jueves, 27 de febrero de 2014

Parte de Valverde

Parte de Emilio Valverde sobre el combate del 27 de febrero.

Sucesión de Mando del Monitor “Huáscar”.

Arica, Febrero 27 de 1880.

Señor:
Pongo en conocimiento de Ud. lo acaecido el día 27 del presente en el combate de este monitor con las fortalezas de Arica y el monitor Manco Cápac.

El día citado a las 9 A. M., cuando el Huáscar se dirigió a su fondeadero haciendo un reconocimiento por la costa y al pasar frente al Morro, nos vimos provocados por los fuertes situados en este punto, monitor Manco Cápac y fuertes del Norte de la población colocados a flor de agua. En vista de tal provocación nos vimos obligados a contestar con nuestra artillería, después de haber hecho sobre nosotros un sinnúmero de disparos tanto los cañones del Morro, fuertes de la población y Manco Cápac. Acribillados por los proyectiles de tierra nos limitamos a ofender la población, dirigiendo todos nuestros fuegos sobre ella, prescindiendo por completo de las fortalezas y monitor.

La Magallanes que se encontraba fondeada en la parte Norte de la costa que forma la bahía de Arica, se acercó en el acto a secundar nuestros fuegos. Este ataque duró 50 minutos y a las 10:15 A. M. ambos buques habían tomado sus fondeaderos, habiendo el Huáscar recibido cuatro balazos: tres en el blindaje que causaron poco daño, pues únicamente removieron las planchas y pernos de éstas, y el cuarto que pasó por sobre el puente de proa dañando el bitácora y baranda.

A las 10:30 A. M. notando que los trenes del ferrocarril que venían de Tacna a este puerto conduciendo al parecer mucha tropa, el jefe de la división bloqueadora, capitán de fragata don Manuel T. Thompson ordenó levar y dirigirnos a impedir que el tren continuase su marcha hacia Arica, lo que se consiguió después de haberle hecho algunos disparos por ambos buques, recibiendo por nuestra parte los fuegos de las baterías y monitor Manco Cápac. A las 11:30 ambos buques tomaban nuevamente sus fondeaderos, después de haber recibido un balazo de consideración frente a uno de los cañones de a 40 libras al costado de babor; resultando 6 muertos y 14 heridos entre graves y leves, contándose entre los primeros el aspirante don Eulogio Goicolea, y entre los segundos, el que suscribe, que se encontraba en ese momento al lado del comandante sobre la toldilla y el teniente 2º, don Tomas 2º Pérez, que mandaba los cañones de cubierta.

A la 1 P. M., a pesar de la distancia que nos separaba de la plaza, los fuertes y monitor continuaban su provocación, sin preocuparnos por estos disparos, hasta que se vio el monitor Manco Cápac dirigirse hacia fuera de la bahía colocándose bajo los fuegos de las baterías. En el acto el comandante de la división ordenó levar nuevamente dirigiéndonos a atacar exclusivamente al monitor, siguiendo nuestras aguas la cañonera Magallanes. A pesar del nutrido fuego que hacían las fortalezas, el Huáscar y Magallanes se acercaron al monitor tanto como les fue dable, llegando el primero a estrechar la distancia hasta 200 metros. En esta situación, el comandante Thompson ordenó a la voz por estar cortado el telégrafo de la máquina, dar el mayor andar al buque, pero desgraciadamente, la máquina continuó poco a poco por haber subido el agua en los calderos y pasado a los cilindros; razón por la cual el buque no maniobró tan ligero como era necesario para envestirlo con el espolón, y por esta causa el Manco Cápac pudo gobernar hacia el fondeadero y disparar hacia la popa del Huáscar, originando la muerte instantánea de nuestro valiente y digno comandante, quien durante los tres ataques demostró su valor, sangre fría e intrepidez. Este desgraciado accidente tuvo lugar a las 2:30 P. M.

Tan luego como cayó el comandante Thompson, que fue visto por el teniente 2º don Tomas 2º Pérez, que se encontraba cerca de la toldilla, en el acto corrió a proa a avisar al que suscribe de lo acaecido, quien tomó su lugar y ordenó se izara al palo mayor el pabellón nacional que vino abajo con el palo mesana, por efecto del proyectil que concluyó con la vida de nuestro comandante. En esta situación, el que suscribe continuó persiguiendo al monitor, haciendo fuego con los cañones de cubierta y el de la derecha de la torre durante 20 minutos, pues el de la izquierda en ese momento se le cortó la cadena sin fin. Este accidente me fue comunicado por el subteniente de la guarnición don Ramón Olave, enviado por el teniente 2º señor Juan de D. Rodríguez, jefe de ella.

Reparado este accidente se continuó haciendo un vivísimo fuego sobre el monitor Manco Cápac, recibiendo mientras tanto el Huáscar todos los fuegos de las baterías del Morro, fuertes de la población y monitor, habiendo durante este tiempo recibido el Huáscar 3 balazos; uno en el blindaje de estribor al costado de la escala real que removió las planchas, hizo soltar los pernos y dejó fuera de combate al timonel que manejaba el escandallo; otro atravesó el palo trinquete por su medianía y el último perforó la cocina.

El que suscribe no pudo comunicar al señor comandante de la Magallanes la muerte del comandante Thompson sino hora y media después que duró su accidental mando, por haber desaparecido el código de señales por el proyectil que cayó sobre la toldilla, habiendo tenido que ponerme por esta circunstancia al habla con la Magallanes.

Tengo la satisfacción de recomendar en general a la oficialidad, tripulación y guarnición del Huáscar por su valor y decisión durante los diversos ataques; recomendación que habría deseado la hubiera hecho el comandante Thompson.

Por último, el número de disparos dirigidos al Huáscar y Magallanes por las baterías de tierra y Manco Cápac ascienden, poco más o menos, a 300; a 100 los disparos hechos por este buque y 40 los hechos por la Magallanes.

Adjunto a V. S. la relación de los muertos, heridos y contusos.

Dios guarde a V. S.
(Firmado.) Emilio Valverde.

Al señor Comandante accidental de la división bloqueadora de Arica, Capitán de fragata señor Carlos Condell.
****************

Saludos
Jonatan Saona

1 comentario :

Raúl Olmedo D. dijo...

Condell, como oficial mas antiguo en la rada, se trasbordó de inmediato al Huáscar y asumió el mando del monitor.
Acto seguido,
"arengó a la tripulación ante los restos de Thomson reunidos en un barril".
Se logró recuperar solo la mitad de cuerpo del comandante caído, mas algunos trozos sueltos.
Vaya tiempos.

R. Olmedo

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