jueves, 3 de julio de 2014

Parte de Stephan

Parte oficial del Teniente Stephan sobre el combate de La Oroya

Tarma, Julio 8 de 1882.

Señor:

En cumplimiento de lo ordenado por V.S. salí de Tarma, al mando de 30 hombres del Rejimiento Carabineros de Yungay, el dia 2 del presente, a las 12 P.M., con el objeto de batir a los montoneros que se decia existían entre el camino de Tarma a Jauja, i desde ahí dirijirme hasta quedar a retaguardia de las alturas de Casapalca, donde debia esperar el ataque por el frente, por la fuerza del mayor Amengual, teniendo yo que cortarles la retirada i atacar por retaguardia a la montonera que existia en ese punto.

Como a las 4 A.M. llegué al lugar denominado Pocas Casas, donde tenia conocimiento existían montoneros, encontrando todo tranquilo; de este lugar seguí la marcha a Quisoarcancha, en seguida me dirijí a Cancallo i Chiobamba, en este último punto encontré una montonera, la cual, a los pocos tiros, emprendió la fuga a Yuclapampa, persiguiéndola hasta el citado lugar, donde debia encontrar un puente para pasar el rio de la Oroya; pero al llegar a él me encontré con que lo habían cortado los montoneros, encontrándose éstos al otro lado del rio en número de 160 mas o menos, los cuales, al divisarnos, rompieron los fuegos sobre mi tropa inmediatamente, sin moverse del lugar donde se encontraban, pues no se imajinaban que podríamos pasar el rio.

Encontrándome yo en situacion de no poder escapar si pasaba mi tropa un poco mas adelante por el rio, me resolví a pasarlo un poco mas arriba, pues el cerro a retaguardia es mui parado i por el frente teníamos el rio, que logramos pasarlo a nado con buen éxito, sin ninguna desgracia que lamentar. Viendo esto los montoneros, trataron de escapar por el frente; pero ya no tenían tiempo. Una vez al otro lado, mandé a la carga, la cual fue brillante, pues en este encuentro quedaron mas de 60 muertos en el campo i 48 prisioneros; en mi tropa no tuve ninguna baja.

En seguida me dirijí con los prisioneros por la quebrada hácia Casapalca para cumplir con la órden de V. S. Al poco rato, serian las 6 P.M., fui nuevamente atacado por todas las alturas, no solo haciéndonos fuego, sino también lanzándonos galgas; viendo esto yo i teniendo que atacar al enemigo, creí conveniente no distraer tropa custodiando los prisioneros, pues como V.S. sabe, era mui poco el número de tropa de que disponía, i a mas, los citados prisioneros, viendo que era atacado, pensaron fugarse. Todos estos motivos me obligaron a fusilarlos; en seguida me fui faldeando el cerro hasta tomar una altura; el ataque del enemigo duró toda la noche, pero por felicidad ésta era mui oscura, por lo que no pudieron hacerme ninguna baja; debo prevenir que a las 12 P. M. bajé al pié de Casapalca con el objeto de esperar el ataque de la infantería al mando del mayor Amengual. 

Como éste no llegase, intenté atacar el pueblo, pero ántes de llegar logré tomar, en un rincón del cerro, una avanzada de los montoneros, compuesta de 12 hombres; por ésta tuve noticia que en las alturas del pueblo i en los dos cerros que dominan a éste, se encontraban las fuerzas del coronel Tafur, compuestas de mas de 500 montoneros, de éstos, mas de 300 armados con rifles Peabody i que estaban bien atrincherados i listos para esperar el ataque. Esta noticia, la falta de municiones i el cansancio de la caballada, me hicieron desistir de él, tomando nuevamente las alturas. 
Al amanecer, me dirijí nuevamente a Casapalca a cerciorarme de las noticias que me habian dado los prisioneros i esperar la llegada de la infantería. Inmediatamente los monteros me rodearon por todas partes, rompiendo todos en jeneral los fuegos sobre mi tropa; yo hice hacer fuego a un punto determinado para abrirme paso, no lográndolo por el grueso número de que ellos eran, agotando por completo todas las municiones, no quedándome otro recurso que romper a sable, lo cual logré con felicidad, pues no tuve ninguna baja. Una vez fuera de peligro i estando la caballada completamente estenuada i como no llegaba la infantería, creí conveniente retirarme por las alturas hasta Huari, llegando a ese punto casi todos los soldados a pié con sus caballos de tiro, pues ya no podian dar paso. En este último punto encontré al mayor Amengual que se dirijia hacia Casapalca con la infantería, i con la noticia que yo le di i viendo él la caballada en el estado en que se encontraba, me ordenó que volviese con él a la Oroya, llegando a ese lugar a las 10 P.M.

Como V. S. ve, esta espedicion ha sido una série de encuentros, pero todos con felicidad, pues no he tenido ni una sola baja, i del enemigo pasarán de 120 los muertos. Armas no pude tomarles, pues no me dieron tiempo los diversos ataques.

Los prisioneros a quienes tomé declaración, dijeron que todos los pueblos del interior se hallaban sublevados, i que el Jeneral Cáceres habia mandado 300 rifles Peabody, con el comandante Toledo, para un batallón que está al mando del coronel Tafur, i que tenian su buena banda de música; que los montoneros que habían en Casapalca pasan de 600; que el objeto de esta fuerza era cortar a todo trance el puente de la Oroya; que cuanto pasaba en Huancayo, Tarma i Jauja lo sabian inmediatamente; que en Jauja el que les mandaba las noticias de las fuerzas chilenas i el que los animaba para que nos atacara era un cura que habia ahí.

Creo un deber de justicia elevar a la consideración de V. S. el bizarro comportamiento del sarjento 2.° Juan Orrego, cabo 1.° Manuel Espinosa, mariscal José Antonio Vivanco i soldados Serapio Diaz i Juan Bautista Zúñiga, todos de Carabineros de Yungay, los cuales merecen una especial distinción, pues les ha tocado en suerte sobresalir de los demas én bravura i arrojo; la demas tropa cumplió como siempre con su deber.

Lo que tengo el honor de poner en su conocimiento.

Dios guarde a V. S.
Tristán Stephan.

Al señor Jefe político i militar de la plaza de Tarma.
****************

Saludos
Jonatan Saona

4 comentarios :

Killinchu yau dijo...

Estos hechos tuvieron lugar antes del combate de concepción, sin importar las circunstancias los montoneros peruanos que caían prisioneros eran pasados por las armas, por consiguiente no se podía esperar otro resultado en el combate de concepción donde igualmente los pocos soldados chilenos que se rindieron al final del combate fueron ejecutados.

Anónimo dijo...

El historiador Gonzalo Bulnes en Guerra del Pacifico (Ocupaciòn del Perù -La paz), expresa que en el combate de la Concepción solo existe el testimonio de un superviviente español que presenció los últimos momentos del combate. Todos los chilenos murieron combatiendo.
¿Qué historiador serio afirma que algunos se rindieron?

Anónimo dijo...

y el cobarde asesino termina su parte con un "Dios guarde a V. S.", espero que tenga un lugar especial en el infierno

Anónimo dijo...

ESE INFORME REVELA A CRUELDAD DE LOS CHILENOS Y LA COBARDÍA DE SUS JEFES ESE TENIENTE MIENTE EN SU INFORME TODO EL TIEMPO ESTUVO ESCONDIDO DE MIEDO POR ESO NO CAPTURO ARMAMENTO ALGUNO PESE HABER ASESINADO 120 PERUANOS..O ACASO SOLO MATO INDEFENSOS CAMPESINOS POR ODIO Y FUSTRACION

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