1 de julio de 2026

Melitón Porras

Melitón Porras
Doctor Melitón F. Porras
Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Bolivia

Pertenece Melitón F. Porras á la generación de carolinos de 1877 á 1879, que asistió á la lucha con el agresor extranjero, pero que no intervino por su temprana edad en la formación dé las causas que la provocaron.

Más tarde, en 1883, ya dispersos los sobrevivientes de los cursos dictados en Letras, Jurisprudencia y Ciencias Políticas por Lorente, Pradier Foderé, Villarán, Ribeyro y otros maestros ilustres, nos encontramos reunidos en Trujíllo varios de aquellos, venidos del Sur y del Norte después de Huamachuco, en demanda de la Corte Superior recién instalada á la sombra de los preliminares de paz pactados por el General Iglesias. Ante ella recibimos el título de abogado que nos obliga hasta ahora á no proceder como dice el verso de Ovidio: Video meliora proboque, deteriora sequor.
«Conozco lo mejor, acepto sin embargo y persigo lo peor».

La política llevó á Porras á la Asamblea de 1884 que aprobó la paz de Ancón. Su participación en el Gobierno de entonces terminó allí. Por motivos extraños á su carácter. Iglesias no comprendió su papel de Thiers del Perú; quiso además dejar consolidado un régimen político, y este propósito no pareció aceptable á muchos amigos de la primera hora. ¡Ojalá los acontecimientos hubieran tomado rumbo distinto para el buen patriota que peleó en el Morro Solar! Allá en Europa, Thiers, dimisionario de la presidencia de Francia, república todavía equívoca, el 24 de Mayo de 1873, por no haber querido doblegarse ante las exigencias de los legitimistas, orleanistas y demás elementos conservadores, residía como simple ciudadano en Ouchy cerca de Lausana, capital judicial de Suiza. El 16 de Setiembre en el instante en que los últimos soldados alemanes traspasaron la frontera establecida en el tratado de Frankfort, el expresidente de Francia recibía el siguiente telegrama:
«La ciudad de Etain, última etapa del ejército de ocupación, queda libre. Después de haber pagado su tributo de resignación á la Francia, los de Etain consideran de su deber atestiguaros su gratitud. Vuestro patriotismo inteligente, que había procurado apartar de nosotros los males que estaban á punto de herirnos, os han inspirado los medios prudentes que han dado como resultado la liberación del territorio.»

«El Comercio» tuvo á Porras entre sus redactores en la época de la administración de Cáceres, y por último, en Mayo de 1893, ingresó á la carrera diplomática en el puesto de Secretario de primera clase de la legación de Chile.

Ejecutada la evolución política que llevó al ejercicio del poder al entonces coronel Borgoño, Porras renunció la Secretaría que desempeñaba.

El Gobierno de Píérola constituyó con él y otros amigos personales el gabinete Bentín, cuya duración no fué tan larga como lo requería la necesidad sentida por el país, apenas salido de una lucha sangrienta y anarquizadora, de reposo, administración ordenada y concordia entre los triunfadores cívico-demócratas coaliigados.

Colaboró Porras en su nuevo puesto diplomático de Ministro en Chile á la confección del protocolo Billinghurst-Latorre, de 16 de Abril de 1898.

Antonio José Restrepo, l'enfant terrible de Antioquia, el escritor castellano inimitable y orador sudamericano que sale de lo común, en palabra tranquila y correcta, escribió sobre ese documento diplomático palabras que conviene recordar en esta ocasión para honra suya y de Colombia.
«Sea como fuere, me decía Restrepo en carta fechada en Lausana á 28 de agosto de 1898, á mí como colombiano, amigo por igual de los dos países que van á someter á votación popular su dominio y soberanía sobre pedazos de territorio sudamericano, cábeme la honra de felicitarlos cordialmente por la manera leal como han, al fin, ejecutado una de las cláusulas más dolorosas del Tratado de Ancón. El derecho de conquista, si esas palabras pueden juntarse sin reñir, tiene siempre como eterno enemigo de su consumación y consagración aquel otro derecho que la razón universal ha llevado á uno de sus más expresivos proverbios: "Lo ajeno clama por su dueño". Chile, fuerte y vencedora, consultando la voz de Tacna y Arica para que respondan sí son ajenas ó no, da un ejemplo de abnegada honradez que yo no quiero llamar arrepentimiento, pero que ojalá lo fuera para gloria de Chile y de la América del Sur».

Desempeñando la Legación en el Ecuador, encontróse Porras con una nueva escuela de diplomáticos, que sin duda no había visto figurar ni en el tratado de Wicquefort del siglo XVII, sobre el Embajador y sus funciones, ni en las Memorias de Talleyrand, ni en el Derecho Diplomático de Pradier Foderé. Esa escuela, fundada sobre un núcleo de oradores y periodistas sudamericanos, admiradores entusiastas de las maneras de tratar los negocios de Bismark, ha amalgamado el estilo de éste con el de los sacerdotes convencidos del radicalismo decadente y de los ergotistas de la Escuela. Porras no olvidó las enseñanzas de la Facultad; negoció en la forma correcta y sobria de los diplomáticos de la escuela francesa y obtuvo el éxito que se podía y debía sacar de las circunstancias: 1° demostrar que la Cancillería ecuatoriana rehusaba fijar los puntos extremos de su posesión efectiva en el Oriente disputado; 2° poner la base de una solución cualquiera para la cuestión de límites, en circunstancias de ser ello indispensable para el mantenimiento de relaciones cordiales entre el Ecuador y el Perú y de un acuerdo fraternal con todas las repúblicas limítrofes.

Nombrado ahora Porras en misión ante el Gobierno de Bolivia será, no lo dudamos, lo que demostró ser siempre: diplomático discreto, talento que se contenta con el dictado de tal, sin aspirar al de genio inquieto y batallador.
Estos votos lo acompañan al reproducir su retrato en la presente revista mundial, cuya opinión expresamos.

Magdalena del Mar, 31 de julio de 1905.

Carlos Wiesse


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Revista Prisma. Prospecto. Lima, 16 de agosto de 1905.

Saludos
Jonatan Saona

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