viernes, 26 de mayo de 2017

Parte de Del Canto

Parte Oficial de Estanislao Del Canto sobre la batalla del Alto de la Alianza

REGIMIENTO 2º DE LÍNEA.
Tacna, Mayo 28 de 1880

Señor Comandante:
En cumplimiento de mi deber doy cuenta a V. S. de la participación que ha cabido al regimiento de mi accidental mando en la batalla del 26 del corriente.

A las 7 A. M. del día indicado se nos presentó el enemigo y recibí orden de hacer salir al frente las 4ª compañías, a fin de que, desplegadas en guerrillas, protegiesen la marcha del regimiento que marchaba a la derecha de la división de su mando. Estas guerrillas tuvieron que soportar, por más de tres horas y con ligeros intervalos, el fuego de los cañones del enemigo, hasta que estuvieron a tiro de rifle y empeñaron combate.

A las 11 A. M., nuestra línea se unió al ala de guerrilla y empeñamos la acción a una distancia de 800 metros del enemigo. Esta distancia se redujo a 30 o 40 metros, porque la tropa, hábilmente dirigida en dos batallones, que mandaban respectivamente los sargentos mayores don Abel Garretón y don Miguel Arrate, y entusiasmada por sus valerosos capitanes y oficiales, no detuvo su marcha hasta obligar a los enemigos a abandonar sus atrincheramientos y formidables posiciones.


Como las bajas que había experimentado el regimiento eran considerables y avanzasen sobre nosotros tropas de refresco, despaché sucesivamente a mis dos ayudantes, capitanes don Eleuterio Dañín y don Anacleto Valenzuela, para que fuesen a pedir refuerzo, con el fin de no abandonar las posiciones que tanto nos había costado tomar.

El refuerzo, compuesto de los bravos batallones Chacabuco y Coquimbo, llegó con la oportunidad necesaria y obligó al enemigo a proseguir en su completa derrota. Cuando esto sucedía, serían cerca de la 2. P.M., de manera que lo recio del ataque duró como dos horas y media.

En nuestro poder han quedado 10 banderolas enemigas tomadas en sus mismas trincheras. De éstas son 5 peruanas, 3 bolivianas y 2 que, al parecer, servían para distinguir una división de otra.

Los señores jefes y oficiales del regimiento, heridos gravemente en su orgullo por el cautiverio de la bandera, símbolo sagrado de la patria querida, habían jurado tomar a toda costa un estandarte enemigo, y para ello habían conquistado y empeñado la voluntad de la tropa de su mando; pero, desgraciadamente, el enemigo, prudente hasta la exageración, no desplegó banderas en el campo de batalla.

Se han tomado también 171 rifles, de los enemigos y de los sistemas que indica la relación adjunta.
Los señores jefes y oficiales que, bajo mis inmediatas órdenes, tomaron parte en la batalla del 26 son los siguientes:

Sargentos mayores: don Miguel Arrate y don Abel Garretón.
Capitanes ayudantes: don Eleuterio Dañín y don Anacleto Valenzuela.
Capitanes: don Joaquín Arce, don José de la Cruz Reyes Campos, don Francisco Olivos, don Daniel Aravena, don Salustio Ortiz, don Pedro Nolasco del Canto y don Roberto Concha.
Tenientes: don Aron Maluenda, don Francisco Lagos Zúñiga, don Federico Aníbal Garretón, don Manuel Luís Olmedo, don Francisco Inostrosa y don Pedro N. Párraga.
Subtenientes: don Gabriel Aravena, don José Sabino Aguilera, don Alejandro Fuller, don Carlos Arrieta, don Guillermo Vijil, don Rosauro Echeverría, don Alejandro Gacitúa, don Emilio Penjean, don Filomeno Barahona, don Manuel Vinagre, don Guillermo Chaparro, don Adolfo R. Ramírez, don Manuel Jesús Necochea y el abanderado don Tomas Valverde.
Cirujano 1º don Juan Kidd.
 Id. 2º, don Julio Gutiérrez.
Practicantes: don Vicente Soti y don Pantaleón Cristi.

De éstos se ha tenido la desgracia de perder al capitán Olivos, y subteniente Echeverría, que como verdaderos chilenos supieron morir por la patria, siendo el reflejo de los verdaderos héroes.

A los capitanes Concha y Canto, tenientes Olmedo y Párraga, y subtenientes Fuller, Aguilera, Arrieta,
Vinagre, Ramírez, Valverde y Necochea, cúposle también la desgracia de ser heridos. El sargento mayor don Abel Garretón y los subtenientes Vijil y Gacitúa han salido contusos; de suerte, pues, que de los 32 jefes y oficiales, ha quedado la mitad fuera de combate.

De los 566 individuos de tropa del regimiento que tomaron parte en la acción, fueron muertos 32 y 185 heridos. De éstos morirán muchos a causa de la gravedad de sus heridas.

Las bajas de los enemigos las conceptúo en el doble de las nuestras.

He consignado en este parte, señor comandante, el nombre de los señores jefes y oficiales que se encontraron en la batalla con el exclusivo objeto de hacer la nomenclatura de estos valientes; porque mi pluma es impotente para describir el grado de heroísmo que han alcanzado. La poderosa influencia de las armas modernas no fue obstáculo para que esos bravos, dignos discípulos de los héroes comandantes Ramírez y Vivar, marchasen hasta cerca de 30 metros de las trincheras enemigas con la frente erguida y la tropa calando bayoneta al toque de la calacuerda que se repetía en toda la división.

Si el comportamiento del regimiento, que accidentalmente he tenido el honor de comandar, ha llenado sus aspiraciones, quedarán también colmados los deseos del que suscribe.

Dios guarde a V. S.
E. DEL CANTO

Al señor Comandante de la segunda división don Francisco Barceló

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Saludos
Jonatan Saona

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