17 de febrero de 2017

Granier sobre Antofagasta

 Consulado Jeneral de la República de Bolivia en Tacna

Febrero, 19 de 1879,
Al señor Ministro de Rediciones Exteriores.
La Paz,

Sr, Ministro:
Debiendo llegar hoy el vapor del Sud al puerto de Arica, me constituí allí, a fin de obtener detalles sobre los sucesos de nuestro Litoral, los que me apresuro a trasmitir a ese Ministerio.

El 14 de febrero corriente ha tenido lugar el mis inaudito suceso en el Litoral boliviano; aunque sin las fuerzas suficientes para hacer una relación que corresponda a la magnitud y trascendencia del crimen perpetrado por el Gobierno de Chile, procuraré, al menos hacer un bosquejo informe de ese acontecimiento que ha sido y será el baldón y la ignominia del Gabinete de Chile.

En ese día aciago y de eterna memoria para los fastos de toda la América, se ha presentado la Escuadra de Chile en las aguas de nuestro puerto de Antofagasta con una fuerza más o menos de 800 hombres y sin previa declaratoria de guerra ni forma alguna, el jefe de esa expedición filibustera, ha intimado al señor Prefecto del Departamento Litoral la entrega de la plaza de Antofagasta, haciendo saber que a nombre de su Gobierno iba a tomar posesión del Litoral Boliviano hasta el grado 23, por hallarse roto el tratado de 1874. Antes de que se contestara semejante intimidación y con alevosía inaudita, desembarcaron, acto continuo, 250 hombres armados y tomaron posesión del puerto en medio de la alanzara y gritería de la muchedumbre chilena; en seguida, esta plebe acompañado de algunos soldados izó el estandarte chileno en todos los edificios públicos, lanzando gritos de amenaza y muerte contra todos los bolivianos. A este acto de piratería, se agregó el mis horrendo ultraje que puede inferirse a una Nación: en presencia del señor Prefecto del Departamento y habiéndose invadido de antemano el local de la Prefectura, se arrojó al suelo por el populacho de Chile el escudo de armas boliviano, se le hizo pedazos y se le holló de la manera más villana y ruin, al frente de la tropa chilena: que no solamente no impidió aquel hecho, sino que lo contempló con calma y satisfacción. El mismo señor Prefecto, insultado y vejado por esa horda salvaje, logró apenas retirarse al Consulado del Perú, juntamente con el señor Comandante Jeneral.

En el cuartel de Antofagasta, deduciendo a los enfermos y los soldados destinados a la Policía y cárcel, no había más que unos cuarenta hombres mal armados, que tuvieron que retirarse por orden de la autoridad competente bajo la amenaza de ser pasados a cuchillo por los rotos chilenos. Ni los reclamos enérjicos hechos ante el titulado Gobernador del Distrito de Antofagasta D. Nicanor Zenteno, por algunos bolivianos, ni la actitud prudente y moderada.de estos últimos, fueron suficientes para contener la furia de los rotos que apoyados por sus sayones injuriaban, maltrataban y escarnecían a los bolivianos que habían desempeñado cargos públicos. En todo ese día, se repitieron las hostilidades de hecho y de palabra contra los bolivianos, de los que muchos salvaron milagrosamente su vida. Al mismo tiempo se intimó a las autoridades para que desocuparan el puerto en el primer vapor que pasara por la bahía.

Dos días de sufrimiento y tortura padecieron los nacionales y por fin en el vapor del 16 embarcaron muchos de ellos con dirección a Cobija, Tocopilla y a otros puertos del Perú.

El mismo 14, los famosos batallones chilenos mandaron cíen hombres a tomar Caracoles y se ha sabido que en Carmen Alto se han cometido asesinatos atroces con los bolivianos indefensos que trabajaban en las salitreras, sin perdonar ni aún a las mujeres. Se dice que los empleados de aquel mineral se han retirado a Calama.

El señor Prefecto, el señor Comandante General, el señor Coronel Valdivieso y demás militares, se han estacionado en Cobija; los demás empleados se han diseminado en distintos puntos de la costa boliviana i peruana.

La Escuadra Chilena, consta de dos buques de guerra denominados "Blanco Encalada" y "Lord Cochrane'’ que por sus dimensiones parece que fueran de importancia, aunque hasta ahora sus marinos y sus cañones no cuentan con combate naval alguno; además tienen tres buques pequeños que no pueden servir sino como fantasmas.

No omitiré manifestar a ese Ministerio que el referido día 16 en que salieron casi todos los bolivianos de Antofagasta, el "Blanco Encalada" siguió de cerca al vapor en que se encontraban éstos y fondeó al mismo tiempo en el puerto de Cobija, donde quedó estacionado sin conocerse su objeto, ni la actitud que debía tomar: parece que esperaba la salida del vapor para descubrir el motivo que lo llevaba allí. El rumor que corre en Antofagasta y que los mismos invasores no tenían inconveniente en manifestar, era que la usurpación iba a ser hasta el Loa.

Los tres diputados del Litoral boliviano han hecho una protesta enérgica contra la invasión criminal de Chile y todos los demás bolivianos han obrado de igual manera, lanzando una interpelación llena de amargura e indignación a todo el país, para castigar severamente a los piratas sur-americanos. Ambos documentos han sido publicados y no pueden menos que conmover las fibras más delicadas del sentimiento Nacional y producir una honda y terrible impresión.

Tal es, señor, el triste cuadro de los últimos sucesos del Litoral, referido tanto por los nacionales, como por tos extranjeros que han llegado el día de hoy por el vapor “Amazonas" al puerto de Arica.

Con todo consideración, soy de Ud. muy atento servidor,

MANUEL GRANIER.



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"El Comercio". Año II n° 174. La Paz de Ayacucho, martes 4 de marzo de 1879.

Saludos
Jonatan Saona

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