848 se le concedió licencia por tres meses para trasladarse al Departamento de Moquegua. El 4 de enero de 1849 fue destinado a la Ayudantía de la Capitanía del Callao, y el 25 del mismo mes, a su solicitud, obtuvo licencia sin goce de haberes. Por Resolución Suprema del 2 de agosto de 1850 fue nombrado Capitán de Puerto de Chala. El 3 de diciembre de 1851 asciende a Teniente Segundo efectivo. El 29 de enero de 1852 fue nombrado Capitán de Puerto de Iquique y el 18 de abril del mismo año, se le nombró Ayudante de la Mayoría del Departamento.

El 8 de agosto de 1853 obtuvo su ascenso a Teniente Primero y efectivo Se hallaba sirviendo como Segundo Comandante del Bergantín de Guerra "General Gamarra" y como consecuencia de la Batalla de la Palma, realizada el 5 de enero de 1855, por la revolución triunfadora encabezada por el General don Ramón Castilla contra el Gobierno del General don Rufino Echenique, se le dio de baja hasta el mes de febrero de 1860, en que regresó al servi cio en su misma categoría y se le destinó como Capitán de Puerto de Cerro Azul.

En 1863 fue ascendido a la clase de Capitán de Fragata. Contagiado por el movimiento nacionalista de rechazo al Tratado Vivanco-Pareja, firmado el 5 de febrero de 1865 a bordo del buque de guerra español “Villa de Madrid", surto en la rada del Callao, el Capitán de Fragata Fanning tomó parte activa en la Revolución Restauradora que acaudillara el Prefecto de Arequipa, Coronel don Mariano Ignacio Prado, el 28 de febrero del mismo año, contra el Gobierno del General don Juan Antonio Pezet. Por la intensa campaña que se hizo de repudio al mencionado Tratado, en Arica se sublevó la tripulación de la fragata "Amazonas" que bloqueaba el Puerto; rebelión que por desgracia, se hizo mortífera, porque fueron victimados distinguidos Jefes y Oficiales de la Armada, entre ellos el Capitán de Navío don Juan José Panizo que había sido ascendido a Contralmirante por el Gobierno del General Pezet, pero esta clase no fue reconocida por el régimen triunfante. Así como el Capitán de Fragata don Abel Raygada, el Comandante Fanning se hallaba en Tierra, en Arica, con el Capitán de Corbeta don Lizardo Montero, nombrado Comandante General de la Escuadra Revolucionaria, y otros Jefes de Marina. Al tener conocimiento de la rebelión en el "Amazonas" Fanning de inmediato tomó una embarcación y se dirigió a la Fragata insurrecta mientras duraba la sangrienta lucha y consiguió por su acción y por su palabra dominar a la tripulación salvando de este modo la vida a los Oficiales que aún resistían la violencia. Fanning fue nombrado entonces Comandante del "Amazonas", ya al servicio del Gobierno de la Restauración. En el Puerto de Arica se apoderó de inmediato del transporte "Lerzundi" y se dirigió a Islay, donde también capturó al buque de guerra "Tumbes", y después a Pisco, donde logró apresar a la Corbeta "América", unidades de la Escuadra en las que germinaba la subversión. La actividad y el coraje de Fanning habían proporcionado una Escuadra muy valiosa y necesaria a la Revolución Restauradora. El 24 de julio de 1865, Fanning ascendió a la clase de Capitán de Navío Graduado. Declarada la Guerra con España, el prestigioso marino ejerció el cargo de Mayor de Ordenes de la Escuadra aliada.

El 9 de abril de 1879, cuatro días después de iniciadas las hostilidades contra el Perú por la República de Chile, se embarcó con destino a Arica, en cuyas baterías trabajó activamente como Jefe de Estado Mayor en las Fuerzas de la Plaza que el 7 de junio de 1880 inmortalizara el Coronel don Francisco Bolognesi y los heroicos mártires de la Patria que lo acompañaron en esa épica jornada. Desempeñó aquel cargo de Jefe de Estado Mayor hasta el mes de setiembre de 1879, en cuyo mes se le otorgó licencia para atender al restablecimiento de su salud.

El 31 de diciembre del mismo año, mereció el nombramiento de Jefe de la Batería "Santa Rosa" en el Callao, y el 20 enero de 1880, le fue encomendada por el Jefe Supremo de la Nación, don Nicolás de Piérola, la organización y luego el mando del Batallón "Guarnición de Marina", formado casi exclusivamente por los bizarros chalacos que anteriormente habían proporcionado las guarniciones a nuestras lanchas durante el bloqueo del Callao, y habían asimismo participado en aquellos repetidos combates nocturnos con las lanchas chilenas desprendidas de la Escuadra bloqueadora, adquiriendo esa confianza en medio del peligro que caracteriza a las tropas aguerridas.

Después del desastre de la Batalla de San Juan, el 15 de enero de 1881, por orden superior los batallones chalacos de reserva "Guarnición de Marina" "Guardia Chalaca" y la Columna de "Celadores del Callao", se pusieron en marcha del Callao a Miraflores para ponerse a órdenes del Coronel don Andrés Avelino Cáceres, que ocupaba el frente comprendido entre los Reductos número "uno" y número "dos", que se extendía del mar a la Quebrada de Armendáriz, y que venía a ser el ala derecha de la última línea de defensa de la Capital. Al romperse los fuegos en Miraflores el 5 de enero de 1881, fracasada la tregua negociada por los Diplomáticos extranjeros interesados en evitar que se repitiera en Lima la masacre de sus connacionales como ocurriera con Chorrillos, donde fue quemada y saqueada la población sin que se respetara la propiedad ni las vidas de las mujeres, ni de los hombres, ni de los extranjeros, el General Baquedano y sus acompañantes partieron al galope de Miraflores a Barranco, y ya en este lugar el Jefe Chileno de hecho precipitó los acontecimientos, ordenando el ataque por la infantería. Se había incumplido la tregua por los chilenos que se aprovecharon de la mañana del día 15 para adelantar al máximo su fuerza y ataque.

Los primeros elementos de la División Lagos se pusieron en marcha hacia el frente peruano que defendía la División Cáceres, que inmovilizó al invasor con sus disparos. El Coronel Cáceres, con el espíritu ofensivo que distinguió su vida incomparable de soldado durante la guerra con Chile, y que es con el que se ganan las batallas, decide lanzarse afuera de sus cubiertas en la primera oportunidad que se le presentase y que no tardó en llegar ante una nueva progresión de la infanteria enemiga. En efecto, había en el frente chileno, precisamente delante de los Reductos "uno" y "dos", un claro que debía ocupar el Regimiento "Aconcagua" que se aproximaba a la lucha. Estaba estabilizada la situación; pero, Lagos, desesperado por su inactividad, ordenó nuevamente a sus subalternos que emprendieran la ofensiva. Este fue el instante cumbre de Miraflores.

El minuto crucial del marino que de la tierra se transporta por su heroísmo a las celestes regiones de la inmortalidad. Cáceres esperaba este contraataque para introducir como una cuña a los chalacos en el claro que debía ocupar el regimiento "Aconcagua". Había llegado la hora, los chilenos inician su progresión y Cáceres dio la orden que tenía prevista. El hecho culminante de esta batalla de Miraflores fue reiterada pujanza y tenacidad del Batallón "Guarnición de Marina", que comandaba Fanning. Aquí aparece el hombre y el héroe resplandeciendo en su espíritu combativo y en su firme decisión de vencer o morir. Tenía confianza en que sus Oficiales, clases, soldados lo seguirían, y no se equivocó. En el instante de la prueba, pocos minutos después de las 3 de la tarde, el veterano Fanning montó a caballo y apoyándose en los estribos para ser visto por todos sus soldados que estaban con la bayoneta calada, irguió su robusto cuerpo, agitando en la diestra su espada para cumplir lo dispuesto por Cáceres. Igual actitud tomaron el Batallón "Guardia Chalaca" y la Columna "Celadores del Callao". Fue algo imponente. Estas tropas salieron como dardos rugientes a introducirse en el claro que los esperaba; vencieron los atrincheramientos, saltaron los obstáculos que los separaban de los chilenos, furiosos e incontenibles se lanzaron contra el enemigo. Pero dejemos que el escritor chileno Bulnes describa este hecho. Dice Bulnes: "Difícilmente la pluma puede establecer el cuadro de aquella fase del combate. El ímpetu de la acometida fue resistido por el Batallón "Navales", sólo con sacrificios indecibles y al fin, oprimidos, retrocedió junto con el "Aconcagua". Los oficiales recordaban a las tropas sus deberes y su honor, pero los soldados se retiraban o se ocultaban tras de las tapias y en vano era que se les ordenase reunirse para atacar, porque no obedecían". Mientras tanto, la retirada ordenada de los chilenos se convertía en precipitada fuga.

El escritor chileno Vicuña Mackenna, al respecto dice lo siguiente: "Incalificable y nunca visto hasta aquel momento era el arrojo y encarnizamiento con que se batían los peruanos, los enemigos parecían caer de las nubes y brotar de debajo de la tierra". La banda de músicos tocaba diana; el ardor crecía mientras Lagos solicitaba más y más refuerzos que el Comando chileno desesperadamente le enviaba sin escatimar tiempo ni sacrificios. EI Comandante chileno La Rosa se expresa así: "En vano era que se les ordenara a los soldados reunirse para atacar, porque no obedecían; los momentos eran angustiosos. No era raro ver grupos que se ocultaban en las zanjas, a orillas de las tapias, o tras de los muros, de donde los Oficiales los sacaban a planazos, como lo hizo el propio Coronel Lynch".

El Sargento Mayor peruano don Alejandro Montani se pronuncia de este modo: "Movidos por el ardimiento que los dominaba, los bravos chalacos saltaron de sus parapetos y embistieron de tal suerte al enemigo cuerpo a cuerpo y amenazaron con tal furia la derecha chilena, que lograron esparcir espantosa confusión. Los inimitables batallones "Guarnición de Marina" y "Guardia Chalaca" habían comprado una página de la Historia que hoy la consagramos agradecidos y reverentes". Este brillante éxito que prolongara la actitud y el arrojo tuvo que detenerse. El Coronel Cáceres, a pesar de ir profundizando con éxito la brecha se iba cerrando poco a poco, en vista de que carecía de refuerzos en su progresión para reemplazar a los muertos y heridos y de municiones, para continuar alimentando el fuego que ahora sostenía utilizando los cartuchos de los muertos; y por este gran tiempo que no puede evitar, se ve precisado a detenerse. Entre tanto, mientras las filas chilenas aumentaban su espesor con la llegada como refuerzos de vida o muerte de los Regimientos "Valparaíso", "Caupolicán", "Santiago" y otros, las filas peruanas clareaban sin cesar, sin recibir ni un solo esfuerzo. Fanning gritaba con voz enronquecida: "Guarnición de Marina"... ¡Adelante! "Guarnición de Marina"... ¡¡Adelante!! Tres veces cargó la bayoneta a la cabeza de sus bravos muchachos, donde se enteró, con tenacidad digna de mejor suerte, pero ya sin resultados favorables.

Un destacamento al mando del Comandante Chamorro fue enviado a traer municiones; pero el destino o la falta de previsión que nunca pudo ser más lamentada, presentó su negro semblante a los heroicos combatientes peruanos. ¡Las municiones no correspondían al calibre de los fusiles en uso y no entraban en sus recámaras! Era lo peor que podía ocurrir. Así, en estas difíciles circunstancias, sin poder progresar, sin reservas, sin el elemento material indispensable, pasaban los minutos que parecían horas en espera de apoyo en hombres o en fuego para continuar el movimiento adelante, hasta que, como tenía que suceder al no dar un paso atrás, llegó el trágico momento en que esos resueltos mozos combatieron al arma blanca, cuerpo a cuerpo, con toda el alma; y abrumados por la superioridad numérica se fueron fecundándola con su sangre generosa, allí donde están los reductos actuales en Miraflores y en sus alrededores porque no querían, porque no quisieron, siguiendo el ejemplo de su heroico Jefe, volver la espalda al enemigo. Y no la volvieron.

Así, sólo del Batallón "Guarnición de Marina", compuesto de 600 piezas, quedaron tendidos para siempre con sus blancos uniformes y las cuadradas de vivos encarnados, 400 muertos y de los 25 oficiales que formaban el cuadro superior, 22 cayeron también al lado de sus valientes muchachos, quedando solamente tres oficiales con vida. Esos seres humanos ya en la paz del Señor afirmaban su testimonio de vencer o morir. En el fragor del combate Fanning cayó a su vez mortalmente herido por un proyectil que le penetró cerca al corazón. Fue recogido por una ambulancia que lo trasladó casi agónico a su casa en Lima, donde expiró al día siguiente, 16 de enero, en brazos de su esposa doña Teresa Gonzáles de Fanning. Las últimas y repetidas palabras del Capitán de Navío don Juan Fanning, como si musitara una oración al expirar, fueron: "Muero por la Patria..." "Muero por la Patria", y en verdad moría por este Perú nuestro, al que le había ofrendado fortuna, honor y vida, para seguir viviendo en la inmortalidad. Había cumplido 57 años de edad Sus restos reposan en la Cripta de los Héroes, de la Guerra del Pacífico. Santuario del Patriotismo Peruano, inaugurado el 8 de setiembre de 1908 en el Cementerio Presbítero Maestro.

En el Callao no se ha olvidado a Fanning. En el Distrito de La Punta, una calle lleva su glorioso nombre. En el Cementerio Baquíjano un obelisco levantado por la colecta pública e inaugurado por el Presidente de la República don Nicolás de Piérola, el 15 de enero de 1897, perenniza la memoria del bravo Primer Jefe del Batallón "Guarnición de Marina", y evidencia la gratitud del pueblo chalaco a ese auténtico héroe y a los bravos que lo acompañaron. Todos los años la Beneficencia Pública del Callao organiza una romería el mismo día 15 de enero al Cementerio de Baquíjano, para recordar a quienes honraron con su valor y heroísmo en el campo de batalla de Miraflores en 1881, al pueblo de donde salieron, integrando los Batallones "Guarnición de Marina", "Guardia Chalaca" y Columna de "Celadores del Callao".

Fue su esposa la señora Teresa Gonzales de Fanning, una notable educadora y escritora. Nació el 12 de agosto de 1836 en la Hacienda "San José" de La Pampa, ubicada en la provincia de Santa, departamento de Ancash. A los 17 años desposó con el joven marino don Juan Fanning García. La señora Teresa Gonzales del Real remitía sus artículos periodísticos a los diarios usando los seudónimos de María de la Luz o Clara del Risco. Cuando el infortunio laceró hasta lo más recóndito su noble corazón, no se arredró su espíritu y a poco de terminada la guerra, junto con Elena Gonzales del Real, que la acompañó en el trance doloroso de la pérdida del esposo de su hermana Teresa, resolvieron fundar un Colegio para señoritas, teniendo en cuenta, además, que Elena era una virtuosa poetisa y una destacada pintora. Ya había visto destruidas todas sus propiedades incendiadas por los chilenos en Chorrillos.

Así nació el "Liceo Fanning", que llegó a ser famoso en su tiempo y en que sobresaliera la alumna y recordada intelectual señorita Angélica Palma, hija del insigne tradicionista. Los temas predilectos de la señora Gonzales de Fanning fueron el patriotismo y el levantamiento moral de la mujer. Su pluma escribió estas palabras: "Patria!... Alza la humillada frente, que la Nación que guarda en sus fastos hechos de armas como los del 8 de octubre en Angamos y del 7 de junio en Arica, si la victoria les negó sus favores, supo al menos conquistar una refulgente aureola de inmarcesible gloria. Madres, enseñad a vuestros hijos a venerar la memoria de los que derramaron su sangre generosa en Angamos, en Arica, en San Juan, en Miraflores y en Huamachuco. Enseñadles a honrar y a bendecir agradecidos los nombres de los ínclitos varones que fueron mártires del patriotismo y del deber..." Su libro "La Educación Femenina", la consagró como la primera educadora peruana. En el decurso de sus enseñanzas se adelantó indiscutiblemente a su época y tuvo la entereza de manifestar públicamente su idea y demostrar que la instrucción debe estar subordinada a la educación. Al cabo de siete años de trabajo, por una penosa enfermedad de su Directora, la señora Teresa Gonzáles, el "Liceo Fanning" fue traspasado a la notable maestra y escritora señorita Elvira García y García, que lo regentó hasta el año de 1916, cuya Dirección asumió entonces otra infatigable educadora, la señora Rebeca C. de la Roud, quien a su vez fundó por primera vez el año 1917, la Brigada de Girls Scouts, sobre la base de 42 niñas, para el caso de que la nación necesitara de sus servicios. Después de 40 años de fructífera labor el "Liceo Fanning" cerró sus puertas dejando un gran vacío, pero había cultivado con esmero y con amor en el surco de las inteligencias juveniles de entonces, enseñanzas luminosas para el futuro de sus educandas. Esas dignas Directoras y Profesoras tuvieron plena conciencia de que podían erguir su frente con orgullo al titularse Maestras, que en la vida de los pueblos son almas escogidas para la juventud cuando se entregan íntegramente y con verdadera vocación a ese campo sagrado del Magisterio, que es la esperanza más justificada del porvenir de la Patria.

En la actualidad, aquella virtuosa dama no ha sido olvidada: Una Gran Unidad Escolar de Mujeres lleva el nombre de "Teresa Gonzales de Fanning".


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Ministerio de Marina. "Héroes y marinos notables. Apuntes Biográficos". Vol I. Lima, 1982

Saludos
Jonatan Saona

1 comentario:

  1. Es interesante constatar que, en 1982, aún se afirma que la tregua del 15 de enero de 1881 ante las defensas de Miraflores, fue incumplida por Chile. Habla muy mal del honor chileno la acusación de haber faltado a su palabra, no solo por la villanía implícita, sino porque al hacerlo arriesgó la vida de su comandante en jefe, su estado mayor y los comandantes de las tres divisiones, fusilados a corta distancia por las fuerzas peruanas al momento de iniciarse el fuego, por una parte. Y también puso en riesgo la batalla misma, con sólo parte de una división (la tercera) desplegada y en condiciones de sostener un ataque. Para colmo, distendidos y almorzando los soldados. Una decisión estúpida, en consecuencia. O bien, alguien no se ha leído el relato objetivo (observadores extranjeros) de lo que ocurrió ese día.
    En fin. Fanning no admite tacha. Luchó inteligentemente y con coraje, pero estamos hablando de un batallón de 600 hombres. Aun sumando a las otras dos unidades "chalacas" que acompañaron su ataque, se necesitaba una fuerza superior de fuerzas veteranas y disciplinadas para vencer ese día, y Perú no contaba ya con ese tipo de tropas. Y las disponibles en el ala izquierda peruana, no se movieron en su ayuda. Fanning cayó como los que dejan huella en su patria y en la historia, luchando al frente de sus hombres. Es bueno saber que no se le olvida.

    Raúl Olmedo D

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