Fue la primera víctima.
En la mañana nebulosa y triste del 17 de Marzo del año 73 de nuestra independencia, los adalides briosos de esta santa causa que ha sacarlo á flote los estancados elementos de bien, caballeros en generosos corceles de guerra, dieron el gran asalto á la capital que dormía el sobresaltado sueño del despotismo. Amparados por la neblina circundaba al rayar la aurora los alrededores de la ciudad, esos hambrientos, esos descamisados, esos jadeantes mendigos de libertad, con la decisión á la victoria la muerte, burlaron las coronadas cumbres enemigas y entraron con el paso de vencedores de la frase clásica, por la portada de Cocharcas, donde comenzó la lluvia de plomo, el trueno de las ametralladoras y el traqueteo de la fusilería más espantosa que ha presenciado la tantas veces revolucionada Lima.