31 de marzo de 2026

Hilarión Daza

Hilarión Daza
Hilarión Daza

El general Hilarión Daza nació en la ciudad de Sucre, el 14 de Enero de 1840.

De origen humilde, puesto que su infancia tuvo curso entre los pilluelos de la capital, con quienes compartía sus travesuras, era, según está averiguado, hijo de un sujeto apellidado Grosolé, cuyo apellido no quiso llevar, a causa de que sus compañeros, los gamines de Sucre, le llamaron "Chocholín", a la manera como él pronunciaba de niño el apellido paterno. Una de sus hazañas o correrías truhanescas, le valió una amonestación en la policía, la cual como medida correctiva del tiempo, lo colocó de último soldado en un cuerpo de línea que estaba a la sazón en Sucre. Muy pronto ascendió allí hasta sargento primero, y desde tal graduación data su rápida carrera en el servicio militar. Tomó parte en un motín contra el Gobierno Achá y fué batido en la primera refriega en que le tocó actuar. Poco después, en una revolución contra Melgarejo, las autoridades de éste en Sucre, lo enviaron como correo o extraordinario, con la noticia de la rebelión hasta La Paz, donde se encontraba el héroe de diciembre.

Desempeñóse tan bien en su comisión, que de Sucre a La Paz (688 kilómetros y a lomo de mula) se puso en tres días. Melgarejo quedó tan encantado de esta proeza que lo ascendió inmediatamente a Comandante (1). Era luego primer jefe del Batallón 3o y con este cuerpo no tuvo inconveniente en traicionar a su protector, haciéndole la revolución del 24 de Noviembre de 1870, que trajo por consecuencia la caída de aquél.

Tomó parte con el Batallón 3° (hecho ya 1o, después del 15 de Enero de 1871) en los combates de Chacoma y Cochabamba, combates en los cuales el verdadero dirigente del ejército constitucional era el coronel Eliodoro Camacho, y en tales victorias él se llevaba inmerecidamente la fama. Ambicioso y desleal, el 4 de Mayo de 1876 traicionó al Presidente Frías, proclamándose Presidente Provisorio de la República. Una asamblea que reunió con sus partidarios, el año 1878, lo proclamó Presidente Constitucional.

Se hallaba gobernando la República en tal condición, y su gobierno era una bacanal contínua, cuando vino la guerra con Chile por la ocupación violenta de Antofagasta, el 14 de Febrero de 1879. El país, a pesar de estar Daza a su cabeza, sin tener en cuenta su encumbramiento espúreo, se puso de pie todo él alistándose para la campaña contra el usurpador. Declarada la alianza con el Perú, el ejército nacional tan diminuto como era voló sin embargo, poseído del más grande entusiasmo patriótico a la costa del Pacífico, confiado en que Daza con un comportamiento sereno, valiente y eficaz en la guerra, acaso haría disimular sus anteriores viarazas gubernativas. Pero no fué así. Tras de los desastres de la deficiente escuadra peruana en el mar, vinieron los fracasos de Pisagua y San Francisco, a que Daza, con su inepcia y cobardía, coronó con el baldón más negro que constituye la inconcebible retirada de Camarones. Bolivia no pudo soportar más, Daza fué destituido del comando en jefe del ejército unido perú-boliviano y habría sido linchado si no huye pronta y hábilmente al exterior.

Se fué a Europa a gozar de la cuantiosa fortuna que había acaparado cometiendo todo género de latrocinios, traiciones y atentados. Allá ha vivido catorce años, si bien con todas las comodidades que el dinero ofrece en París a los acaudalados, pero cubierto de ignominia y de todas las maldiciones de sus compatriotas.

En 1894, pidió al gobierno del doctor Baptista permiso para regresar a Bolivia, con el objeto, según él manifestaba, de vindicar su conducta en la campaña del Pacífico, trayendo abundante documentación, decía, para probar su buena fe e inocencia en los infinitos cargos que pesaban sobre su persona. Obtuvo la concesión solicitada y cuando se venía por la vía de Antofagasta, a su llegada a la estación de Uyuni, fué victimado por los mismos encargados de custodiarle. Se dijo que traía propósitos de volver a la presidencia y vengarse de sus enemigos (que eran todos los bolivianos) y aún se asegura que sus maletas se encontraron dos bandas presidenciales muy elegantes y  lujosas.

Tal ha sido Daza. Hombre de baja estracción, soldado listo y vivaz, aunque de escasísimos alcances intelectuales, a quien condujo aquella deidad caprichosa llamada Fortuna, hasta el primer puesto público en Bolivia.

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(1) Grado militar desaparecido hoy, inmediatamente superior al grado de Mayor e inferior al de Teniente Coronel.


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González y Medina. Editores. "De siglo a siglo. Hombres célebres de Bolivia". La Paz, 1920.

Saludos
Jonatan Saona

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