13 de abril de 2021

Carta de V. Zegers

Vicente Zegers Recasens
Carta de Vicente Zegers narrando el combate de Chipana

"Iquique, Abril 13 de 1879 (Bloqueando).

Corbeta Magallanes. 

Señor don José Zegers. 

Querido papá: 
Sin mas tiempo que el necesario para escribirle unas pocas líneas, le dirijo la presente con el solo objeto de sacarlo de dudas i relatarle a la lijera lo sucedido el 12 del presente, reservándome para el próximo vapor una relación detallada del combate, la cual irá acompañada de un croquis para mejor intelijencia. 

Estoi contento, querido papá, por haberme encontrado en el primer combate naval de esta campaña, el cual ha sido glorioso para nosotros bajo todos conceptos. 

El 11 del presente recibimos orden del coronel Sotomayor para marchar a Iquique a reunimos allí con la escuadra. Cumpliendo con esta orden, zarpamos de la rada de Antofagasta el mismo día en la noche. Esta trascurrió sin novedad, conservándonos siempre a vista de tierra. Al día siguiente al amanecer estábamos frente a Cobija i a las 11 avistábamos el rio Loa. Hasta aquí todo iba a pedir de boca, i en todo pensábamos menos en un combate con fuerzas enemigas. A las 11.30 avistamos en la desembocadura del Loa dos buques a vapor; por lo que a primera vista pudimos ver, tomamos por la Esmeralda i O'Higgins a dichos buques, i en consecuencia continuamos navegando con toda confianza; mas pronto vimos que nos habíamos equivocado. El buque que creíamos ser la Esmeralda, era mayor que ésta i en ella reconocimos pronto a la corbeta peruana Unión. La otra resultó ser la corbeta Pilcomayo. 

Inmediatamente se tocó a zafarrancho i a los dos minutos estaba todo el mundo en sus puestos con los cañones cargados. 

A pesar de que el enemigo era tres veces mas fuerte, en todas las caras se veía el contento i la confianza. Se conocía que toda aquella jente era chilena. 

Juzgue usted de la diferencia de fuerzas en vista de los siguientes datos: 
La corbeta Unión, de 1,300 toneladas, carga 14 cañones, dos de a 150 i doce de a 68, sistema francés. 
La Pilcomayo, de 750 toneladas, tiene dos colisas de 70 libras i cuatro cañones de a 40. 
Vea usted ahora nuestras fuerzas: 770 toneladas i 4 cañones, uno de a 115, otro de 64 i dos de 20 libras. 

Por lo que respecta al andar, la Unión anda mas que nosotros. Pues bien: con esta desigualdad de fuerzas íbamos a entrar en combate. Pronto reconocieron los peruanos que nuestro buque era chileno; se prestaba a esto el aparejo, que lo llevábamos calado en son de combate, i en consecuencia se lanzaron en nuestra persecución. Nosotros dimos toda fuerza a la máquina. Tan luego como estuvimos a tiro de cañón, los peruanos, creyéndonos presa segura, izaron su bicolor, afirmándolo con un tiro a bala la Unión. 

La Pilcomayo siguió haciendo fuego, i solo a su sexto disparo nosotros izamos nuestro glorioso tricolor, afirmándolo con un tiro de a 115 tan certero que le dio a la Unión en el medio del costado. Desde este momento principió el combate con todo vigor. La Pilcomayo, situada por la popa i queriéndonos alcanzar, nos disparaba sin cesar. 

La Unión, avanzando por estribor i ganándonos terreno, nos disparaba a cada momento toda su artillería. Nosotros seguíamos a toda fuerza i contestábamos sin cesar a los fuegos del enemigo. Al noveno disparo de la Pilcomayo, una granada nos dio por aleta, sin causar mas perjuicio que un rasmillón de tres pulgadas de profundidad i lanzar una columna de agua que empapó a los sirvientes del cañón 4. 

Pocos momentos después nos acertó otro disparo un poco mas a proa, cansando menos daño que el anterior; todos los demás tiros de este buque quedaron por la popa, sin alcanzarnos, pues ya el buque enemigo había quedado fuera de tiro, con motivo de su menor andar. En consecuencia el combate quedó reducido a la Unión i Magallanes, a 14 cañones contra 4. La Unión no haría menos de 130 disparos. Sus balas i granadas nos rodeaban, pero todas pasaban sin causar daño. 

Al ruido producido por el estampido del cañón, había que agregar el silvido de las balas en el aire. Le aseguro que aquel espectáculo era imponente. Varios cascos de granadas cayeron próximos a mí, mas por felicidad ninguno causó daño de consideración. 

Nuestros cañones seguían disparando con toda actividad, i a cada cañonazo bien dado se sentía un ¡hurra! jeneral. No menos de diez disparos tenemos seguridad de haberle dado a la Unión. Después de lanzar nosotros una granada doble que cayó en la cubierta, vimos elevarse una columna de humo i un objeto negro que no pudimos distinguir. 

A otro disparo nuestro, el buque se tumbó un poco i empezó a escapar vapor en inmensa cantidad; al mismo tiempo e inmediatamente empezó a virar, tratando de volver atrás. 

Nosotros continuamos disparando. La Unión apuró su máquina i puso proa al Sur, tratando de hacer una cobarde retirada. Entonces nosotros la seguimos un poco, dándole magníficos tiros, los que continuamos hasta estar fuera de cañón. Si hubiéramos andado tanto como ellos los habríamos perseguido, pero en nuestro caso todo era inútil. Media hora después se había unido a la Pilcomayo i ambas hicieron rumbo a tierra, emprendiendo la mas cobarde retirada. 

Como usted ve, el éxito ha sido completo, i desde ese día habrá un hecho mas que agregar a nuestra gloriosa marina militar. 

Además de los daños causados por los tiros, tuvimos el sentimiento de perder nuestra lancha a vapor. 
Daño personal no hemos tenido ninguno. Las pérdidas de la Unión no deben haber sido pocas. Así lo atestiguan su vergonzosa retirada i los efectos visibles que produjeron nuestras granadas. El total de nuestros tiros fué de cincuenta i uno. 

Aquí, Iquique, llegamos el mismo día en la noche, siendo recibida con gran entusiasmo la noticia de nuestro encuentro. 

El almirante va a pasar una nota mui honrosa al señor Ministro del ramo. 

Sin tiempo para más, salude a mi nombre a todos mis hermanos, etc., etc. 
V. ZEGERS R." 


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Ahumada Moreno, Pascual. "Guerra del Pacífico, Recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias i demás publicaciones referentes a la guerra que ha dado a luz la prensa de Chile, Perú i Bolivia" Tomo I, Valparaíso, 1884.

Saludos
Jonatan Saona

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