“Conservar por jefe entre todos los peligros la Independencia de La República…….”
I
Tal programa quiso cumplir el doctor Ladislao Cabrera al saber la invasión de Chile, verificada en el indefenso puerto de Antofagasta el 14 de febrero de 1879.
Anheloso de conservar al través de todos los peligros la integridad nacional, voló de los primeros con un puñado de 25 hombres, á defender Calama, posición estratégica para las operaciones de la guerra.
En 23 de marzo atónito el mundo oye la relación de la epopeya que allí se opera.
Un grupo de ciudadanos mal armados y peor municionados, en cuyos pechos late el amor á la Patria, encabezados por un espíritu fuerte y abnegado, prefieren morir envueltos en los pliegues de la hermosa tricolor, ántes que capitular vergonzosamente.
Se ha dicho: “Las guerras se condenan como opuestas á la civilización y el progreso ..…. las guerras significan exterminio, ruina, muerte, humillación y vergüenza……
Y sin embargo, es en la guerra en donde se descubre el mérito inapreciable de los hombres………..
Es el estado de guerra en que exalta las virtudes cívicas y hace resaltar el espíritu el espíritu cristiano, leal y caballeroso de ciertos individuos………
En la guerra la que hace conocer al héroe tejiéndole coronas y lauros inmortales ……
En Calama principia para Bolivia la pájina mas brillante en la actual guerra …….
Su primer héroe el doctor cabrera! ……
II
El doctor Ladislao Cabrera, nació en Totora, provincia de Cochabamba, hacia el año de 1830. – Educado con esmero por su familia, manifestó desde temprana edad un carácter serio y circunspecto. A la edad de 20 años dejó su patria para continuar sus estudios en Arequipa, donde bajo la dirección del austero Rector el Dean don Juan Gualberto Valdivia, completó sus estudios científicos y profesionales.
En 1856 se distinguió en esa pléyade brillante de jóvenes inteligentes, obteniendo en galardón á sus conocimientos ser nombrado profesor de literatura en un establecimiento de instrucción secundaria.
El propio año coronó sus estudios obteniendo el título de abogado de las Cortes del Perú.
Esa alma grande y corazón patriota, no podia contener la corriente de grandes hazañas que ambicionaba su mente, en medio de las pesadas e ingratas faenas de la instrucción: -es entonces que se afilió en la revolución encabezada por el General Manuel Ignacio Vivanco, quien tributando homenaje al mérito, le encomendó la redacción de los periódicos “El Regenerador” y “La Soberanía” Cabrera tuvo sus momentos de decepción, y ansiando por otra parte volver al seno de la familia, al hogar de la patria, regresó á Bolivia en 1857.
Consecuente con sus ideas de difundir la instrucción donde quiera que se hallase, aceptó en 1858, la cátedra de profesor en el Colejio Sucre de Cochabamba.
En 1861, verificada la evolución política, la Junta de Gobierno lo nombró Fiscal de Partido.—En el desempeño de sus árduas tareas judiciales, probó como siempre una voluntad enérgica, siendo reputado de incorruptible magistrado.
En el mismo año fue elegido Jefe de Sección del Ministerio de Justicia y poco tiempo después ascendió á Oficial Mayor.
Al advenimiento al poder supremo del liberal y respetuoso mandatario General José María Achá, fue electo Fiscal de Distrito de la Corte de La Paz.
El presidente de aquella época, apreciador imparcial de los hombres que se distinguían por sus nobles cualidades, lo nombró Prefecto del importante Departamento de Cobija.
Aquella Prefectura tuvo una alta significación.—No tanto fue enviado allí por sus buenas condiciones de administración, sinó, ante todo, por su conocida enerjía para defender la patria contra Chile – y tenía instrucciones del general Achá de estudiar personalmente el desierto de Atacama.
¿Cómo correspondió á aquella confianza?
Lo sabe el país todo.
Desde aquella época, Chile espiaba el momento de apoderarse de nuestro Litoral: Williams Rebolledo permanecía de estación, en Cobija con su famosa “Esmeralda” – un día recibió el Prefecto la noticia de que Rebolledo con la guarnición de su buque y tripulación— había desembarcado en Chacaya (al sur de Cobija) – El Prefecto se puso en marcha inmediatamente con los veinte hombres únicos que habían de guarnición. Entonces debió tener lugar el prólogo de Calama: pues el doctor Cabrera fue resuelto á escarmentar á Rebolledo – apénas vió que Cabrera bajaba la cuesta de “Chacaya” se embarcó precipitadamente con su jente.
Este incidente dio lugar á justas reclamaciones interpuestas por el Prefecto, que terminaron por las explicaciones que dio Rebolledo.
En cuanto á su administración, recuérdese que la prensa de esa época tanto nacional como extranjera, hizo repetidos elogios, y uno de los Ministros de Hacienda mas notables de nuestra historia, el señor Miguel M. de Aguirre, en la memoria presentada al Congreso de 1864, consignó este elojio que ningún Prefecto ha merecido, dando cuenta de las Aduanas el señor Ministro dijo:
“Hoy se hallan estas oficinas mejor servidas que antes…… En cuanto á la de Cobija puedo aseguraros que su actual servicio es puntual y cumplido – merced á la honradez y vigilancia del actual Prefecto Ciudadano Ladislao Cabrera”.
Aquí es donde el doctor Cabrera probó tan energía y constancia en el trabajo, que merced á ello, descubrió los innumerables fraudes que se hacían contra el erario nacional, castigando severamente á los delincuentes. Esa benéfica administración será siempre recordada con gloria y orgullo nacional, por la grata memoria que ha dejado, en las obras públicas que impulsaba con actividad y entusiasmo; lo propio que en la fundación de planteles de instrucción primaria: la apertura de vías de comunicación es otro de los adelantos que se debe á su laboriosidad.
Consecuente con sus principios políticos abandonó la Prefectura de Cobija al saber que Melgarejo el 28 de diciembre de 1864, derrocó al Gobierno lejítimo.
Retiróse á Iquique, desde donde invadió varias veces la costa boliviana, en señal de irreconciliación con el usurpador. Todas esas expediciones las verificó con sus propios fondos, socorriendo además á los proscritos que aportaban á esas playas.
El doctor Cabrera con su talento y trabajo obtuvo un caudal considerable que mas tarde sirvió en beneficio de los que necesitaban protección y de la misma patria.
Uno de los hechos mas notables es la heroica toma de Cobija por el doctor José Valerio Aldunate, que partió á la cabeza de 23 hombres organizados por el doctor Cabrera y conducidos por aquel en frajiles botes, afrontándose á una tropa de línea de infantería y artillería que sostenía la tiranía de Melgarejo.
Redactó con bastante entusiasmo y consagración “El Mercurio” de Iquique, “El Heraldo Americano”, “El Caracolino” de Antofagasta, “El Eco de Caracoles”, “El Obrero” de Valparaíso, y “El Rejenerador” y la “Soberanía” de Arequipa.
Varias veces ha sido Presidente de los Ayuntamientos de Cobija y Caracoles.
En el Gobierno Frías recibió la honrosa comisión de formular un Código de Leyes Aduaneras.
En 1857, concurrió con el General Vivanco á la acción de Imina.
En 1863 á la batalla de San Juan y barricadas de La Paz, con el General Achá.
En 1879 asistió al desastre de San Francisco que preveyó ese descalabro días ha.
En la guerra actual es sin duda uno de los bolivianos que mantiene desde el principio de la lucha, correspondencia con los personajes mas notables del Perú y Jefes de influencia de aquella República.
III
El 23 de marzo de 1879 se abre para Bolivia una pájina la mas brillante.
Hé ahí al doctor Ladislao Cabrera, ante la jeneral expectativa del mundo, por la heroica defensa de Calama.
Con un puñado de valientes en número de 135, resiste por mas de dos horas á 1,500 enemigos armados con rifles, cañones y con toda clase de elementos bélicos.
Cuando por medio de su parlamentario Ramón Spesch, los chilenos demandaron la entrega de la plaza, Cabrera contestó: “defenderemos hasta el último trance la integridad del territorio de Bolivia”.
Y luego para avivar el entusiasmo de sus guerreros les dirijió la siguiente proclama:
“Conciudadanos.— Os debo una explicación del objeto que ha traído el parlamentario que acabáis de ver regresar al ejército enemigo que ocupa el mineral de Caracóles.Ha venido á intimarnos la rendición de la plaza, y la entrega de nuestras armas. Conociendo yo vuestro abnegado patriotismo y vuestro incontrastable valor, he contestado; que defenderemos hasta el último trance la integridad del territorio de Bolivia.Bien sabéis que Chile, en la guerra que nos hace, no tiene otro recurso que la superioridad numérica de sus fuerzas.— Con esa superioridad se apoderó de Antofagasta y Caracóles, y pretende ahora, que ante esa superioridad numérica, entreguemos las armas que hemos empuñado para defender la Patria. Que sepa Chile, que los bolivianos no preguntan cuantos son sus enemigos, para aceptar el combate.Compañeros.— En cuanto á mi, no acostumbrado á la guerra es posible que no esté á la altura de vuestra situación. Os conjuro á que me matéis, si en los momentos del peligro me vieseis flaquear. Mas si las balas enemigas caen sobre mi, tendréis una doble obligación; defender la Patria y vengar la sangre de—Vuestro Jefe y amigo---“LADISLAO CABRERA”Campamento en “Topater” – Marzo 16 de 1879.
La defensa de Calama constituye la gloria nacional, adquirida por el valiente Cabrera, á quien la prensa universal tributa su admiración.
--- La juventud le hace espléndidas manifestaciones.
El bello sexo le envía coronas de laurel para ceñir su frente.
La Municipalidad de Sucre le obsequia una hermosa medalla de oro.
El pueblo de Cochabamba acuerda discernir una medalla de oro guarecida de brillantes al distinguido y heroico cochabambino Ladislao Cabrera, como tributo de gratitud de la tierra natal.
El pueblo de Calama preso de la ambición chilena, le envían un escudo de oro en conmemoración de la sublime defensa de su pueblo.
IV
El doctor Cabrera, al fallecimiento del doctor Lucas Mendoza de La Tapia, recibió de los moribundos labios de aquél, el encargo de implantar en Bolivia el sistema federal.--- Cabrera cumplió ese sagrado encargo, dando el sello descentralizador á todos los actos del Gobierno actual y elevando la benéfica institución municipal.
Aquel eminente hombre de Estado, el doctor La Tapia, cuya memoria jamás olvidará Bolivia, pocos días antes de morir, en una carta que la prensa ha publicado, decía al doctor Cabrera,
“Siento que mi vida se apaga.--- Preveo que U. ha de ser mas afortunado que yó, pues implantará el sistema federal, única salvación para Bolivia”.
Elegido Secretario General por el general Campero, para organizar la segunda campaña, debió quedar en Oruro en calidad de Jefe Superior, Político y Militar del centro, sosteniendo las fuerzas de reserva y el órden de los departamentos del interior. Cuando el presidente tuvo necesidad de partir á La Paz, puso en manos de aquel, un oficio secreto: era el decreto por el cual le hace delegación del mando Supremo de la República. Por manera que la Presidencia accidental del señor Cabrera, no ha sido sino la realización de un pensamiento preconcebido y meditado que ha salvado la situación. El voto unánime del país ha justificado tan previsora medida.
Como Secretario General de Estado encargado del Poder ejecutivo, trabaja con tesón en las múltiples labores de la administración pública.
Envía fondos al ejército en campaña y aumenta sus filas;
Fomenta la instrucción pública con la creación del nuevo Consejo de Instrucción Superior;
Procura unir esta ciudad con la de Puno por medio del telégrafo;
Dá ámplia libertad al ejercicio de la prensa;
Rinde culto á la independencia judicial;
Arranca victimas del patíbulo;
Aumenta las rentas fiscales por medio de la contribución directa.
Hé ahí en pocas palabras bosquejada aunque á grandes rasgos la biografía de uso de los esclarecidos bolivianos, que mas que nadie se ha distinguido en la presente guerra, y que cumpliendo con el encargo del Gran Mariscal de Ayacucho, llevará la guerra adelante, hasta obtener las reparaciones que Bolivia tiene derecho á exijir de su enemigo.
No será justo pasar en silencio las dotes que adornan su personalidad. Carácter esencialmente moderado, pureza y honradez sin mancha, austeridad en sus costumbres y ejemplar circunspección en sus actos, con un modo de vivir que puede hacer la educación democrática, libre de los faustos de las tiranías, en el verdadero ciudadano que, el primero entre sus iguales, sabrá velar por la dignidad de ellos y seguir las huellas que dejó á sus sucesores el inmortal Sucre!.....
Por esto no dudamos que la Convención Nacional, interpretando la voluntad de los pueblos, colocará en ese abnegado pecho la medalla del Libertador!....
RICARDO UGARTE
La Paz.
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Ugarte, Ricardo. "La Primera Página en la Guerra del Pacífico". La Paz, 1880.
Saludos
Jonatan Saona

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