viernes, 17 de agosto de 2012

Restos en Arica

Traslado de restos peruanos en Arica

Rooney Valcarce de Arica, nos comenta la siguiente imagen
"Los primeros días del mes de julio llega a la bahía de Arica el vapor “Limeña”; este buque peruano venía en una misión humanitaria, por intermediación de la legación del Brasil en Lima la nave venía a cumplir con la misión de recoger a unos mil heridos peruanos de las batallas de Arica y de Tacna para trasladarlos al Callao y a Lima, el buque también transportaría al norte a algunas familias ariqueñas y a 5 monjas de un convento de Tacna, también, cumplió la honrosa misión del traslado de los féretros que transportaban los cuerpos del coronel Francisco Bolognesi y del capitán de navío Juan Guillermo Moore, ambos héroes fueron sacados de sus tumbas ubicadas en la misma iglesia de San Marcos y puestos en catafalcos de riquísima madera.

Para la despedida de los héroes peruanos se ordenó por parte de las autoridades chilenas una ceremonia que incluyo una misa celebrada por el vicario de San Marcos, párroco José Diego Chávez, se ordenó una formación de honor de tropas chilenas con sus uniformes de parada, los féretros se trasladaron desde la iglesia al muelle donde fueron embarcados, los ataúdes fueron llevados en hombros por una escolta de soldados chilenos, acompañando el cortejo una banda de músicos de uno de los regimientos que cumplía guarnición en el puerto, la banda interpretaba himnos fúnebres. Al embarcar se les rindió los honores de reglamento con salvas de rigor y toque de silencio. Los soldados chilenos reconocían en ambos jefes peruanos a dignos adversarios que habían sucumbido con valentía y honor en la defensa de su Patria."
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El traslado de los restos de los héroes de la guerra del pacifico en el año de 1890, fondea en el puerto de Arica la cañonera "Lima" para trasladar a la capital de la republica, los restos de los héroes de la Pampa de la Alianza y del Morro de Arica
Por Nilo Rueda Valverde
TRAEN DE SANTIAGO Y VALPARAÍSO LOS RESTOS MORTALES DE LOS HEROES DE LA GUERRA DEL PACIFICO

El 8 de julio del año 1890, constituye una fecha gloriosa para los pueblos de Tacna y Arica, porque irguiéndose unidos, supieron honrar a sus valerosos héroes que cayeron defendiendo el honor de la Patria.

El triste deber para con sus queridos restos fue cumplido a la altura del fervor patriótico de estos pueblos, que recogieron las cenizas del campo de batalla con respetuosa ternura.
Para trasladar los restos de los soldados, jefes y oficiales que sucumbieron en la guerra del pacifico, el gobierno del General Cáceres, nombro una comisión con la finalidad de trasladar sus restos para que reposen en la capital de la república.

La humanitaria y noble comisión fue presidida por los señores, el Dr. Manuel de La Torre y el Capitán de fragata don Melitón Carvajal, quienes embarcáronse en la cañonera  "Lima".
Con motivo del traslado de los restos mortales de los héroes de Santiago a Valparaíso, el viernes 27 de junio de 1890, el gobierno chileno decretó los honores correspondientes a los restos del egregio marino don Miguel Grau, con el grado correspondiente a un Vicealmirante de la Armada chilena.

El cuerpo diplomático, el congreso y las corporaciones civiles fueron invitadas a la ceremonia. Los restos fueron acompañados hasta Valparaíso por una comisión nombrada por el ministro de guerra.
El gobierno chileno, ordenó que el Crucero "Esmeralda", escoltara hasta el Callao a la Cañonera "Lima". Comandante de la nave chilena fue el marino don Policardo Toro; presidía la comitiva chilena, el coronel del ejercito don Ricardo Castro.    

La Cañonera " Lima" condujo los cadáveres de se encontraban en San Bernardo: de don Aníbal Alayza, 2° maquinista del "Manco Cápac"; de don Andrés Medina, Teniente de la Batería del Norte del Morro de Arica y de don Andrés Ugarte, Teniente del  "Cazadores del Misti".

De los cadáveres que yacían en Santiago, se condujo las urnas de don Juan Pablo Ayllón, Teniente Coronel de la Batería del Norte, en Arica, de don Manuel M. Ayllón, Capitán graduado del "Artesanos de Tacna"; de don Enrique Young, Teniente del "Gendarmes de Tacna".

Del puerto de Valparaíso, embarcarónse los ataúdes que contenían los cadáveres de don Rosendo Ballón, Sargento Mayor del batallón  "Iquique N°1"; de don José Rodríguez, Capitán del batallón "Pisagua N°1" (cívico); de don Simón Medina, Capitán del "Puno N°6"; de don José Gabriel Cáceres, Teniente de Artillería de Campaña y de don José Quelopana, Teniente del "Artesanos de Tacna".  

En el puerto de Antofagasta, embarcó los restos del Coronel don Miguel de Los Rios.
El vicario de Antofagasta, como un homenaje a la Comisión peruana y oficialidad que había desembarcado a tierra, ofició en la iglesia unas exequias fúnebres que adquirieron contornos relevantes.

En el puerto de Mejillones, fueron exhumados por la comisión peruana los restos de los marinos: Elías Aguirre, 2° comandante del Huáscar  y de Diego Ferré, Teniente 1° ayudante del Comandante Grau. A cada uno de ellos se les extrajo una carta que conservaban en sus bolsillos; llamó la atención que los cadáveres se encontraran intactos.

En Iquique fueron embarcados los restos de los Coroneles don Ladislao Espinar y de don José María Meléndez Zubiaga; de los hermanos Pardo de Figueroa, de don Manuel Suárez, Juan Antonio Cáceres, Perla y Sixto Meléndez.

EL TRASLADO DE LOS HEROES EN TACNA Y ARICA
Los restos que había en el panteón de Tacna, fueron trasladaron a la Iglesia de San Ramón el domingo 6 de julio a las cuatro y treinta de la tarde; antes de salir del panteón los ataúdes que contenían los restos de los restos de los héroes, pronunciaron inspiradas piezas oratorias los párrocos M. Federico Otamendi y Marcelino Albarracín.

El pueblo íntegro de Tacna, poseído del más enfervorizado sentimiento patriótico, acompaño los 33 ataúdes, desfilando en hombros de los socios de la Sociedad de Artesanos en el siguiente orden: Cabo 1° Alberto H. Téllez; Teniente Enrique Chocano;  Teniente Carlos Maria Vidal; Sargento Mayor Samuel Alcázar, Sargento Mayor Nicolás Ortiz; Tenientes Coroneles: José Luis Espinoza y Napoleón R. Vidal; Coroneles: Federico Bustíos, Gregorio Albarracín y Jacinto Mendoza.

Las cenizas de los soldados que cayeron en el Campo de la Alianza y cuyos huesos fueron recogidos por gran parte del pueblo, eran conducidas en una urna por gente de las clases populares.
Cerca de las seis de la tarde llegó el cortejo a la Iglesia de San Ramón, donde nuevamente hicieron uso de la palabra los párrocos Otamendi y Albarracín. En este templo fueron velados por el pueblo los restos de los caídos en el Campo de la Alianza, que en esta forma deseaban exteriorizar su postrero homenaje de admiración y respeto.

El día 8 de julio a las ocho y cuarto de la mañana, el silbato del tren anunciaba la hora de la partida. Las personas que habían conseguido boletos para el tren expreso, ocuparon sus asientos, sin distinción de primera ni segunda clase.

El entusiasmo patriótico de los Tacneños por una parte y el gran pedido de boletos por otra, hacía difícil colocar a cada persona en su respectivo lugar.

El carro que conducía los ataúdes, lujosamente decorado, ocupaba un lugar preferente y lo custodiaban por turnos los bomberos de la Compañía Tacna.
En los coches iban los miembros de diversas comisiones, numerosas distinguidas señoritas, el cuerpo de bomberos, la sociedad de artesanos, la "Estudiantina Tacna", más un vagón que ocupaba la artillería.
La estación y las calles vecinas encontrábanse atestadas de gente por personas que por sus ocupaciones u otras causas, no podían tomar parte activa en el duelo del pueblo Tacneño.

Cuando salió el tren de la Estación, orgulloso de su gloriosa carga, un murmullo general, despidió los restos queridos, algo como el triste suspiro de un pueblo cautivo, el supremo dolor de un pueblo, estalló en esa hora de solemne despedida, pues las envolturas materiales de los héroes íbanse a reposar el sueño eterno de la gloria en la Capital de la Patria, por la cual lucharon y murieron heroicamente.
Al arribar el convoy al puerto de Arica, este presentaba el más glorioso espectáculo, un inmenso gentío habíase apostado en el trayecto por donde desfilaría la comitiva. En el muelle esperaba gran cantidad de personas.

La Iglesia de San Marcos, suntuosa y magníficamente adornada por las  damas ariqueñas, presentaba un imponente aspecto, Inicióse la misa con el mayor recogimiento; la orquesta  "La Estudiantina de Tacna" acompaño la misa y en el trascurso de esta, dejóse escuchar la voz delicada de señoritas de la sociedad ariqueña. A continuación ocupó el pulpito, el elocuente orador sagrado, el Ilustrísimo canónico don Federico Otamenti.

La comitiva retiróse del templo con orden y circunspección; en dos hermosas urnas iban los restos de los soldados peruanos muertos en los combates de Tacna y Arica y en más de treinta ataúdes la de los oficiales y jefes; profusión de coronas, ramas de laurel, cintas con los colores nacionales cubrían las urnas y los ataúdes, y para compartir las glorias y desgracias de la guerra, la colonia boliviana residente en Tacna, envió por intermedio de una comisión especial, una humilde guirnalda, símbolo de gratitud, homenaje y respeto a los valientes defensores de la patria que se inmolaron en las candentes arenas del Campo de la Alianza.

Llegada al muelle la comitiva, hizo la entrega oficial el presidente de la comisión de Tacna, Sr. Pastor Jiménez al presidente de la comisión enviada de Lima, Capitán Melitón Carvajal, en los discursos pronunciados abundaron los más nobles sentimientos patrióticos.
A continuación el joven poeta tacneño, Federico Barreto, leyó su composición poética, titulada: "POR LA PATRIA.

Fuente: LA VOZ DE TACNA, Tacna 28 de agosto de 1957.       
Este artículo fue proporcionado por Cristian Vásquez
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Saludos
Jonatan Saona

2 comentarios :

Anónimo dijo...

todos los civiles que salen en la foto son peruanos, no se trata de una "repatriación" porque ellos murieron en el suelo patrio, en ese entonces era Arica bajo ocupación chilena. Solo después de 1929 es chilena, ningún peruano murió fuera de su patria. Grau lo hizo frente a costas bolivianas
Eso es verdaderamente defender la patria no invadir la ajena.

rossanapilco dijo...

Estoy completamente de acuerdo..vivan nuestros héroes!!!

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