lunes, 17 de marzo de 2014

Parte de Villavicencio

Parte oficial del Comandante de la "Unión"

Al ancla, Callao, Marzo 20 de 1880.
Señor Comandante Jeneral:

Tengo el honor de elevar al despacho de V. S. el presente parte referente a la comisión que he desempeñado en el buque de mi mando, i que S. E. el Jefe Supremo tuvo a bien confiarme.

El 12 del presente zarpé de este puerto a las 11.30 A. M., no habiéndolo hecho mas temprano por la circunstancia que V. S. conoce perfectamente. El 15 por la tarde llegué al puerto de Quilca por convenir así al objeto de mis instrucciones, i allí tuve conocimiento de la ocupación de Islai i Moliendo por las fuerzas chilenas.

En la noche del 15 zarpé del referido puerto haciendo rumbo al Sur, i después de 2 horas de navegación, se avistó un vapor al parecer enemigo, i aunque desvió el rumbo, permaneció a la vista hasta las 3 A. M, a cuya hora volví a tomar la dirección conveniente aumentando el andar para recuperar el tiempo perdido en la noche, i llegar a Arica en hora oportuna para forzar el puerto con buen éxito.

Con todas las precauciones convenientes i habiendo hecho una perfecta recalada, me coloqué cerca del puerto a las 4 A. M. del 17; de allí destaqué un bote lijero, a cargo del alférez de fragata don Carlos L. Rodríguez para que advirtiese a las autoridades de tierra la presencia de la Unión; media hora después me dirijí a toda fuerza al fondeadero donde llegué i fondeé sin novedad.

Poco tiempo antes de llegar a la bahía avisté luces al Norte i Sur: las primeras eran de buques de guerra neutrales i las segundas probablemente del monitor Huáscar i de un trasporte, pues media hora después de mi fondeado, se colocaron frente al puerto.

Inmediatamente que quedó el buque amarrado convenientemente, desembarqué la carga que conduje i entregué la lancha a los oficiales encargados de ella; al mismo tiempo comencé a embarcar carbón i nos hallábamos en dichas operaciones, cuando aparecieron también por el Sur, el blindado Cochrane i otro trasporte, así es que dos horas después de haber fondeado nos hallábamos con el puerto cerrado por los referidos buques, escepto uno de los trasportes que se dirijió al Norte, seguramente en busca de más refuerzo para atacar i destruir a la Unión.

A las 8 A. M., cuando aun nos hallábamos ocupados en la carga i descarga que he indicado, los blindados se pusieron en movimiento; el Huáscar primeramente i el Blanco Encalada después, rompieron sus fuegos esclusivamente sobre la corbeta; inmediatamente i sin parar el trabajo se contestaron de a bordo i desde entonces se trabó un serio combate durante siete horas con algunos intervalos, de cuyos detalles daremos cuenta a V. S. por separado.

A pesar de los esfuerzos hechos por la escuadra enemiga con su poderosa artillería, habiéndonos lanzado 150 proyectiles mas o menos entre bombas i balas de diferentes calibres i sistema, i con perfecta dirección para echar a pique a la corbeta, ella resistió valerosamente tan formidable ataque, sufriendo tan solo lijeras averías i en su personal la muerte del sarjento 2. ° Luis Hidalgo i 8 heridos, de los cuales 7 son de la tripulación i el otro un lanchero que se hallaba a bordo durante el combate. De los proyectiles lanzados por el enemigo 2 bombas reventaron a bordo, 5 en el aire, cayendo a bordo sus fragmentos, i varias en las inmediaciones, causando aquéllas los daños que he mencionado, que ciertamente son pocos i relativamente al número de proyectiles lanzados i a su ventajosa artillería.

También por nuestra parte creemos haber hecho algunos daños al Huáscar con varios proyectiles Armstrong i Withwooth que cayeron en dicho buque según pudo juzgarse desde a bordo.

Las baterías del Morro i San José, perfectamente servidas, como también el Manco-Capac, protejian con acierto a esta corbeta, cada vez que el enemigo intentaba acercarse, i mediante tan eficaz i oportuno ausilio, la corbeta no sufrió los daños que era consiguiente en tan desigual combate, i puedo asegurar que ambos blindados a pesar de estar en constante movimiento, han recibido algunos proyectiles lanzados por nuestros recomendables artilleros de las baterías.

A pesar de los inconvenientes que teníamos para zarpar, tanto por las pequeñas averías que sufrimos en la
chimenea i tubo de vapor, cuanto por las posiciones de los buques enemigos, pero contando con la intrepidez de todos mis valerosos i decididos subordinados para hacer en el mar la defensa del buque a costa de todo sacrificio, después de hechas las necesarias reparaciones, largué el ancla a las 5 P. M., dejé el fondeadero precipitadamente, i barajando mui de cerca la isla del Alacrán hice rumbo al Sur, aun sin contar con toda la espansion del vapor. 

Pocos instantes después, todos los buques enemigos se pusieron en movimiento i emprendieron a toda fuerza i en distintas direcciones su caza sobre la corbeta, que burlaba sus poderosas naves, en medio de los vivas i aclamaciones entusiastas de la multitud de jente que coronaba el Morro, i demás lugares cercanos, a cuyas inmediaciones necesité pasar al dejar el puerto.

Poco tiempo después i en los momentos mas críticos de la persecución, se declaró incendio sobre una de las calderas, ocasionado por las llamas de la chimenea que amagaban también el palo mayor; poco atendido i cortado oportunamente fué estinguido un momento después sin manifestar la tripulación por este accidente el menor desconcierto.

Cumple a mi deber, haciendo merecida justicia, recomendar a S. E. el Jefe Supremo el decidido empeño i el noble patriotismo de los señores jefes, oficiales de guerra i mayores e injenieros que se hallaban bajo mis órdenes para llevar a buen término la difícil comisión con que se nos ha honrado, así como su valeroso comportamiento durante el combate i en las difíciles circunstancias en que ha estado el buque. No es menos recomendable el comportamiento de todos los demás individuos de la brava dotación, que llena de entusiasmo i estimulados con el ejemplo de sus superiores, cumplían abnegadamente con sus deberes.

Debo también hacer presente a V . S. que los señores jefes de las baterías, del Estado Mayor Jeneral del ejército i demás autoridades ofrecieron constantemente los ausilios que el buque necesitase, como también la ambulancia de la Cruz Roja, que se hizo cargo inmediatamente de los heridos para medicinarlos en tierra, después de habérseles hecho las primeras curaciones por los cirujanos del buque.

En la navegación de regreso no ha ocurrido ninguna novedad, habiendo funcionado la máquina con regularidad, i he fondeado en este puerto a las 12 M.

Sírvase V . S. pasar lo espuesto al despacho del benemérito señor capitán de navio, secretario de Marina para que llegue a conocimiento de S. E. el Jefe Supremo de la República, i séame permitido manifestar mi sentimiento por no haberme sido posible llenar mi cometido a la altura de mi patriotismo.

Dios guarde a V.S.
MANUEL A. VILLAVICENCIO.

Al benemérito señor Capitán de Navío Comandante Jeneral de Marina.

***********************
Imagen: Manuel Antonio Villavicencio, archivo del CEHM

Saludos
Jonatan Saona

3 comentarios :

Raúl Olmedo D. dijo...

Debe ser "marzo 20 de 1880" la fecha del parte original, seguramente.
Una misión audaz, la de Villavicencio, cumplida exitosamente por un gran marino.
A Perú no le quedaba sino La Unión en condiciones de navegar en alta mar, a esos fechas, pues sus monitores de río estaban condenados a servir sólo de baterías flotantes en sus puertos de El Callao y Arica.
Quienquiera que haya tenido la visión de encomendar esa ruptura de bloqueo a Villavicencio, atinó absolutamente. Pocos fueron los medios de vida y de combate que ese viaje pudo aportar a los sitiados, pero el refuerzo moral que significó ese golpe de mano inteligente y bien ejecutado fue importante en esos duros momentos. El jefe naval chileno chasqueado por la audacia de La Unión ese día fue el CF J.J. Latorre, a quien no era nada fácil sorprender.
Uno se pregunta que pudo haber ocurrido si los jefes navales del Perú - con visión profesional - hubieran entregado el mando de sus naves de guerra a jóvenes como Villavicencio desde el inicio de las actividades, desembarcando a oficiales como More, García y García, Portal y Ferreyros. Una dura medida, por cierto, que pudo sin embargo haber implicado resultados mas positivos para la marina peruana en el conflicto.

Raúl Olmedo D.

EDGAR FERNANDO COSIO JARA dijo...

Creo que la Union en 1879 tuvo un papel decente cercando al Rimac e incursionando en Magallanes, Villavicencio por su parte tuvo una labor nada despreciable llevar tropas y cañones al sur, en medio de los buques chilenos...More y Ferreyros si decepcionaron

Anónimo dijo...

....todo ello cuando en el Morro habían peruanos patriotas que veían las hazañas de un compatriota suyo que arriesgaba todo con el fin de ayudarlos...

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