3 de junio de 2026

Exhumación de Aldea

Integrantes de la Comisión
Exhumación de los restos del sarjento Aldea.

Iquique, Junio 2 de 1881.

Señor Comandante Jeneral de Armas:
Tenemos el honor de dar cuenta a V. S. de los trabajos llevados a cabo con permiso de V. S., hasta encontrar los restos del que fué sarjento 2° de la guarnición de la Esmeralda, en el memorable combate del 21 de Mayo, Juan de Dios Aldea.

Nacida al calor de la amistad la idea de llevar a término una empresa llena de dificultades por lo incierto de los datos que se poseían; pero robustecida por el deseo de que Chile poseyera los restos de uno de sus buenos hijos, tratamos el asunto de palabras i convinimos en dar el primer paso, que era solicitar el permiso de la autoridad.

El 30 de Mayo del corriente año, es decir, al día siguiente de este primer acuerdo, nos presentamos a V. S., i V. S. no solo nos concedió benévolamente el permiso que solicitábamos, sino que nos alentó en nuestra empresa

La noche de ese día celebramos sesión i el resultado de ella fué levantar una acta en la que se anotaron datos importantes i que en copia acompañamos. (Anexo número 1.)

El 31, a las 6 A. M., emprendimos los trabajos en el Cementerio i los suspendimos cuatro horas después, precisamente cuando el sol hacia desprenderse gases pestilentes de los cadáveres.

Ese día se alcanzó a reconocer 10 cadáveres que estaban en sepulturas separadas.
El resto del día se ocupó en alistar la jente i herramientas para los trabajos del siguiente.

En la noche se celebró sesión i se tomaron los acuerdos que contiene el anexo número 2.

A las 6.30 A. M. de ayer se encontraba en el Cementerio la comisión, acompañada de los siguientes individuos de tropa del Rejimiento Linares:
Sarjento 2. Eleuterio Concha i los soldados Segundo Bruna, Bernardo Pérez, José de la Cruz Pérez, Pedro Ponce, Manuel Bustamante, Esteban Jorquera, Albino Soto, José Pavés, Carlos Tapia, Lorenzo Gutiérrez, José V. Encina, Martin Ramos, Mecenorio Valdés, José Mercedes Retamal, Amador Muñoz, Faustino Henríquez, Felipe Velásquez Ibañez, Juan B. Riquelme, Manuel Torres i José María Salvo.

A esa hora emprendióse el trabajo, formando dos cuadrillas de la tropa, a fin de no paralizarlo un solo momento, pues mientras una trabajaba, la otra estaba lista para relevarla, recibiendo la saliente algo confortable i que le sirviera para recuperar las fuerzas perdidas.

El punto donde se trabajaba ahora no era el mismo del día anterior, sino el señalado por el señor Arego.

A las 10.10 A. M., después de un trabajo continuo i de haber removido 110 cadáveres de la fosa común, tuvimos la fortuna de encontrar el del benemérito sarjento Aldea, e inmediatamente dimos cuenta a V. S.

El cadáver tenía por único vestido una blusa corta de brin, cuyos cinco botones tomó la comisión como recuerdo.

Las señales que nos hizo creer que el cadáver encontrado era el del que fué sarjento Aldea, fueron el encontrarse en el sitio que la opinión pública i privada asegura lo vió sepultar, i que fué en el ángulo S. E. del Cementerio, a seis metros de distancia de la muralla del fondo Oeste, i a metro i medio de la del Sur; tener el brazo izquierdo amputado en el tercio superior, con las hilas i muñón correspondiente; el cabello negro i la frente ancha; la pierna derecha fajada con vendas que tomaban parte de la cintura, i una cataplasma tan fresca como si datara solo de 20 días; un escapulario del Carmen i una medallita, ambos de los que se obsequiaron en Valparaíso a los soldados que vinieron a la guerra.

V. S., cuando a las 12.15 P. M. fué a constatar la identidad del cadáver, en unión del señor notario público i secretario del Tribunal de Alzada, don Eduardo Reyes Lavalle, del cirujano 1. del Blanco Encalada que se encontró en la acción heróica del 21 de Mayo, don Francisco Cornelio Guzmán; del teniente 1.o del id., don Carlos Krug; sarjento 2.o de la guarnición de id., Ramon Silva; que peleó como soldado el ya citado memorable 21, pudo observar las mismas señales, quedando constatada oficialmente la identidad del cadáver; presenciando este acto, a mas de los nombrados, los señores Jermán Tapia, Hermójenes Heredia i José M. Piñeira.

Satisfecha esta parte de nuestra aspiración, procedimos a depositar en una urna que compramos al efecto los restos, es decir, la osamenta.

Las cosas en ese estado, pedimos a V. S. nos indicara el lugar donde debiera depositarse con seguridad, miéntras se hacia la entrega acompañando los antecedentes. V. S. nos indicó la sala de sesiones del Ilustre Cabildo, i fué a ella conducida la urna por la comisión, acompañada por don Juan N. Pantoja, don David Acosta, don E. Miranda i don Emilio Saez.

El señor Pantoja, con un desprendimiento que le honra, ofreció dar una función para ayudar a los gastos que ocasionarán las fiestas u honores que se harán a los restos del héroe.

Dejamos, pues, cumplida la primera parte de nuestra comisión, entregando a V. S. los preciosos restos del que fué sarjento 2. de la guarnición de la Esmeralda el inmortal 21 de Mayo de 1879, Juan de Dios Aldea, i que damos esperando las órdenes de V. S.

Dios guarde a V. S.-Pedro Mardones I.--Adolfo Gariazzo. Hilario Mayno.--Máximo Urízar.-Carlos A. Navarrete.


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Ahumada Moreno, Pascual "Guerra del Pacífico, Recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias i demás publicaciones referentes a la guerra que ha dado a luz la prensa de Chile, Perú i Bolivia" Tomo VI, Valparaíso, 1889.

Saludos
Jonatan Saona

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