Señor don Carlos de la Riva-Agüero.
Muy distinguido y estimado amigo:
Con el señor García, su socio, tuve el gusto de escribirle a usted y a los otros amigos hacendados de ese valle, manifestándoles la situación y condiciones del Ejército del Centro y sus loables propósitos, que no son otros que la salvación del honor e Integridad del Perú.
En esa misma época encargué al señor don Vicente Silva se hiciera cargo de los fondos provenientes de las cuotas con que los hacendados quisieran contribuir al sostenimiento del Ejército de mis órdenes, pero últimamente he recibido la contestación de dicho señor Silva, y según ella veo los Inconvenientes que expone para el ejercicio de ese cargo.





