1 de febrero de 2015

Instrucciones civiles Del Canto

José Francisco Gana
Del Canto asume el mando de la División del Centro

El coronel José Francisco Gana, expide el 1 de febrero de 1882 un decreto desde Jauja donde señala que hace la entrega del mando de la División del Centro al coronel Estanislao del Canto.

"Jauja 1° de febrero de 1882

El señor Coronel jefe de la división expedicionaria al interior del Perú, con esta fecha ha decretado lo que sigue:

-Debiendo ausentarme de este punto, por asuntos de servicio, con dirección a Lima.
Decreto: Nómbrase para que me subrogue en el mando de la División del Centro  al señor Coronel graduado don Estanislao del Canto.
Anótese y comuníquese.
Gana"

Asimismo se le entrega las siguientes instrucciones civiles

“La operación militar confiada, al reconocido celo de US. no sólo tiene por objeto la persecución de las fuerzas que comanda el Coronel don Andrés A. Cáceres y que han sido desalojadas de las posiciones que tenían en la finca de Chosica a Chichi, hasta conseguir su completa dispersión, sino también ocupar después todo el valle de Jauja con la división que opera bajo las órdenes de US. Aconsejan adoptar esta medida las ventajas que de ello podemos obtener, y de las cuales las principales son: 
1° impedir que continúen organizándose, en toda la extensión de ese valle y en la línea que nosotros recorramos, fuerzas enemigas que son montoneras que se forman por lo general con el propósito, según manifiestan, de amagar nuestras tropas; pero bajo este pretexto se dedican principalmente a imponer en los puntos que ocupan, pesados impuestos y requisiciones que han hecho sumamente odiosa su dominación, pues tratan a sus habitantes como si fueran enemigos; 2° aprovechar los recursos que ese valle puede suministrar, ayudando al mantenimiento del Ejército y a los gastos que demanda la ocupación; y 3° hacer más cómoda la permanencia del grueso de nuestras tropas en esta capital, que será así más desahogada, sirviéndonos de los recursos que proporciona la Sierra, cuya comunicación quedará expedita desde que toda esa zona quedará libre de fuerzas que puedan causar la menor molestia.

Comprenderá US., por tanto, la importancia que tiene para nosotros regularizar esa ocupación, de modo que saquemos todo el partido que de ella nos prometemos; y no dudo que mediante la cooperación de US., hemos de lograr nuestro propósito.

Uno de los medios más eficaces para obtenerlo, dependerá de la conducta que nuestras tropas observen con las poblaciones y lugares que se ocupen, procurando que ella forme contraste con las que han tenido sus propios conciudadanos bajo el mentido pretexto de que ejercían esa presión porque así lo exigía la patria, cuando en realidad sólo ha sido en provecho personal de los exactores. Y se puede seguir esta conducta, sin que por eso dejen ellos de contribuir por su parte con lo que les corresponde, para atender a los legítimos gastos que demanda nuestra ocupación, siempre que ello se haga con la conveniente regularidad.

Por esto es que US. se concretará, por ahora, a exigir de las localidades que ocupe, el que atiendan por completo al mantenimiento de las tropas que se destinen en cada punto a la protección de los intereses y vida de sus habitantes, a lo cual no pondrán a US. dificultades, sino que todos lo auxiliarán.

Pero hay que tener bastante cuidado para impedir que se cometan los abusos que han ocurrido en otros lugares, cuando se ha puesto esta comisión en mano de algunos vecinos, que han hecho una repartición muy injusta para librar a algunos del gravamen, y conviene que ello se haga bajo la inmediata inspección del jefe chileno, y que así se proceda a su recaudación.

Si fuera posible entenderse para esto con algunos vecinos de los más caracterizados de la localidad, o con algún extranjero que se prestase a hacer este servicio, para evitar que se haga injusta repartición, la tarea de US. se simplificaría mucho.

Si necesitare para el servicio de su tropa, vestuario u otros artículos que puedan obtenerse en esos puntos, podrá US. exigirlos, sea directamente; de los que los pueden dar o por intermedio de la persona o comisión encargada de los artículos de manutención.

Conveniente sería que de todas estas exigencias quede la debida constancia por escrito, y se les dé asimismo a los interesados para su resguardo; y a cuyo efecto está dotada la expedición de los empleados del ramo de contabilidad. 

US. no impondrá cupos extraordinarios en dinero u otras especies que no sean para el uso y consumo de la tropa, sin consultar previamente al cuartel General, suministrando los datos necesarios para formarse concepto sobre la necesidad del cupo, su monto y personas sobre quienes debe recaer.

Ninguna de estas requisiciones puede imponerse a los extranjeros, con los cuales conviene proceder en armonía, evitando todo acto que sea ocasionado a dificultades posteriores por reclamo, y en caso que hubiese necesidad de tomar algo que les pertenezca, será con orden escrita y dejando en poder del interesado una constancia que después servirá para el arreglo de las dificultades, a menos que US. consiguiera llegar a un avenimiento.

Asimismo procederá cuando tenga algunas dudas .sea sobre el carácter que reclame el extranjero o sobre la efectividad que realmente le pertenezcan los bienes para los cuales pide los beneficios de la neutralidad, por temor de que sean entregados por peruanos a extranjeros para eludir el pago de lo que justamente deben proporcionar.

US. se apoderará de todos los recursos con que cuenta en esos lugares, la autoridad peruana, para atender a los gastos de administración, sin aumentarlos por ahora, hasta que un estudio de ellos le permita proceder con mayor conocimiento.

Muy especialmente recomiendo a US. que cuando se trate de la investigación y castigo de algún delito, se procure la mayor acuciosidad posible para evitar penas injustas, que tan odiosas suelen ser a las tropas de ocupación.

Con todo, debe haber rápida severidad en el castigo de los que sean sorprendidos con armas en las manos, que deben ser tratados como montoneros, o en cualquier otro acto que turbe la seguridad de nuestras tropas.

Si algunos de los empleados judiciales quisiese continuar en sus funciones de un modo análogo al que sucede en Trujillo, debe US. prestarle su concurso para que no tenga, tropiezo.

Es preciso dar toda clase de seguridades para el tránsito entre esos puntos y la capital, y fomentarlo en cuanto se pueda, porque está en nuestro propio interés mantener expedita la comunicación.

Deberá con toda preferencia, arreglar el servicio de correos, valiéndose por lo general, de los mismos indígenas en caso que lo permita el carácter de las comunicaciones, a fin de distraer solamente pequeños grupos de tropa en estos servicios. Tal vez sería un medio expedito aprovechar la ocasión en que algún extranjero se dirija a una casa de comercio o alguna legación, bajo cuya cubierta podría mandar US. su correspondencia, cuidando de prevenirle después, para cerciorarse si ella ha llegado a nuestro poder.

Depende de la confianza que inspire nuestra ocupación el que esos valles entren en el trabajo y en la explotación de las riquezas de su suelo, que puede contribuir al bienestar de la tropa allí acantonada y refluir en beneficio del estado general de nuestras rentas, que así tendrán un aumento. De modo que estamos vivamente interesados, por el honor del ejército y nuestra propia conveniencia, en dar eficaz garantía a la vida, propiedad e intereses de los habitantes y especialmente al acarreo de sus productos.

Vuelvo a insistirle en la conveniencia de mantener buenas relaciones con los neutrales y de procurar atraerse la buena voluntad de los agentes consulares que encuentre en esos puntos.

Se han dirigido al Supremo Gobierno y al infrascrito muy serias y valiosas reclamaciones, hoy pendientes, con motivo de los actos ejercitados por la anterior expedición que operó en el interior, bajo las órdenes del Comandante don Ambrosio Letelier. Estos actos han merecido de parte del Gobierno expresa desaprobación, manifestada muy explícitamente, y al encomendar a US. el mando de esta división, abrigo la íntima persuasión de que corresponderá a la confianza que siempre ha inspirado US. al Gobierno y a este Cuartel General.
-Dios guarde a US.
José Francisco Gana"


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El texto de los documentos fueron copiados de las "Memorias Militares" de Estanislao del Canto.
Imagen, grabado de José Francisco Gana, publicado en el periódico "El Nuevo Ferrocarril"

Saludos
Jonatan Saona

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