Los restos de un héroe
El Comercio, importante periódico de Calama, da cuenta de un patriótico incidente acaecido recién. Dice que practicando unas excavaciones para extraer tierra, varios carretoneros de la Policía Urbana de aquel pueblo, encontraron el día del aniversario del combate de Calama, librado el 23 de Marzo de 1879, los restos de un soldado chileno de la guerra del Pacífico, fallecido indudablemente en el mismo combate; los que conservaban aun parte de la ropa que el occiso vestía en los momentos de sucumbir.
El hallazgo fué puesto inmediatamente en conocimiento del Comandante de Policía señor Álvarez Gallo, quien ordenó su traslación al cuartel intertanto se daban los pasos necesarios para su debida i honrosa sepultación.
Puesto al habla el Comandante de Policía con el señor Primer Alcalde, este funcionario dió la órden de que se efectuaran por cuenta de la Municipalidad los gastos que la sepultación de estas verdaderas reliquias ocasionaren.
En consecuencia, los despojos carnales del que fué un valiente i abnegado servidor de la patria, toda vez que rindió la la vida en defensa de la bandera, recibieron una solemne aunque tardía sepultación en el cementerio de Calama.
Se les colocó en un magnífico ataúd i fueron llevados al Panteón precedidos de la banda de músicos i formando el acompañamiento las autoridades locales, los vecinos más caracterizados i cuanto chilenos sentían latir su corazón al recuerdo de las glorias que tantos héroes oscuros, como del que nos ocupamos, alcanzaron para el caro pedazo de suelo que les vió nacer.
Los restos fueron sepultados en la tumba de propiedad del señor Adolfo Herrera, caballero que patrióticamente la puso a disposición de la comisión, con el objeto antedicho.
Al inhumarse definitivamente las cenizas gloriosas de ese valiente servidor nacional, cuyo nombre es altamente sensible no podamos conocer, hicieron uso de la palabra, al borde de la fosa, los señores Arturo Ossandon de la Peña, Ismael Pérez G. i Benjamín Zúñiga, abundando todos ellos en sentidos conceptos sobre el significado del acto que allí tenia lugar i ensalzando la memoria de ese compatriota que sacrificó su vida en aras del amor de los amores, el amor sagrado de la Patria.
Finalmente terminó la ceremonia a las 11 1/2 de la mañana retirándose todos los circunstantes satisfechos de haber cumplido con el deber de honrar los restos de un soldado de Chile, i siendo despedido el duelo por el señor Primer Alcalde don Juan Santelices, i por los miembros de la Comisión.
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Revista quincenal "La Ilustración Militar". Santiago, 15 de abril de 1900.
Saludos
Jonatan Saona

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