25 de enero de 2020

Ernesto García Irigoyen

Ernesto García Irigoyen
Ernesto García Irigoyen
(Texto tomado de "El Perú Ilustrado" Lima, 23 de agosto de 1890)

—Hoy honramos nuestras columnas con el retrato del distinguido diarista.

Los datos que consignamos en seguida los debemos á uno de nuestros estimables colaboradores: 
"Ernesto García Irigoyen nació en el seno de un hogar distinguido, siendo sus padres el recto y probo Dr. D. Pedro Mariano García y García, y la respetable señora Manuela Irigoyen. Su primera educación la recibió en el Colegió que dirijía el notable pedagogo D. Agustín de la Rosa Toro, y la completó en el Seminario Conciliar de Santo Toribio.

Cuando sobrevino la guerra con Chile, García Irigoyen, que acababa de salir de las aulas, entusiasta como todos, por el triunfo de nuestras armas, ofreció sus servicios al Gobierno y éste, aceptándolos, le nombró Capitán ayudante de la Comandancia General de los fuertes y baterías de Lima.

Con tal carácter desempeñó diversas y arriesgadas comisiones que le fueron encomendadas por sus superiores y desde el improvisado fuerte del “Pino”, donde estaba establecida dicha Comandancia General, presenció la batalla de Miraflores, esa gran hecatombe donde sucumbieron muchos valientes y donde quedaron sepultados nuestras mejores esperanzas.

Después de tan serio descalabro y trasladado el Gobierno al interior de la República con el propósito de continuar la resistencia. García Irigoyen que fué de los que pensando que todo sacrificio que se hiciera en aras de la patria sería poco si se llegaba á salvar siquiera el honor de ésta, sin vacilar un momento en los obstáculos que en situación tan critica se presentaban para hacer un viage á través de nuestra cordillera y en las fatigas y peligros que ofrecía una campaña en condiciones tan desventajosas; emprendió la marcha, y cuatro días después del fatídico 15 de Enero de 1881 se encontraba en Jauja A pocos momentos de su llegada recibía el nombramiento de Secretario particular del notable estadista y distinguido marino don Aurelio García y García, que desempeñaba á la sazón el elevado cargo de Ministro General de Estado.

Con ese carácter García Irigoyen recorrió todos los departamentos andinos y los del sur de la República, llegando hasta la ciudad de La Paz tres meses después de su salida de Lima, habiendo recorrido cerca de quinientas leguas.

Derrocado el Gobierno del señor de Piérola. García Irigoyen regresó á Lima y se dedicó á las labores del Comercio, para los que tenía dotes especiales.

Pero su carácter impetuoso y sinceramente patriota no resistía las amarguras que nos hacía saborear el vencedor, y convencido, por otra parte, de que todo esfuerzo por salvar al Perú era inútil, desde que carecía hasta de los más indispensables elementos y se hallaba devorado por la anarquía, vió en la paz la única tabla de salvación de que era posible asirse y abandonando los negocios, prestóse á secundar honrada y lealmente á los que la habían proclamado como programa y tomado como bandera.

Convocados los pueblos de la República que obedecían el Gobierno del General Iglesias para elegir representantes á una Asamblea Constituyente, García Irigoyen obtuvo los votos de la provincia de Moyobamba y se incorporó á aquella desde sus primeras sesiones.

Y para coadyuvar mejor al establecimiento de la paz y al predominio del orden, adquirió la propiedad del diario El Bien Público, desde cuyas columnas trabajó infatigablemente porque aquella fuese una realidad y éste el resultado de un acuerdo patriótico y no la consecuencia de una lucha degeneradora.

Siendo rectos sus principios y noble su intención, no vaciló en aconsejar al General Iglesias que imitase el patriotismo de Cincinto ó el desprendimiento de Washington.

En 1884 fué nombrado Regidor propietario de la H. Municipalidad de esta capital, cargo que desempeñó por varios meses con notable celo y actividad.

Comprendiendo, con el claro criterio que tanto le distinguía, las ventajas que todos los pueblos reportan de la práctica del principio de asociación, contribuyó á que se formasen en Lima muchas sociedades humanitarias y otras, de algunas de las cuales era hasta el día de su fallecimiento socio activo ú honorario.

En 1889 fué elegido diputado suplente por la provincia de Pallasca, y aun cuando no llegó á incorporarse á la respectiva Cámara por razones políticas, que no es del caso traer á la memoria, dicha provincia lo eligió nuevamente para el mismo cargo en las elecciones últimas.

Aunque alejado sin razón del parlamento, continuó en la prensa trabajando por la causa del orden y de la ley, que es la única que puede hacer prósperos y felices á los pueblos, y porque se realizara la regeneración financiera del Perú mediante un arreglo equitativo y honroso con sus acreedores externos.

La muerte de García Irigoyen significa en realidad una esperanza perdida, pues estaba llamado á prestar muy útiles servicios al país. Por eso, sin duda, y por la llaneza de su trato y la lealtad de sus afectos, que todos le reconocían, su desaparición ha sido tan deplorada.”


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Texto e imagen publicados en el semanario "El Perú Ilustrado" núm. 172, Lima, 23 de agosto de 1890.

Saludos
Jonatan Saona

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