lunes, 6 de junio de 2011

Parte de Robles sobre Arica

Parte oficial de Eulogio Robles, del Regimiento Lautaro sobre Arica

Arica, Junio 9 de 1880.

Tengo el honor de dar parte a V. S. del reconocimiento que se me ordenó practicar con el regimiento el día 6 del presente y del asalto y toma de los fuertes San José, 2 de Mayo y Santa Rosa, el 7 del mismo.

El 6 me ordenó V. S. que con el 1er. batallón me dirigiera hasta descubrir los tres fuertes nombrados que existen un poco al Norte del puerto de Arica, y estudiase el terreno y lugar convenientes para atacarlo al día siguiente, operación que practiqué hasta que, apercibido el enemigo de mi presencia, empezó a hacerme fuego con su artillería que estaba fuera del alcance de mis Comblain, retirándome al campamento de Chacalluta sin ninguna novedad.
A las 9 P.M. de este mismo día estuvo V. S. en mi alojamiento y allí me ordenó que a las 4 A.M. emprendiese la marcha sobre Arica, atacase y tomara los fuertes del Norte, como una operación simultánea con el 2º por la retaguardia, advirtiéndome también que el pueblo debía serlo por el Regimiento Buin, y los fuertes del alto del Morro por el 3º y 4º de línea.

Una hora antes de la prefijada por V. S. me puse en movimiento, y pasado el río Chacalluta hice dispersar en guerrillas sucesivas los dos batallones, tomando el 1º por los bajos del valle al mando del sargento mayor don Ramón Carvallo O., y yo con el 2º la parte más alta para atacar la fuerza de infantería, que se sabía pernoctaba a orillas del río Azapa, y atacar a la vez por la espalda a los fuertes Santa Rosa, 2 de Mayo y San José, y cortar toda retirada al enemigo por el cajón de Azapa.

A las 6.30 A.M. fui avistado por los fuertes y por el monitor Manco Capac, que principiaron a disparar sobre mi tropa, la que estaba advertida que al ver salir humo de los cañones se tendiesen en el suelo y avanzaran con rapidez en esta posición a fin de no ser dañados por los proyectiles enemigos, como efectivamente sucedió.

El Manco nos hizo cuatro disparos con su más gruesa artillería, como lo hubiera ejecutado para echar a pique a un formidable blindado; pero no rompió una astilla siquiera del blindaje del Lautaro.

Los fuertes nos lanzaron sus proyectiles Vavasseur de a 300 y los Parrot de a 150, hicieron estallar sus minas de dinamita, y a proporción que nos acercábamos y batíamos la infantería, hicieron volar los polvorines 2 de Mayo y Santa Rosa. Después de lo cual tomamos posesión de los fuertes.

La infantería hizo una resistencia tan débil, que unos pocos minutos, con el fuego de dos compañías, fue suficiente para dar por terminado el combate.

El campo quedó sembrado de muertos, habiendo hecho más de 300 prisioneros de tropa, aparte algunos jefes y oficiales, recogiendo también un considerable número de banderas.

Por nuestra parte tuve el sentimiento de perder a José Díaz y Ramón Silva, muertos, y herido a José Ignacio Peña, Manuel Córdova, Gerardo Reyes, Eleuterio Meneses, Domingo Núñez y Manuel González, los ocho son soldados y todos fueron heridos a bala de fusil.

Me hago un deber de recomendar a la consideración de V. S. la comportación y buen espíritu de que estuvieron animados el sargento mayor don Ramón Carvallo O., todos los señores oficiales, clases y soldados del regimiento.

Dios guarde a V. S.
EULOGIO ROBLES

Al señor Jefe de la 4ª División, Coronel don Orozimbo Barboza.
**************
Saludos
Jonatan Saona

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Robles fue el que victimó al Crl Peruano Teodoro Peñaloza: Cuando los pueblos de la Margen derecha del Mantaro (Huancayo) se sublevaron contra las tropelías chilenas, Robles recibió el encargo de E. del Canto para arrasar Pilcomayo, Chupaca, Huamanccacca y Sicaya, en esa labor divisó la Hacienda de Peñaloza (quien había combatido en San Juan y Miraflores), escondido Peñaloza, amenazó a la Madre con matarla, en eso salió Peñaloza y valiente le dijo "no maltrates a mi Madre, a mi es a quien buscas...", luego de pedirles el oro, ató a Peñaloza, su madre y una pequeña sirvienta y los arrojó vivos a una hoguera que asustados observaban los demás sirvientes de la hacienda....aún hay vestigios de La hacienda Huamancaca, incluso se ve un torreón quemado.....

Raúl Olmedo D. dijo...

Tales sucesos en la Sierra - de los que no hay relatos de chilenos - parecen corresponder a una realidad global, salvo detalles. En Chupaca y Huamanccacca, especialmente, hubo una cantidad notable de muertos.
Sería mas objetivo, no obstante, relatar los prolegómenos del caso : al cruzar un puente sobre el Mantaro, 48 horas antes, el regimiento "Lautaro" que mandaba Robles sufrió una emboscada, con corte del puente suspendido, que precipitó al cauce y al abismo a 18 soldados. Todos murieron.
La guerrilla que realizó ese ataque estaba al mando - según se notició e informó Robles a sus superiores - del citado comandante Peñaloza.
De ahí que recibiera la visita de las tropas chilenas en su casa y su ejecución, además de la de otros civiles según dan cuenta los relatos peruanos.
Ciertamente debió haber crueldades sin cuento en esos días. La curiosa costumbre de descuartizar los cadáveres de chilenos ya estaba en plena implementación por ese entonces, y desembocarían en dramas como el de Huamachuco, en 1883.
Pero las crueldades eran por ambos bandos, no unilaterales.

R. Olmedo

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