I
Tan injusta fué la guerra que nos declaró Chile; tanta perfidia encerraba su proceder, al sorprendernos en momentos que sufríamos la anemia de la bancarrota y no contábamos siquiera con un buen barco que oponer á su poderosa escuadra, ni un pequeño ejército para contrarestar los avances del suyo, -formado y disciplinado de años atrás- que no sólo llenó de indignación nuestros pechos, sino también los de muchos extranjeros residentes en el Perú, á quienes no se ocultó el móvil principal de esa iniquidad, cual era enriquecerse á costa nuestra.




