lunes, 6 de junio de 2011

Parte de Castro sobre Arica

Parte de oficial de Ricardo Castro sobre batalla de Arica

COMANDANCIA DEL REGIMIENTO 3º DE LÍNEA

Pocollai, Junio 9 de 1880
Señor Comandante en Jefe:

Cábeme el honor de dar cuenta a V. S., en cumplimiento de mi deber, de la parte que el regimiento de mi mando le ha cabido en el asalto y toma del fuerte del Este, en las fortificaciones de Arica.

En la noche del 6 del corriente, estando acampado en el valle de Azapa, me moví con las fuerzas de mi mando a las 6.30 P.M. a ocupar, con el mayor sigilo y precauciones del caso, la posición en que debía pernoctar, y que según el reconocimiento que bajo los fuegos del enemigo habíamos hecho con V. S. durante el día, habiendo llegado al indicado punto a las 11 P.M. En este lugar dí descanso a la tropa después de haber colocado a una compañía de avanzada a fin de reconocer los movimientos del enemigo y evitar toda sorpresa.


Habiéndose pasado la noche sin novedad, me puse en movimiento a fin de preparar el ataque a las 4.30 A.M. del día 7. Concluida esta preparación dispuse marchar al ataque a las 5 A.M., en la forma siguiente:

Hice desfilar seis compañías escalonadas con distancia de 50 metros unas de otras tomando la dirección de las alturas de la izquierda del fuerte denominado del Este, a fin de poder llegar al expresado por dos de sus costados; las dos compañías restantes fueron destinadas por el bajo con el objeto de dividir sus fuegos llamándoles la atención a ese costado.

Cuando sólo se habría avanzado 300 metros, nuestra tropa fue vista por el enemigo y principió a hacernos fuego con sus tres poderosas piezas de grueso calibre que montaba el fuerte; con este motivo llamó la atención de los fuertes del Morro y baterías de la playa colocadas en el plan, que todas a la vez reconcentraban sus fuegos sobre nuestra tropa que avanzaba sin disparar un tiro. A la distancia aproximativa de 1.000 metros, dos batallones de infantería que guarnecían el fuerte rompieron sus fuegos sobre nosotros, mientras tanto nuestra tropa avanzaba ganando terreno hacia el fuerte, y lo que fue llegando sucesivamente hacia él haciendo sus fuegos a la distancia conveniente sin dejar de avanzar; llegada la tropa al fuerte, se asaltó escalando las trincheras por distintos puntos al grito de ¡¡Viva Chile!! y se trabó un nutrido combate a fuego y bayoneta, tanto en los muros del fuerte como dentro de él; al mismo tiempo oficiales y algunos soldados se ocuparon en buscar las baterías eléctricas que daban fuego a las minas de dinamita que nos tenían preparadas y que estaban estallando, medidas que evitó inflamaran varias otras.

El combate quedó terminado después de una hora, habiendo quedado muertos sus defensores con excepción de un oficial y nueve soldados heridos.

En honor de nuestros adversarios, debo decir que pelearon como bravos y se defendieron hasta sucumbir.

Por nuestra parte tenemos que lamentar la pérdida del capitán don Tristán Chacón, muerto a bala al pie de una de las trincheras, y la muerte del subteniente don José Miguel Poblete, cuya cabeza voló por la explosión de una mina.

El entusiasta veterano, teniente don Ramón Toribio Arriagada, recibió una explosión de mina al pie de las trincheras que lo hizo volar dejándolo entre los cadáveres, desnudo, contuso y completamente sordo; sin embargo, un momento después marchó al ataque del fuerte del Morro incorporado al 1er. batallón del regimiento, que a las órdenes del sargento mayor don Federico Castro marchaba al ataque de dicho fuerte por el lado de la población para tomarlos entre dos fuegos.

El armamento y municiones que el Regimiento 3º tomó al enemigo es el siguiente:

Un cañón francés de a 68, dos id. de a 30, el armamento de los dos batallones de infantería, 42 granadas de a 68, 63 id. de a 30, 36 tarros metralla de a 68, 61 id. de a 30, 11 cajones de munición, un barril pólvora de cañón, uno id. dinamita y cuatro bultos con saquetes.

El subteniente don José Ignacio López fue el primero que escaló el fuerte y arrió el pabellón peruano, siguiéndole los subtenientes don Francisco Cotapos y don Lorenzo 2º Yoffroy y el capitán ayudante don Gregorio Silva, quien se ocupó, al entrar al fuerte, de inutilizar provisionalmente los cañones.

Oficiales heridos: teniente don Ricardo Serrano y subteniente don Orestes Vera, don Francisco Cotapos, don Lorenzo 2º Yoffroy y don Ramón Guerra; contusos: teniente don Salvador Urrutia y subteniente don Félix Vivanco.

El número de individuos de tropa muerto durante el combate fue de 51, el de los heridos 117 y seis desaparecidos.

Me es muy grato recomendar a V. S. al teniente coronel del regimiento, don José Antonio Gutiérrez y al sargento mayor del mismo don Federico Castro, quienes han mostrado su pericia en la guerra y su sangre fría en el combate; igualmente me hago un deber en reconocer y recomendar a V. S. a todos los señores oficiales en general e individuos de tropa del regimiento, que han manifestado durante el combate un entusiasmo digno del soldado chileno.

Dios guarde a V. S.
RICARDO CASTRO

Señor Coronel, Comandante en Jefe de las fuerzas destinadas al ataque de la plaza de Arica, don Pedro Lagos.
**************
Saludos
Jonatan Saona

3 comentarios :

Raúl Olmedo D. dijo...

Es mas lo que oculta que lo que informa el parte del comandante R. Castro sobre la acción de Arica.
Sus subalternos mantuvieron la boca cerrada, pero relatos de terceros dan cuenta de que no ejerció comando directo sobre su regimiento durante el combate, lo que permitió que parte del 3° de Línea desviara su ataque hacia la ciudad misma - al pié del Morro - donde se cometió excesos lamentables. Entre ellos, el asesinato ( y no ejecución, pues se trataba de combatientes rendidos y desarmados) de 66 prisioneros en el atrio de la Iglesia de San Marcos. Suceso del que testigos chilenos acusan de haber dirigido, en ausencia de oficiales, a la cantinera "Irene Morales y su cuchillo..". La citada parece haber tenido un enorme ascendiente sobre los soldados y clases de esa unidad.
El comandante R. Castro fue, después de la acción de Arica, privado del mando de su unidad, y vamos a ver al 3° combatir en la Campaña de Lima al mando de Gutiérrez.

R. Olmedo

Anónimo dijo...

Que interés tendría Molinare en acusar de cobarde al coronel Castro, el historiador Bulnes también critica que se le nombrara para dirigir el asalto antes de ser reemplazado por Lagos, la prensa peruana después del combate señalaba que no había dirigido el asalto de sus hombres por cobardía al igual que Lagos (claro que este último era el comandante en jefe y por tanto no estaba en dicha obligación) difícil que alguna vez se pueda llegar a la verdad

Anónimo dijo...

Este blog parece de un INVASOR chileno...ya que el nombre de la GUERRA DE RAPIÑA que llevó a cabo chile contra el Perú y Bolivia se llama GUERRA DEL GUANO Y DEL SALITRE ya que estas fueron las PROTERVAS Y REALES AMBICIONES DE ESE MISERABLE PAÍS DESCENDIENTE DE PIRATAS

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