26 de mayo de 2021

Parte de Grau

Miguel Grau
Parte oficial de Miguel Grau sobre el primer combate de Antofagasta

Comandancia jeneral de la 1.a división naval.
—A bordo del monitor Huáscar, al ancla, Ilo, Mayo 31 de 1879.

Señor Director de Marina en el Ministerio del ramo.
Con fecha 23 del presente tuve el honor de dar cuenta a V. S. de las operaciones ejecutadas con la división de mi mando desde mi salida del puerto de Arica, el 20, hasta esa fecha. Hoi cábeme nuevamente la honra de participar a V. S. las que desde entonces hasta hoi he llevado a cabo con el monitor Huáscar, conforme a las instrucciones que se dignó impartirme en el puerto de Mollendo el señor jeneral Director Jeneral de la Guerra.

El 24 en la madrugada, después de despachar al trasporte Chalaco con destino al puerto de Arica, zarpé del de Iquique en dirección del Sur observando la costa a la menor distancia posible, i reconocí en Pabellón de Pica al vapor Valdivia de la Compañía Inglesa de Vapores que venia del Sur.

Continué mi derrota durante la noche algo separado de la costa i al amanecer del 25 avisté por el Sur i goberné en su demanda, un vapor, que al parecer era el Itata de la Compañía Sud-Americana, cuyas primeras evoluciones fueron bastantes sospechosas i que terminó por huir a toda fuerza.

Le perseguí durante 4 horas, sin poderle dar caza, debido a que su andar era mayor que el del Huáscar; i convencido de ello desistí del empeño para reconocer a un pailebot que encontré en el trayecto i que se dirijía igualmente al Sur. Era el pailebot Recuperado, que fué apresado por el enemigo i que se dirijía a Antofagasta con el fin de ser juzgado en ese puerto.

Comprendiendo que la comisión que iba a desempeñar no me permitía distraer hombre alguno de mi buque para poner a salvo la represa, preferí incendiarla i tomar a mi bordo los tres individuos que componían su tripulación.

Me dirijí en seguida al puerto de Mejillones de Bolivia i mandé a tierra un oficial para notificar al jefe militar de ese puerto que el Huáscar no llevaba a él intención alguna hostil contra sus moradores i solo el objeto de destruir las lanchas que pudieran servir para uso del enemigo. No encontré la menor resistencia de parte de dicha autoridad para realizar este propósito i procedí en consecuencia a destruir todas las que habían en el agua i además otra represa, la goleta Clorinda, por existir respecto al salvamento de esta los mismos impedimentos que antes he manifestado.

Salí del puerto de Mejillones con destino al de Antofagasta, en la noche de este mismo día; i en la mañana del siguiente, frente a este último puerto, avisté un vapor mercante, al parecer el Rímac, que salía a toda fuerza por el lado del Sur. Le perseguí durante 4 horas i convencido de que su anclar, a vela i máquina como iba, era mayor que el del Huáscar, me dirijí nuevamente a Antofagasta.

A mi llegada a este puerto se destacó de él otro vapor hacia al Norte: era probablemente el Itata de la víspera: llevaba el pabellón chileno i huía a toda fuerza. Me dirijí sobre él forzando la máquina i perseguí durante dos horas haciéndole algunos disparos de artillería, pero tampoco pude tomarlo.

Al emprender la persecución de este último vapor se hicieron algunos disparos de las baterías de tierra contra el Huáscar, los que no contesté inmediatamente por el empeño en que me hallaba; pero convencido de que no era posible dar caza al vapor mencionado, regresé al puerto i me mantuve con el buque sobre la máquina en el fondeadero i mui próximo a tierra. Así permanecí media hora reconociendo i estudiando las defensas del puerto.

La cañonera Covadonga, qne desde el principio se movió a espía para cubrirse con los buques mercantes, terminó por introducirse en la barra del puerto para ponerse a salvo. En esta disposición podía hacer uso de su artillería en defensa del puerto. Tres baterías en tierra, situadas respectivamente en el Norte, centro i Sur de la población, las tres razantes, con cañones al parecer algunos de grueso calibre i montados a barbeta, completaban dicha defensa.

Visto que a pesar de la proximidad en que me encontraba de ellas, no se repetían los disparos, ordené romper los fuegos sobre las máquinas condensadoras situadas en el Norte de la población; i entonces fui contestado por las baterías de tierra i por la Covadonga, trabándose desde este momento el combate con ellas hasta las 7 hs. 15 m. P. M. que después de sostener el fuego durante dos horas i de que el último disparo del Huáscar no fué contestado, me retiré para pasar la noche fuera del puerto.

Hubiese podido continuar con el bombardeo de la población, desde que a él había sido provocado, pero la consideración de lastimar intereses neutrales i de que este ataque se dirijía contra los pobladores indefensos, aunque no me correspondía la responsabilidad de los resultados, me decidieron a no emprenderlo.

Había hecho 16 tiros con los cañones de a 300 i 8 con los de a 40, dirijidos a las baterías; juzgo que el enemigo hizo mas de 80 tiros.

En la mañana del 27 me dirijí nuevamente al fondeadero, con el intento de rastrear i cortar el cable submarino.

Me aproximé con tal fin hasta G00 metros de la población para largar las rastras, i no obstante de que en tierra se notaba mucho movimiento de tropas i preparativos de defensa, arrié mis embarcaciones, i con ellas por un lado i el buque por otro, pude tomar el cable i cortarlo sin ser absolutamente molestado durante la operación. Terminada ésta i habiendo avistado un vapor por el Norte, me moví en su demanda i reconocí que era el vapor ingles Ayacucho de la carrera que se dirijía al puerto; regresé i permanecí hasta las 9 hs. P. M., como antes, frente a las baterías i a mui corta distancia, pero no habiendo ocurrido novedad me retiré, después de la salida del Ayacucho, e hice rumbo al Norte.

A las 4 hs. A. M. del 28 frente a la roca Abtao en la punta de Mejillones, avisté tres luces como de igual número de buques que navegaban en convoi dirijiéndose al Sur, me aproximé prudentemente a ellos, sin ser visto i creí que fueran buques de la escuadra chilena, la que según los informes que había recibido estuvo la antevíspera frente a Pisagua i se dirijió al Sur.

Seguí mi derrota con destino al puerto de Cobija, i en éste, previa la notificación respectiva, mandé destruir seis lanchas que habían en el fondeadero i me dirijí en demanda de un buque ele vela que se avistaba por el O. E.
En el trayecto encontré a la goleta Coqueta, nueva represa, que he remitido al puerto de Arica a cargo de un patrón i dos tripulantes ele mi dotación, para que se siga con ella los trámites de leí.

La vela avistada era la barca Emilia, procedente de la caleta de Huanillos de Bolivia, con un cargamento de metales i con destino a Lota. Este buque, que arbolaba el pabellón nicaragüense sin tener patente legal piara usarlo, había conducido carbón al puerto de Antofagasta, por cuyos motivos la he remitido al del Callao, a cargo del teniente 1." graduado don Melitón Rodríguez, con dos aspirantes i nueve individuos de tripulación, para que allí sea juzgado ante el tribunal respectivo. El piloto, mayordomo i siete individuos de la tripulación de la Emilia fueron trasbordados i existen a bordo de este buque por precaución, por ser todos de nacionalidad chilena.

Terminado ésto me dirijí a Tocopilla, donde reconocí a los buques que allí se encontraban i continué mi derrota al Norte, tocando en la mañana del 29 en Patillos i entrando después a Iquique. Aquí recibí a bordo al Excmo. señor Director Jeneral de la Guerra, le di cuenta del resultado de mi comisión, i recibí las instrucciones convenientes para tomar carbón en lio i dirijírme al Callao, en el caso de que no fuera posible encontrarme al día siguiente en Iquique.

En efecto, después de dejar en este puerto por orden superior 25 rollos de alambre telegráfico, de 38 que tomé en una de las lauchas de Mejillones de Bolivia, salí ¡jara pasar la noche sobre la máquina fuera de él; i en la mañana siguiente, cuando me dirijía ya al fondeadero, avisté por el Norte a 5 millas de distancia tres de los buques enemigos.

Como mis instrucciones me indicaban en este caso rehuir el encuentro, hice proa al O. E. i sucesivamente hacia el Norte mientras era seguido, lo que duró 7 horas, después de las cuales me dirijí con rumbo a lio. He podido con esta ocasión apreciar que el máximo andar de ellos es de 9
i media millas.

En el trayecto a las 5 hs. P. M . avisté un vapor que navegaba al Sur; me dirijí entonces a él para reconocerle, lo que conseguí a las 6 hs., pues igual operación practicaba él respecto al Huáscar; pero estando próximos i luego que nos reconoció al disparo de estilo, largó una embarcación que llevaba a remolque, dio toda la fuerza a su máquina i huyó hacia el Sur. Era un trasporte, le perseguí durante dos horas sin poderle dar caza, por su mucho andar i la oscuridad de la noche, i continué mi derrota.

Hoi a las 11 hs. 15 ms. A. M. he fondeado en este puerto con el fin de tomar carbón, i saldré con destino a Arica tan luego como haya terminado esta operación.

Todo lo que me es honroso participar a V. S. para que por su órgano llegue a conocimiento del Supremo Gobierno.

Dios guarde a V. S.
MIGUEL GRAU


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Ahumada Moreno, Pascual. "Guerra del Pacífico, Recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias i demás publicaciones referentes a la guerra que ha dado a luz la prensa de Chile, Perú i Bolivia". Tomo I, Valparaíso, 1884. 

Saludos
Jonatan Saona

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