viernes, 2 de septiembre de 2011

Muerte de Ugarte I

Alfonso Ugarte, el acaudalado empresario salitrero, héroe peruano de la guerra del pacífico, fallecido en la batalla de Arica el 07 de junio de 1880, actualmente es muy difundida en Perú, una versión de la forma en que murió, lanzándose desde lo alto del morro, montando su caballo y con una bandera peruana en la mano. 

Algunos investigadores han puesto en duda y han considerado como “romántica” aquella versión, otros consideran que no hubieron versiones directas, sino únicamente como un “mito peruano fabricado muchos años después”, otros señalan que no falleció en la cima del morro, algunos dicen que nunca fue encontrado su cadáver porque fue arrojado al mar después de muerto. 

De tal modo lo expresa Benjamin Vicuña Mackenna en su libro Historia de la Campaña de Tacna y Arica: 
El infortunado cuanto doble i esclarecido Alfonso Ugarte, que había pasado la mitad de su vida en cariñosa hospitalidad en Chile, era arrojado por manos chilenas, después de muer­to, a las cavernas del mar en que las olas pene­tran con lúgubre gemido por entre calizas grietas, verdaderas sepulturas de su terrible furia, menor empleo que la del hombre que combate i mata. Los deudos del inmolado héroe ofrecieron una fortuna por un botón siquiera de su casaca para memoria, pero ni esto quedó del bravo tarapa­queño” 

Mientras que el historiador y militar Francisco Machuca, señala: 
“No terminaremos el presente capítulo, sin dejar en claro una leyenda peruana, inventada para inmortalizar la memoria del comandante don Alfonso Ugarte, muerto en el Morro, en unión de Bolognesi, Moore, Blondel, y otros jefes peruanos. Dice la leyenda que Ugarte, se arrojó del Morro de Arica, en los momentos en que los chilenos se apoderaban de él.

La absoluta verdad es la siguiente: El señor Narciso Castañeda desempeñaba en Arica el empleo de Administrador de Aduanas y el cargo de primer alcalde, desde 1892. Un día, se presentó el caballero peruano don Carlos M. Ortaloza que necesitaba permiso para exhumar los restos del ex‑comandante don Alfonso Ugarte, depositados en el cementerio en su sepultura de familia; y que estaba convenido con el gobierno de Lima para enviarlos privadamente a esa capital. Pedía al señor Castañeda, que le diera el permiso de la extracción, y autorizara el embarque y que todo se hiciera con el mayor silencio. El señor Castañeda accedió a tan justas peticiones, y aún más, aceptó su invitación para ir al cementerio. Vió los deformes restos y reconoció una… El cadáver fué encajonado a la vista de don Fermín Federico Soza, y de un señor Portocarrero, y dos horas después, embarcado en un vapor mercante con destino al Callao. El lanzamiento al mar es mera fantasía peruana.
Para probar que la muerte de Ugarte debido al salto desde el morro, es "mera fantasía" menciona como se encontraron los restos años después, pero no da ninguna versión de su muerte, lo cual no prueba la forma en que murió y mucho menos que sea mentira o verdad la versión del salto 


El militar chileno Nicanor Molinare, en su libro Asalto y Toma del morro de Arica, basándose en el testimonio de Ricardo Silva Arriagada, nos dice: 
"Es mentira la grandiosa muerte de Bolognesi y pura invención el que se arrojase al mar con caballo y todo Alfonso Ugarte… 
El cadáver de Alfonso Ugarte se encontraba en una casucha ubicada cerca del mástil, al lado del mar, mirando hacia el pueblo; en ese lugar, las rabonas del Morro cocinaban el rancho; y ahí, esas pobres mujeres, tenían oculto el cadáver de Alfonso Ugarte; era un hombre chico, moreno, el rostro picado de viruelas, los dientes muy orificados, de bigote negro. 
Aquellas mujeres tenían profundo cariño por Ugarte, y para guardar su cadáver, lo habían vestido con un uniforme quitado a un muerto chileno. Pude saber que era el coronel Ugarte, porque el doctor boliviano Quint cuando lo vio, exclamó: ¡Pobre coronel Ugarte; no hace mucho, lo he visto vivo! 
Más tarde se dio la orden de arrojar al mar todos los cadáveres; sin duda que botaron también el de Alfonso Ugarte, porque no se pudo encontrar. En ese mismo día, ofreció su familia 5.000 soles plata por los restos del coronel; se buscaron mucho; di noticias, detallé lo ocurrido, pero nada se descubrió". 
La versión del libro de Molinare es la mas discutible de todas, ya que, tal como lo señala Gerardo Vargas Hurtado, no es verosímil que en medio de la batalla, unas mujeres desvistieran a un soldado chileno, y con ese uniforme vistieran a Ugarte.

A pesar que algunos señalan que su cadáver nunca fue encontrado, es fácil desmentir este supuesto, basándonos en la nota escrita por el Cura de Arica:
Año del Señor de mil ochocientos ochenta. En quince de junio: Yo el Cura propio y Vicario de esta ciudad de S. Marcos de Arica, sepulté de Cruz Alta en el panteón de esta el cuerpo Mayor del Coronel Alfonso Ugarte, que fue encontrado al pie del Morro, y de allí se depositó en su respectivo nicho, hijo legítimo de Narciso Ugarte y de doña Rosa Vernal; y para que conste lo firmo.- José Diego Chávez".
Lo importante que expresa es primero que sí fue encontrado el cadáver, y segundo, que fue encontrado al pie del Morro, haciendo posible los supuestos de que o falleció combatiendo en lo alto del morro y fue lanzado una vez muerto, o Ugarte se lanzó voluntariamente.

Si revisamos los partes oficiales peruanos, tampoco han sido muy claros al respecto 

Parte de Roque Saenz Peña :
"La oficialidad y tropa del medio batallón que logré subir estaba ya diezmada; los tres jefes subalternos no pudieron seguirme, y yo me hallaba herido, desde el principio del combate, de un balazo en el brazo derecho, que me permitió mantenerme a caballo desde los últimos momentos en que tuve que abandonarlo por serme imposible darle dirección; fue entónces que nos reunimos con V. S., los señores coroneles don Francisco Bolognesi y don Guillermo Moore, cayendo a nuestro lado estos dignos jefes atravesados por el plomo de una fuerte descarga. Habían ya caído los señores coroneles Ugarte y Bustamante, como también el teniente coronel don Ramón Zavala, quedando el que firma como Comandante General de la 8ª División". 

Parte de Manuel C. de La Torre: 
"Han sucumbido en la lucha los coroneles don Francisco Bolognesi, don Juan Guillermo Moore, don Alfonso Ugarte, don José I. Inclán, don Justo Arias y Arangüez, don Mariano E. Bustamante; los tenientes coroneles don Ricardo O' Donovan, don Ramón Zavala, don Francisco Cornejo y don Benigno Cornejo; los sargentos mayores don Armando Blondel, don Felipe A. Zela y don Fermín Nacarino, y muchos señores oficiales. Quedan heridos algunos y prisioneros los demás, de todo lo cual encontrará V. S. adjunta una relación detallada. "
Parte de Manuel Espinoza 
"ordenó el señor Comandante General que se suspendiesen los fuegos, lo que no pudiendo conseguirse de viva voz, fue el señor coronel Ugarte personalmente a ordenarlo a los que disparaban sus armas al otro lado del cuartel, en donde dicho jefe fue muerto. Al mismo tiempo, el que suscribe ordenó al capitán don Daniel Nieto que se reventaran todos los cañones de la batería"
Los partes de Sáenz Peña y De la Torre, sólo señalan que Alfonso Ugarte sucumbió en combate, no indicando la manera en que lo hizo, Espinoza aclara que fue "al otro lado del cuartel" (lugar donde no se encontraba Espinoza, por lo que éste tuvo que haberse basado en relato de otra persona) cuando se disponía a comunicar la orden de Bolognesi, lo que hace suponer que para hacerlo con rapidez necesitaba montar un caballo.

Pero, ¿desde cuándo empieza a circular la versión del salto montado en un caballo y con la bandera en mano? ¿hay testimonios peruanos o chilenos que lo respalden? ¿hubieron testigos de aquel hecho o sólo fue conocido de manera indirecta?

(continúa en el siguiente post)
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Saludos
Jonatan Saona

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