jueves, 5 de febrero de 2015

Circular de Cáceres

Circular a los Prefectos de la zona, sobre el Primer combate de Pucará

Jefatura Superior Político y Militar de los Departamentos del Centro.

Izcuchaca, Febrero 6 de 1882

Las fuerzas de mi mando, que se retiraron de la Quebrada de Huarochirí, por los poderosos motivos que comuniqué a V.S. oportunamente, vinieron desde Pachachaca amagados de cerca por una expedición enemiga hasta el pueblo de Pucará, donde se encontraron en la madrugada del día de ayer al alcance de sus poderosas baterías.

Rotas las hostilidades, cinco compañías sostuvieron de nuestra parte un fuego nutrido de cinco horas contra la línea chilena, apoyada por más de dos mil hombres de las tres armas, favoreciendo con su arrojo y entusiasmo dignos de santa causa que defendemos, la retirada del resto del ejército, que se efectuó en el mejor orden hasta este distrito, sin que el enemigo se hubiera atrevido a avanzar un paso más de las posiciones que tomara en las alturas de Pucará, según se impondrá V. S. por los partes adjuntos.

Este satisfactorio éxito que se alcanzó a costa del sacrificio de un puñado de valientes, da la medida del entusiasmo y valerosa decisión del ejército del centro, que, si abandonado a sus propios esfuerzos apenas logró frustrar por completo el plan de la expedición enemiga, habría alcanzado una espléndida victoria don la valiosa cooperación de las fuerzas de Ayacucho, que permanecen en la más punible indiferencia acantonadas en la plaza, sin embargo de que el Comandante en Jefe de ellas, Coronel don Arnaldo Panizo, se le impartieron órdenes terminantes y reiteradas para que se incorporaran en el ejército del Centro, poniéndose a su disposición elementos bastantes de movilidad.

La obstinada permanencia del ejército de Ayacucho en una plaza exenta de peligros, cuando las necesidades de la defensa nacional reclaman su concurso en el teatro de la guerra, no solo ha privado al país de una victoria que habría reparado en algo sus inmerecidos desastres, sino que ha sido parte a crear la dolorosa situación por los que atraviesan los desgraciados pueblos de Junín, condenados a los sangrientos ultrajes de la invasión enemiga, que no respeta ni los más vulgares preceptos de la civilización.

En cuanto a mi, no renunciaré a la misión que me he propuesto sino después de arrostrar todo sacrificio en aras de la Patria, y procuraré retemplar el espíritu y la disciplina de las fuerzas de mi mando hasta que se asocien a ellas la División del Coronel Suárez, que ya se encuentra en el Departamento de Apurimac, y las fuerzas de Ayacucho, que estoy seguro se mostrarán más accesibles a los clamores de la Patria. Entonces podré volver sobre mis pasos con mejores elementos de Combate y apurar en defensa de la honra y autonomía nacionales los últimos recursos, sin perseguir en la política interna del país mas propósito que su unificación y el restablecimiento de la concordia en el seno de la familia peruana.

Dios Guarde a V. S.
Andrés A. Cáceres
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Saludos
Jonatan Saona

1 comentario :

JUAN MANUEL BELLIDO CHIRE dijo...

para mi el maximo heroe del peru unto con grau

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