16 de febrero de 2016

Filibusterismo Araucano


El Filibusterismo Araucano
El Gobierno de Chile acaba de dar de dar un escándalo inaudito a su propia nación, a la inocente América y al mundo civilizado, con un acto verdadero de filibusterismo.

Nuestros puertos de Antofagasta y Mejillones y el asiento minero de Caracoles, parte preciosa de nuestro territorio, no ya disputado, han sido presa de una antigua ambición. Nuestros compatriotas han sido vejados y arrojados de sus hogares, y nuestra sagrada bandera vilmente ultrajada y pisoteada por les usurpadores.

Bien se sabe que el Gobierno boliviano solo preocupado de reorganizar el país, conforme a las prescripciones de la Constitución y leyes de la Representación Nacional, mandó en pleno ejercicio de sus atribuciones, la ejecución de una de ellas, que imponía la exigua retribución de 10 centavos en quintal de salitre, antes gratuitamente explotado, por concesiones infames que después se anularon y en cuya anulación consintieron los empresarios, dando después tugar a un nuevo contrato bajo el nombre de “transacción”.

El gabinete chileno, que buscaba un pretexto para llenar su AMBICION DE CONQUISTA, promovió las reclamaciones más intemperantes, con sólo el fin de obtener la suspensión de aquella ley.

Nuestro Gobierno, con espíritu conciliador, declaró en efecto la suspensión de esta ley, rescindiendo al mismo tiempo el contrato privado que había motivado. Si esta resolución justa y legítima, bajo el imperio de la ley constitucional, y dictada pura restablecer la armonía vacilante de estas dos Repúblicas, pudo herir los intereses do la Compañía Salitrera, quedaba a ésta expedito el derecho de reclamar ante los Tribunales Nacionales.

Mas el gabinete de Santiago, viendo quizá burlados sus designios, apeló a las armas, y, rompiendo todo principio de justicia y de práctica, se lanzó al crimen internacional de 14 del mes que rige; al salteamiento de nuestra propiedad, por él reconocida y confesada en pactos y protocolos públicos; a la conquista de lo que no pudo sostener con el derecho y la razón: al pillaje más escandaloso que rapacidad humana pudo imaginar.

El gobierno chileno ha retrocedido a los tiempos bárbaros de la historia.

La codicia ha sido formulada en política: la fuerza de las armas en derecho; y el abuso sobre la indefensión y debilidad en justificación de horrendas usurpaciones.

El gobierno Pinto-Fierro escandaliza a su propia nación, porque la corrompe, haciendo de cada ciudadano invasor un pirata, algo más, un filibustero sin patente.

No es todo el país chileno que acepta el asalto. Es un gabinete corrompido por el dinero de Edwards y Meiggs, que inventa farsas ridículas de meetings forzados, que compra escritores y obliga a látigo a su desorganizado ejército a obrar contra el sentido común y la conciencia universal.

Convenzámonos. No es solamente la reivindicación de nuestro territorio, que nos proponemos defender: es también el ultraje a la Bandera, que debemos vengar.

Los invasores han hecho miserable abuso del poder, de la fuerza, de la posición marítima que ocupan, y de la distancia en que se encuentran nuestros pueblos agredidos; pero nuestro derecho, nuestra justicia y nuestro honor, no reconocen debilidad física; nos provocan, demostraremos al mundo que somos dignos hijos de Bolívar y que sabemos conservar la soberanía de la Nación que creó.

Defendámonos, pues, con todas nuestras fuerzas; y aceptamos el sacrificio como un deber. La América y la posteridad nos liarán justicia.

Si hay cabeza humana que no nos haga justicia, creamos en que la corrupción de la inteligencia vuelve a ser una calamidad del mundo,

Mas, esto es imposible.

Los meetings, se repiten con extraordinario ardimiento.


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"El Comercio" de La Paz, viernes 28 de febrero de 1879. (Reedición de 1973)

Saludos
Jonatan Saona

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