3 de noviembre de 2026

Cleto Pérez


Defensa de Pisagua.— Comandante Cleto Pérez

Las fuerzas chilenas se reconcentraron en Antofagasta, de donde el 28 de octubre partieron al N. La armada chilena, compuesta de cuatro buques de guerra y varios transportes, la mañana del 2 de noviembre a pa­reció, en actitud de combate, frente al puerto de Pisagua, que estaba guarnecida por dos batallones bolivianos y una pequeña fuerza peruana; los aliados se prepararon a la lucha contra un enemigo superior en nú­mero y armamento. 

La pequeña guarnición combatió durante ocho horas con las fuerzas chilenas, cuyas bombas lograron incendiar los grandes depósitos de carbón y salitre del puerto; los heroicos defensores de la población arrollados por las llamas, cedieron sus puestos y se batieron en retirada. El enemigo tuvo 300 bajas entre muertos y heridos.

Las fuerzas aliadas se reconcentraron a Pozo-Almonte.

Fueron admirables la audacia y arrojo del soldado boliviano, que, resuelto a morir, no trepidó en sumergirse hasta el pecho en las aguas del mar, para combatir, con el valor que le inspiraba la causa justa que defendía, contra fuerzas navales, bien artilladas, que le arrojaron «proyectiles de a 300».

Entre los valientes defensores de Pisagua, es notable la figura del Comandante Cleto Pérez; al finalizar la desigual contienda, una partida de soldados al mando de un sargento, se dirigía a un lugar del puerto, donde en una habitación habían sido depositados gran número de heridos: fué pronto hecha fragmentos la puerta: el sargento distinguiólo en un rincón, por su alta graduación a Pérez: se precipita a él y le pone la boca del rifle sobre el pecho, diciéndole: «¡Hínquese Ud!» El jefe agredido, que tenía una pierna destrozada por los cascos de una granada, con indomable coraje responde: "¡para morir jamás se hinca un boliviano!"

Admirado de tanto valor, el bravo sargento retiró el arma y exclamó: "Ni un soldado chileno mata a un boliviano valiente!" Ordenando lo llevaran inmediatamente a la ambulancia; los valientes simpatizan.

Poco después el Comandante Cleto Pérez moría en Valparaí­so, delirando con su patria, así como el bravo teniente Ricardo Valle.


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Urquidi, José Macedonio. "Nuevo compendio de la Historia de Bolivia". La Paz, 1921.

Saludos
Jonatan Saona

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