lunes, 26 de mayo de 2014

Parte de V Quintanilla

Parte de Valentin Quintanilla sobre la batalla de Tacna

Comandancia del Batallón Granaderos del Cuzco N° 19.

Tarata, Mayo 29 de 1880.
Señor Coronel:

Tengo la honra de poner en conocimiento de V. S. lo ocurrido en el batallón de mi mando, en la función de armas que tuvo lugar el dia 26 del presente en el Campo de la Alianza con las fuerzas chilenas.

El 25 de los corrientes a las 9 P. M. recibí orden de V.S. por el órgano del jefe de detall de la división, teniente coronel don Eleodoro Dávila, para que el batallón de mi mando estuviera listo con el fin de moverse sobre el enemigo.

A las 12,30 P. M. del mismo dia recibí una segunda orden de V. S. para que el batallón se moviera a la línea demarcada de batalla, donde permanecí como media hora; en seguida se ordenó se emprendiera la marcha en todo el ejército en columnas paralelas, como en efecto lo verificamos, habiendo andado como tres leguas poco mas o menos. Habiéndose apercibido el señor director de la guerra que el ejército estaba extraviado, ordenó contramarcháramos a nuestro campamento, al que llegamos a las 5 A. M.

Aun la tropa no habia entrado en descauso de las fatigas de la noche, cuando el señor coronel, Jefe de Estado Mayor Jeneral mandó prevenir que la división se alistara, en razón de que el enemigo avanzaba sobre nuestra línea. En seguida recibí orden de V. S. para que el batallón estuviera formado en disposición de combatir, lo que se efectuó inmediatamente.

Eran las 8.30 A . M., en que V. S. ordenó avanzáramos hacia la izquierda, la misma orden que cumplí, conduciendo al batallón quebrada abajo en columna, hasta ponernos a la altura casi de la izquierda del ejército, cuyo movimiento siguió el primer batallón de la división núm. 11.

A las 11 A. M. dirijieron los enemigos sus proyectiles a donde estuvimos a pié firme, i como las descargas eran nutridas i tenian buena dirección, nada menos que un casco de metralla puso fuera de combate a un soldado de la 4° compañía, ordenó V. S. que desfiláramos sobre la derecha i desplegásemos en batalla para ponernos a cubierto de los fuegos enemigos, lo que se realizó inmediatamente.

Estando en ese estado se presentó el señor coronel, Jefe de Estado Mayor Jeneral i ordenó que la división avanzara sobre el enemigo, lo que se verificó con la brevedad posible, i habiendo llegado a la línea demarcada de batalla ordenó V . S. que saliera una compañía a desplegar en guerrilla cubriendo el frente del batallón, i lo verificó la 4° compañía al mando del capitán graduado don Juan de Dios Benavente, cuya compañía rompió sus fuegos contra el enemigo. En este estado V . S., con el valor i serenidad que lo caracteriza siempre, condujo a la división al trote con la arma a discresion hasta ponernos casi cara a cara con el enemigo i rompimos los fuegos en el mayor orden posible, habiéndole tocado al batallón estar frente de 4 a 5 ametralladoras, las que destruyeron la mayor parte de la fuerza, habiendo quedado mas de la mitad entre muertos i heridos tendidos en el campo, como no dejaría de ver la penetración de V. S.

Como quiera que las fuerzas enemigas eran superiores en todo sentido i nosotros no teníamos reserva alguna que nos favoreciera i viendo que era imposible triunfar sobre el enemigo, V . S. ordenó que nos retiráramos haciendo fuego en retirada hasta ponernos fuera de los enemigos, lo que se practicó inmediatamente.

Me permito manifestar a V. S. que los señores jefes, oficiales i tropa que han estado a mis órdenes, se han portado con el mas esclarecido valor i serenidad, como verdaderos peruanos, patriotas i defensores de la honra nacional.

Demás seria, señor coronel, comandante jeneral, esplayarme sobre este asunto, puesto que V. S. ha sido el testigo presencial de todos los hechos que hago referencia i el Supremo Gobierno sabrá valorizar el comportamiento de cada uno de ellos por el digno órgano de V. S.

Acompaño al presente parte la relación nominal de los señores oficiales muertos i heridos en el campo de batalla; por ella i las bajas de tropa que V. S. ha presenciado, confirmará los esfuerzos supremos que se hicieron para la defensa de la honra nacional.

Por la relación nominal de los jefes, oficiales i tropa entregada al jefe ele detall de la división, verá V. S. que
hemos llegado a este punto con ese puñado de valientes, i que estoi pronto a continuar la marcha adonde lo determine el señor contra-almirante Jeneral en Jefe del primer ejército del Sur.

Dios guarde a V. S.
VALENTÍN QUINTANILLA.

Al Benemérito señor Comandante Jeneral de la primera división.
********************

Saludos
Jonatan Saona

1 comentario :

Raúl Olmedo D. dijo...

En ambos ejércitos enfrentados la incapacidad de los mandos brilla por su ausencia en la jornada del 26 de mayo. Así de claro.

Nadie se había dado cuenta, al parecer, de que el armamento de la infantería y - en especial - de la artillería, ya no eran los mismos que los utilizados en la guerra de la Confederación 1861-65.
Los conflictos de 1864 (guerra pruso-danesa), 1866 (guerra austro-prusiana) y 1870 (guerra francoprusiana) habían cambiado absolutamente las condiciones del choque entre infanterías.
Y en consecuencia, la táctica a emplear.
La guerra ruso-búlgara de 1878 terminó por imponer la alta cadencia de fuego de los fusiles de retrocarga y hasta de repetición (Winchester en el caso búlgaro), así como el accionar de las ametralladoras y de una artillería de mejor alcance y mas precisa, de retrocarga.
La infantería debió apegarse al terreno. Pero en Tacna vemos a las tropas de ambos bandos marchar erguidas y a la vista, con uniformes de colores, codo a codo, para ser barridas alegremente por el fuego enemigo. ¿ Quien entiende esto ?

Vemos a esta unidad peruana mantenerse agrupados y a la vista por batallón al alcance del juego enemigo. Y sufrir bajas, obviamente.
Igual sucede en la línea contraria con el regimiento "Chillán", que - formado en columnas - también es alcanzado por fuego artillero y ve sus filas clarear.

Errores graves que el Ejército chileno ya no volverá a cometer en el curso de la guerra.
Las fuerzas peruanas, no obstante, si continuarán apegadas a las tácticas del marqués del Duero, y en San Juan (enero 1881) las veremos agrupadas recibiendo fuego a distancia que las diezma, y luego "palomeadas" en su retirada, con enorme número de bajas.

¿ Es que nadie leía nada ni se informaba del avance de los recursos bélicos, de las modificaciones y adaptaciones que la táctica y el armamento habían experimentado en los últimos años ?

Los generales llegaban a esos cargos por antigüedad en el servicio, al parecer, y no por capacidad militar. En el caso de Perú, las decisiones estratégicas y también tácticas del señor Piérola (1881) no tienen explicación plausible. No tenía idea del asunto.
Pero si de administrar y gobernar en tiempos de paz, como lo demostró su positivo gobierno de fines del siglo XIX.

Como sea : una cantidad enorme de bajas tuvo su origen en la incapacidad de los mandos.

R. Olmedo

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