Con motivo del centenario de Chile y la visita presidencial argentina, los periódicos bonaerenses se apresuraron á mandar á Santiago la legión de sus corresponsales para enterar minuciosamente á su público de cuanto digno de mención hubiera en aquellas fiestas.
Entre esos corresponsales, trasmontó los Andes Soiza Reilly, el ya bien conocido corresponsal de "Caras y Caretas", quien entre la serie de artículos informados gráficamente que mandara á su semanario, remitió uno publicado recientemente y del cual, por referirse á Saenz Pеñа como militar peruano é ir acompañado de fotografías que se relacionan con viejas glorias nuestras, trascribimos los párrafos pertinentes.
Los grabados que damos los reproducimos con las mismas leyendas que ostentan en la revista argentina, una de las cuales, la referente á Bolognesi, hemos de rectificar en el sentido de la realidad histórica, pues el heróico соronel peruano no murió diez días después de la prisión de Sáenz Peña ó de la toma del Morro, sino bajo los fuegos del enemigo, al pié de su bandera y en los precisos y supremos momentos de la acción.
Dice Soiza Reilly:
En el "Museo Militar de Santiago de Chile, -uno de los más completos y más emocionantes de los museos de preseas históricas,- se conservan en una vitrina, una bandolera y otras prendas que le fueron quitadas al doctor Roque Saenz Peña, cuando fué tomado prisionero, en Arica, por el ejército chileno, contra el cual combatía desde las filas del ejército peruano, en la famosa y sangrienta guerra del 79.
Lo hubieran fusilado, á no mediar la intervención nobilísima de doña Emilia Herrera de Toro. En el catálogo
del museo, esas prendas figuran catalogadas, pero fueron retiradas del salón donde se exhibían, durante las fiestas del centenario.
Se quiso evitar que los militares argentinos las vieran al pasar por Chile. Fué, sin duda, una exquisita gentileza de los chilenos.
Ahora, se dice que el gobierno de Chile, piensa hacer algo más. Se dice que para el 12 del corriente, -día en que el doctor Saenz Peña asumirá la presidencia de la república, el pueblo chileno le devolverá esos trofeos. Existen á este respecto opiniones diversas. Resulta muy difícil concretarlas en una solución...
Los chilenos mantienen poca cordialidad con los peruanos.
Pero comprenden que el doctor Sáenz Peña, al alistarse hace treinta años en las filas del ejército del Perú y pelear contra los valientes soldados de Chile, no lo hizo, sin duda por odio.
Tal vez es casi seguro, que, dados los motivos de su actitud, resolvió enrolarse en las filas del más débil. Se fué al Perú. Y si peleó junto á Bolognesi, hubiera peleado lo mismo junto á Arturo Prat. Por eso, aquí se esperaba que para las fiestas del centenario, en vez del doctor Figueroa Alcorta, viniera representando á la Argentina, el doctor Sáenz Peña.
Tanto la bandolera como las demás prendas que le pertenecieron están en una vitrina del Museo Militar. Llevan en el catálogo el número 1345. El director de dicho museo es el coronel Leandro Navarro, veterano del 79. El intendente encargado de la vigilancia de aquella preciosa colección de objetos históricos, es Manuel A. Gutiérrez, veterano también de la guerra contra el Perú.
Un diario de aquí llegó á insinuar la conveniencia de un viaje de Sáenz Peña á Chile.... Se habló de la seguridad internacional. Se habló del pаcifismo. Y, se dijeron también algunas cosas mas.
No es un misterio para nadie que en Chile no falta gente que mire con recelo el advenimiento del doctor Sáenz Peña á la primera magistratura del país. ¿Por qué? Se le cree antichileno. Se le mira con desconfianza. Esta desconfianza proviene de su intervención en la guerra del Perú.
-"Cuando el doctor Sáenz Peña habla de las repúblicas sudamericanas, -me ha dicho un periodista chileno,- nunca deja de citar al Perú. Y ya sabe usted que para el pueblo de Chile, nombrar al Perú no es una buena acción. Es una palabra peligrosa. Si un "roto" pasa frente á una bandera рeruana, grita siempre: "Viva el Ecuador!"
He consultado el parecer de diversas personalidades importantes de Chile, acerca de la devolución de estos trofeos á nuestro futuro presidente. El que con mayor claridad me respondió fué un conocido senador y ex-ministro.
-Puedo repetir sus palabras?-le dije.
-Con una condición... No cite usted mi nombre.
-Aceptado.
-"Para que el gobierno de Chile haga esa devolución, -me dijo,- necesita el apoyo del pueblo. Los trofeos conquistados por el ejército, pertenecen al pueblo.... Pero creo, que esta vez, los chilenos sin rebajar su altivez, verían con buenos ojos la devolución de esas reliquias.... Se explica que los alemanes no quieran devolver á Francia las banderas que en 1870 le quitaron á Napoleón III en los campos de Metz.... Allí están de por medio los odios de la raza...... Pero, nada de eso puede existir entre argentinos y chilenos. Ignoro lo que se hará. Pero lo que debiera hacerse es que una comisión de padres de la patria, entregue al doctor Sáenz Peña, sus insignias peruanas...."
JUAN JOSÉ SOIZA REILLY.
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"Variedades" Revista Semanal Ilustrada. Año VI n° 139, Lima, 29 de octubre de 1910.
Saludos
Jonatan Saona



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