13 de julio de 2026

Victoria de San Pablo

Monumento en San Pablo
La Victoria de San Pablo

Dando cumplimiento a las pautas de su calendario patriótico, nuestra Institución conmemoró el 13 de los corrientes el aniversario de la victoriosa jornada de San Pablo, realizando, en la mañana, una breve ceremonia al pié de la tumba que guarda los restos del General D. Miguel Iglesias.

En este acto fue colocada una hermosa corona cívica de flores naturales, habiendo pronunciado el correspondiente discurso el socio activo señor Coronel Teobaldo González, en los siguientes términos:

Señores:
"Designado por la Sociedad de Fundadores de la Independencia, Vencedores del 2 de Mayo y Defensores Calificados de la Patria, para recordar los méritos de la persona que fue nuestro digno general que prestó importantes servicios en la Guerra del Pacífico, estoy aquí para recordar los lances que culminaron en la Historia de nuestra Patria como acciones de primera categoría los hechos del General Miguel Iglesias.

Triste es mirar la desaparición de hombres que como éste fueron una gloria en honrosos lances de valor y patriotismo que figuran en su vida y que nos enorgullecen como peruanos.

Siguiendo el orden natural recordaremos que el General Iglesias después de nuestro desastres en la campaña del Sur se hizo cargo para la defensa de Lima de la División que defendió el Morro Solar, donde resistió casi 5 horas al ejército invasor. Émulo de la victoria y cubierto de gloria, siempre indomable, el General Iglesias, no quiso permitir que su suelo natal fuera invadido por el ejército enemigo sin lucha alguna, y armando como le fué posible a los soldados de la exigua dotación que tenía, resolvió establecer maestranza en Cajamarca, y allí calibrar sus armas para oponerse a él.

Los hombres de San Pablo, bravos, rebeldes, e indomables voluntarios de la gloria, en el martirio, y orgullosos de ser peruanos, dieron la única victoria del Norte.

Bien pocos somos los que sobrevivimos de esa época, no pertenecí al glorioso ejercito que tomó parte en la batalla de San Pablo; pero, si al ejército que el General Iglesias después de la paz con el vencedor formó en Lima.

Descansa en paz querido General, que aún cuando has desaparecido de la tierra siempre permaneces en el corazón y recuerdo de los que, deveras, te quisimos".

Las palabras del señor Coronel González merecieron especiales felicitaciones de los miembros de la Comisión representativa de la Sociedad, que estuvo presidida por el Vice-Presidente encargado de la Presidencia Sr. Tte. Coronel José Manuel Román.

En la tarde, en nuestro local social, efectuóse la acostumbrada sesión conmemorativa, que estuvo presidida por el Edecán del señor Presidente de la República Tte. Corl. Carlos Gambetta y a la que asistieron, especialmente invitados, los señores D. Miguel y D. Guillermo Iglesias..

Luego de leídos los partes y proclamas del General Iglesias, antes y después de la batalla, y terminada la ejecución del Himno Nacional, escuchado de pié y en medio de silencioso y patriótico recogimiento, se dió lectura al siguiente mensaje de saludo del Presidente de la Sociedad señor General José Luis Salmón:

"Sr. Tte. Corl. Vice-Presidente encargado de la Presidencia de la Sociedad Benemérita.

Si el estado de mi salud no me permite estar, en persona, en la sesión recordatoria de la gloriosa Batalla de San Pablo, me valgo de la presente para dejar constancia de mi reverencia hacia los patriotas soldados que se empeñaron por darnos las palmas de la Victoria y para enviar mis felicitaciones a los sobrevivientes de aquella jornada.

Lima, a 13 de Julio de 1945.

General José Luis Salmón
Presidente"
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Seguidamente el socio encargado del discurso de orden, Sr. Capitán Andrés Escalona, leyó, entre los cálidos aplausos de los asistentes, el emocionado trabajo que a continuación reproducimos:

"Señor Presidente de la República
Señor General de División Ministro de Guerra:
Señor General Presidente de esta Benemérita Sociedad:

Señores:
"Por mandato expreso de la Presidencia de la Sociedad de "Fundadores de la Independencia, Vencedores el 2 de Mayo de 1866, Defensores Calificados de la Patria", me cabe el altísimo honor de ocupar esta tribuna, mil veces prestigiada por la presencia de notables personalidades; y lo hago así, en virtud de que aún no puedo desarraigar de mi espíritu de soldado, aquel precepto sagrado y sabio de que: "Las órdenes se cumplen sin dudas ni vacilaciones", con el fin, de conmemorar una gloriosa página de nuestra Historia Militar: La Batalla de San Pablo, librada el día 13 de Julio del año 1882, es decir ahora 63 años.

Después de ocupada la Capital de la República por el Ejército de Chile, venciendo la heroica defensa de San Juan, Miraflores y Morro Solar, desde entonces hecho histórico y legendario peñón, por que allí se cubriera dl gloria el Señor General D. Miguel Iglesias con su heroica resistencia, y salvada que fué la ciudad de Lima del bombardeo de la Escuadra Chilena, debido a la valiente y oportuna intervención del Almirante de la Escuadra Francesa Du Petit Thouars, comprometiendo para siempre la gratitud del Perú y, particularmente de la ciudad de Lima, ésta agradecida, le ha eregido un monumento para lección de las generaciones presentes y futuras, recordándoles la deuda inmensa contraída por el Perú para con la inmortal Francia, auxiliándola en los supremos instantes del infortunio; de esa Francia, que también postrada ayer, hoy se yergue de sus quebrantos, y cual el Ave Fénix, renace, para alzarse gigantesca al lado de las Naciones libres y soberanas.

Poco tiempo después de los sucesos narrados, el Gobierno Invasor, inició el envió de fuertes destacamentos de su Ejército a las distintas regiones del territorio peruano, a fin de completar la ocupación total, y con misiones punitivas.

A la sazón, encontrábase en Cajamarca el Señor General D. Miguel Iglesias, en calidad de Jefe Político y Militar de los Departamentos del Norte, por delegación del Señor Contralmirante D. Lizardo Montero, Presidente del Perú, en tan angustiosos momentos para la Patria abatida.

Sabedor el Señor General D. Miguel Iglesias de que de la ciudad de Trujillo, así como del Puerto de Pacasmayo, habían partido dos Columnas de tropas chilenas, con la misión de apoderarse de la ciudad de Cajamarca, su querida ciudad natal, ciudad rodeada de campiñas de una belleza insuperable; de esa ciudad de historia y de leyenda, gemela de la del Cuzco en su historia; de esa ciudad que, siglos atrás había presenciado el terrible suplicio de Atahuallpa, y a la que en llegando a ella el viajero no puede sustraerse a la potente evocación imaginativa, para representarse el espectáculo de los Conquistadores españoles que, con Pizarrro a la cabeza, descendían por el majestuoso "Cumbe", gallardos y fieros, blancos los rostros, cubiertos de luengas barbas, jinetes en hermosos caballos, que por vez primera contemplaban los miles de indígenas llenos de justo estupor y asombro, tomándolos por seres sobrenaturales, que formaban un solo todo con sus cabalgaduras, cual centauros mitológicos. Esa tierra, cuna del insigne patriota Señor Coronel D. José Gálvez, que tan bizarra y gallardamente volara en la Torre de la Merced, el 2 de Mayo de 1866, combatiendo contra la poderosa Flota Española; esa tierra, reflexionó, y dijo el Señor General D. Miguel Iglesias: esa tierra, no puede jamás ser hollada por la bota del invasor; nó, mil veces nó. Y hecha esta solemne decisión, se preparó para su defensa.

La primera concepción del Plan de defensa de la ciudad de Cajamarca, hecha por el Señor General D. Miguel Iglesias, Jefe Político y Militar de los departamentos del Norte, fué el enviar un destacamento sobre Cajabamba, formado por una División, al mando del Señor Coronel Callirgos Quiroga, con la misión de cerrar el paso por esa ruta al Ejército chileno; idea esta, admirablemente bien concebida, si se tiene en consideración que el terreno ofrece magníficas posiciones para la defensa. Este mismo Plan, contemplaba el envío de otra División, la 2a, al mando del Señor Coronel D. Lorenzo Iglesias, sobre San Pablo, distrito enclavado en las laderas andinas, y a 12 leguas de Cajamarca, y paso obligado de las fuerzas enemigas que partieron de Pacasmayo, teniendo que seguir, forzosamente, el trayecto de un largo, profundo y estrecho desfiladero, que elegido con mayor acierto que el primero, confirmó, con el éxito allí alcanzado, la genial visión del Comando Superior.

En efecto, en la mañana del 13 de Julio del año 1882, la División al mando del Señor Coronel D. Lorenzo Iglesias, sin reparar en la abrumadora superioridad numérica del invasor, atacó, quizás prematuramente, por no haber esperado el refuerzo de la 2a División, sosteniendo un sangriento combate, que duró dos horas, disputándose la toma del Cerro Batán, hasta que doblegado momentáneamente por el ímpetu de las tropas invasoras, ordenó replegarse, en perfecto orden, sobre una segunda línea, en el lugar denominado "La Laguna". En tan precisos: y críticos instantes, acude, providencialmente, la 1a División comandada por el Señor Coronel Callirgos Quiroga, y, con este refuerzo, se produce el contraataque, que puso en derrota a las fuerzas chilenas, las que siguiendo la dirección de las aguas del río Chilete, huían hasta alcanzar Tembladera, logrando embarcarse en el ferrocarril que, para su buena fortuna, tenían a su disposición en el indicado lugar, no sin haber dejado de perder mucha gente, entre prisioneros, muertos y heridos, así como sus bagajes, armas y municiones, y Hospitales de Campaña, en el curso de su precipitada fuga, por la acción de la Caballería que fué lanzada en su persecución, quedando así consumada la victoria para las armas nacionales.

Para perpetuar este glorioso hecho de armas, la población de Cajamarca, agradecida, ha levantado en honor de sus hijos defensores un hermoso arco triunfal sobre el puente que se alza sobre el río "Chontapaccha", en el cual están esculpidos los nombres gloriosos de los hermanos iglesias, y Coroneles Callirgos Quiroga, Borgoño, Cayo, y otros muchos, los que sería largo enumerar, entre los que se cita a los 68 Oficiales que formaban "La Columna de Honor", formada por sobrevivientes de acciones de armas anteriores, y cuyos nombres, más presentes y mejor grabados deben estar en la memoria del Señor Teniente Coronel D. J. Manuel Román, combatiente en el hecho de armas que, someramente, rememoramos. y que actualmente, en esta sesión solemne, ocupa un sitial de preferencia en el Estrado de esta Benemérita Sociedad, con el corazón henchido de orgullo patriótico, y la satisfacción del deber austeramente cumplido; y a quien va dirigido mi profundo homenaje de admiración y respeto, y al cual, suplico, se sume el del auditorio.

Conceptúo un deber de estricta justicia, dejar constancia en esta ocasión, de que el patriotismo del Señor General D. Miguel Iglesias llegó hasta el sacrificio de sus bienes de fortuna, costeando armas a las tropas que organizó para la defensa de Cajamarca, importándolas del extranjero, por la vía de Iquitos; y aquí cabría también reflexionar acerca de los enormes esfuerzos que tal empresa significaría, para vencer los obstáculos naturales que la Selva ofrecía 63 años atrás, cuando no existían las facilidades conquistadas al presente, y cuando el único medio de trasporte en la Selva, eran la navegación por los ríos en canoas fabricadas por los naturales del lugar, y por tierra, "los cargueros", que eran hombres que substituían a las acémilas, realizando el trasporte en sus propias y laceradas espaldas!!...

La Batalla de San Pablo, está incluida en la campaña llamada 'de La Breña, y esta circunstancia, nos lleva a dirigir nuestra mirada hacia los valientes y patriotas "Maquis" de la Francia actual que, con ejemplar denuedo y abnegación, defendieron el suelo patrio, bajo el abrumador peso del Ejército Alemán; bien vale la pena, y es muy justificado el paralelo que me propongo hacer con nuestros Guerrilleros" de entonces, los que también a impulsos del patriotismo se batían durante la ocupación del territorio peruano por el Ejército de Chile, sosteniendo hechos de armas, e interviniendo en combates como los de Concepción, Pucará y Marcavalle. -Estos "Guerrilleros" actuaban al igual que los "Maquis" por actos de "Sabotaje", si es que hemos de emplear terminada modernos, pues su acción consistía en la destrucción de puentes, caminos, y vías férreas: practicaban también el espionaje, siendo en esta actividad muy astutos, y a la vez muy abnegados, pues para ejercer las comisiones que se les encomendaba, recorrían grandes distancias, sin remuneración alguna, y hasta sin abrigo ni alimentos, más que un puñado de coca, supliendo la falta de telégrafo y otros medios de comunicación, portando los mensajes trasmitidos entre los jefes de la resistencia, y cuando caían en manos del enemigo... ¡Cuantos de éllos habrían imitado el ejemplo, y también corrido la misma suerte del Mártir Olaya!

Estos héroes anónimos, son los inspiradores de la erección del "Monumento al Soldado Desconocido"; y dentro de este simbolismo, que encierra dicho monumento, debe considerarse a nuestros "Guerrilleros" inmolados en aras de la Patria en la infausta Guerra del 79, en el silencio y oscuridad de las regiones andinas, sin mas testigos que pudieran cantar sus hazañas, que las inmensas moles de los Andes Peruanos.

Muchas y sabias lecciones se cosechan del conocimiento de estos hechos, y muy particularmente las jóvenes generaciones presentes, como cultivadores de la Ciencia Militar, de la que alguien ha dicho, que no hay ciencia militar posible sin Historia, y como la Historia Militar puede ser comparable a un árbol frondoso del cual cuelgan muchas hojas, pero que entre ellas, hay muchas verdes y llenas de lozanía, también las hay secas, mustias y descoloridas, debidas estas últimas, a la falta de cultivo adecuado y de abono; de donde se desprende la necesidad imperiosa, para las jóvenes generaciones militares, de cultivar el estudio de los hechos militares aún más insignificantes de nuestro pasado histórico militar, para remediar los errores que acarrearon desastres en muchos casos atribuibles al desconocimiento del abono que requería el árbol de la Ciencia Militar, es decir: la técnica.- El ardor patriótico, susceptible de ser elevado al mas alto grado, muy encomiable, y de gran poder, sin embargo, resulta impotente, para alcanzar el objetivo deseado, o sea la Victoria.... Los medios empíricos, no conducen a ella, sino en muy limitadas ocasiones, allí donde la Fortuna se digna concedernos una sonrisa.

Felizmente, la Instrucción Pre-Militar que se dá actualmente a la juventud, es hija de la dura experiencia adquirida; equivale a un despertar del letargo en que se estaba sumido, para echar la simiente en el surco trazado en campo tan fértil, como lo es el formado por la juventud, y tengo la convicción que sus dirigentes, al fin de la jornada, no tendrán que repetir la célebre frase del Libertador Simón Bolívar: "Hemos arado en el mar". No, por que los frutos que se cosechen, serán óptimos, y como tales codiciables y cosechados, Que vaya para ellos mis parabienes, у votos de prosperidad que formulo.

Antes de retirarme de esta Tribuna, séame permitido expresar mi agradecimiento muy rendido, por el altísimo honor que se me ha dispensado al dirigir la palabra a un público tan selecto como ilustre, al que pido mil dispensas por haber ocupado su atención, expresándole mis más sinceros y efusivos agradecimientos."

Solicitando la venia de la Presidencia, el Sr. Dr. de las Casas exaltó la significación de la efemérides que hoy se conmemora, pidió el homenaje de los presentes para los señores Tte. Corl. José Manuel Román, nuestro Vice-Presidente, y Tte. Corl. Amaro La Rosa, sobrevivientes de la épica jornada que recordamos.

Los señores socios tributaron, inmediatamente, un cariñoso y prolongado aplauso a los señores Comdtes. Román y La Rosa.

El Sr. Comandante Román, visiblemente emocionado, agradeció el tributo que la Sociedad le rendía en la grata unión de su compañero de armas Sr. Comdte. La Rosa, expresando que lo aceptaba para depositarlo a la memoria de los hombres que hicieron posible el triunfo de San Pablo, entre los cuales se yergue la figura del Sr. General Miguel Iglesias, cuyo virtuoso patriotismo fue capaz de galvanizar a su pueblo y operar un verdadero milagro, patentizando ese auténtico e inextinguible amor por el Perú del que dió el General Iglesias tantas y tan concluyentes pruebas a lo largo de su vida militar y política.

Nuevos aplausos acogieron estas palabras, después de las cuales el Sr. Dr. Mora dijo que, sumándose a las manifestaciones de fervor patriótico que se viven en estas solemnes ceremonias leería -como en efecto lo hizo- el discurso que pronunciase en el Callao el después Contralmirante J. Ernesto de Mora, al recibir los restos de algunos de los heróicos Vencedores en San Pablo; documento que, por los elevados términos en que está concebido, fué también vivamente aplaudido.

Finalmente, después de que los presentes, a invitación de la Presidencia se pusieron de pie breves momentos en homenaje a los heroicos actores en la Batalla de San Pablo, fué levantada la sesión siendo las 7 p.m.


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Revista de la Sociedad de Fundadores de la Independencia, Vencedores del 2 de mayo de 1866 y Defensores calificados de la Patria. Año III. n° 13. Julio 1945.

Saludos
Jonatan Saona

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