(Histórico)
Es el momento mas encarnizado de la acción de Miraflores. Los proyectiles, realizando la frase del mensajero espartano, obscurecen el cielo, como las flechas persas, i luego hierven en el piso, rebotando locos por todas partes; el ronco estampido del cañón acota el traqueteo constante i desesperado de la fusilería; el ruido ensordecedor de la metralla ahoga los gritos de los heridos i las imprecaciones de los que combaten aún; i en medio de esta espantosa promiscuidad de sonidos, cantan los clarines su himno grandioso, enardeciendo con sus notas vibrantes el valor de los guerreros.
Una densa nube de humo i tierra, envuelve el imponente cuadro con su manto negro i hace noche de un día en que el sol brillaba con fulgores de esperanza, alzándose en lo más alto del firmamento, como una patena gigantesca, que las manos de Dios elevaran en acto de consagración al heroísmo.



















