17 de febrero de 2016

Murieron los partidos


Murieron los partidos y murió la anarquía

LA PATRIA ES COMO DIOS, A ELLA LE DEBEMOS TODO: ELLA NO NOS DEBE NADA

Esta convicción profunda escrita en nuestros corazones, junto a la imagen de la Patria, nos ha llevado con paso firme y resuelto al lado del sagrado Estandarte Nacional.
Un solo pensamiento, —la reivindicación del territorio usurpado por Chile— ha levantado el espíritu público hasta esa altura digna del patriotismo de un pueblo libre e independiente.

Murieron los partidos y murió para siempre la anarquía, que tanta sangre estéril ha derramado en esta tierra inocente y hermosa.

¡Cayeron basta los odios personales ante el peligro de la Patria!

Un abrazo muy estrecho nos ha unido a todos los bolivianos.

Esta levantada y muy arriba, la causa nacional. Nuestro deber es sostenerla con denuedo y abnegación. Ningún sacrificio por más grande que sea es bastante para alcanzar la reivindicación de nuestros derechos.

Hay que luchar, pero luchar basta vencer o morir. No de otro modo ha de vengarse el gran crimen chileno.

Ya es tiempo de obrar con toda la energía y patriotismo de los ciudadanos de Bolivia.

En la prensa, en la calle, en la casa, en la campaña, en todas partes debemos manifestar nuestra santa indignación, con la palabra o con el rifle al brazo.

Nosotros, los últimos ciudadanos de un pueblo libre, liemos tomado el puesto que nos corresponde para el cumplimiento de un deber tan sagrado.

Dejamos, al mismo tiempo, abierta esta sección especial del periódico, para todo lo que tenga relación con los acontecimientos del supremo instante por el que atraviesa el país.

Documentos oficiales, actas, protestas, noticias y todo, todo lo que tenga relación con nuestro propósito, merecerá una preferente inserción en estas columnas, que hoy como siempre, quedan a disposición de nuestra bizarra juventud y de todos los hombres de buena voluntad.

Las palpitaciones del corazón de la Patria son nuestras más íntimas palpitaciones.

A la Patria le debemos todo: Ella nada nos debe.

¡Pues adelante!
¡Viva la Soberanía Nacional!

Severo Matos 
Fernando E. Guachalla 
César Sevilla


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"El Comercio". Año II n° 174. La Paz de Ayacucho, martes 4 de marzo de 1879.

Saludos
Jonatan Saona

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