1880-1884
Nació en el cantón Tojo, Provincia Avilés, del Departamento de Tarija.
Efectuó sus primeros estudios en la ciudad de Tarija, trasladándose después a la ciudad de Sucre, donde se recibió de abogado el 12 de Mayo de 1837. Este mismo año ingresó a la carrera de las armas, por cuyos estudios tenía especial predilección. Se inició en el batallón 8o de línea, sentando plaza como Teniente 2o.
Terminada la campaña del Sud, 1838, y disuelto el batallón 8, fué solicitado por el General en Jefe don Felipe Braun, para continuar en el servicio militar, pasando entonces al batallón Socabaya 6o de línea. En esta época concurrió a la batalla de Montenegro, interrumpiendo el uso de una licencia temporal que había obtenido, dando muestra de extraordinaria bizarría en la referida acción de armas.
El bravo teniente llamó bien pronto la atención pública, por su serenidad, su talento, su dedicación al estudio, su severa disciplina y la sobriedad de sus costumbres.
En la administración del general Santa Cruz, continuó la brillante carrera, siempre con la misma decisión y patriotismo, por cuyas singulares cualidades, el Mariscal, se dice, que le auguró que un día llegaría al solio presidencial de la República.
Concurrió a la batalla de Ingavi, en cuya acción de armar se distinguió por su arrojo y pericia militar.
En 1845, el gobierno del general Ballivián acreditó una Legación ante la Corte de España, encomendada al doctor José María Linares y nombró Secretario de ella al doctor Narciso Campero, quien, después fué comisionado para hacer estudios militares en Francia y otros países de Europa, distinguiéndose por sus estudios en la Escuela Politécnica de Francia y en el ejército francés, en el cual sirvió durante algún tiempo.
El doctor Linares le consagraba especial predilección y desde la revolución linarista de septiembre de 1857, volvió al ejército.
En 1859 era jefe político del Departamento de Potosí y cuando estalló la revolución del Sud, a favor del general Belzu, cumplió su deber digna y valerosamente.
Estando de Prefecto de Cochabamba le sorprendió el golpe de estado contra el doctor Linares, el 14 de Enero de 1861; lo que hizo que, protestando contra la revolución, después de triunfante ésta, se retirara a la vida privada.
En 1863 emprendió un segundo viaje a Europa y permaneció mas de un año ausente de la patria.
A su regreso de Europa, cuando estalló la revolución de 28 de Diciembre de 1864, en Cochabamba, a favor del general Melgarejo, se reunió a éste en Oruro y marchó con él, en son de combate, a La Paz, concurriendo al asalto de las barricadas y presenciando el asesinato del general Belzu, vencedor, en su propio palacio.
Después de estos trágicos sucesos, el general Campero, nombrado Prefecto y Comandante General del Departamento de La Paz, dimitió el cargo por desacuerdos con el general Melgarejo, y se retiró a Buenos Aires. Algún tiempo después, a su regreso de la capital argentina, se puso al servicio de la revolución que derrocó al arbitrario gobierno de Melgarejo y formó parte del nuevo gobierno, como Ministro de Guerra.
Al poco tiempo se dirigió a Europa en calidad de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario ante las Cortes de París y Londres.
Cumplida su misión diplomática, regresó al país y desempeñó diversos cargos en los gobiernos de Ballivián y Frías; ofreció sus servicios cuando sobrevino la campaña del Pacífico, y el general Daza, aparentemente agradecido, le encomendó la organización y comando de la Quinta División del ejército.
Cuando el general Campero se hallaba a inmediaciones de la ciudad de Oruro, sobrevino la revolución del 27 de Diciembre de 1879, en Tacna, en la que el ejército boliviano encabezado por el general Camacho, depuso del poder al general Daza. Este movimiento revolucionario fué secundado por todos los pueblos de la República, proclamando presidente provisorio al general Campero. Investido éste del mando supremo, convocó la Convención Nacional que ratificó la voluntad popular, por voto casi unánime de los representantes nacionales.
Luego de haberse hecho cargo de la presidencia, el general Campero, en su calidad de Capitán General, marchó a Tacna a ponerse a la cabeza de los ejércitos aliados de Bolivia y el Perú y concurrió a la memorable batalla del Alto de la Alianza.
Eminente figura militar, hábil político y diplomático, el egregio General también lució dotes brillantes de escritor y publicó varias obras, entre ellas un "Tratado de Matemáticas", "Mi regreso de Europa a Bolivia en 1865", "Proyecto de Revolución" y otras no menos apreciables.
Sus últimos años, los pasó en el retiro de su respetable hogar, en Sucre, donde falleció el 11 de Agosto de 1896.
Su esposa, la señora Lindaura Anzoátegui, digna consorte de tan conspicuo ciudadano, fué discretísima dama que a sus cualidades brillantes de intelectualidad, agregó un númen poético poco común.
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González y Medina. Editores. "De siglo a siglo. Hombres célebres de Bolivia". La Paz, 1920.
Saludos
Jonatan Saona

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