lunes, 6 de junio de 2011

Parte de Espinoza sobre Arica

Parte Oficial de Manuel I. Espinoza sobre la batalla de Arica

COMANDANCIA DE LA BATERÍA DEL MORRO

Aduana de Arica, Junio 7 de 1880.
Señor Teniente Coronel:

Por muerte de los señores jefes de la plaza, coronel don Francisco Bolognesi y comandante de esta batería, capitán de navío don Juan G. Moore, tengo el honor de participar a V. S. los acontecimientos ocurridos en ella en la batalla de esta mañana.
A las 5. 30 A.M. se sintieron hacia la batería del Este tiros de fusil y poco después un fuego graneado acompañado de disparos de artillería; inmediatamente se tocó zafarrancho de combate y como la retaguardia del Morro no estaba defendida, se mandó la primera compañía, a órdenes de su capitán don Cleto Martínez, a los parapetos de Cerro Gordo, y el resto de la gente se distribuyó en dotar las tres piezas de artillería y cubrir las trincheras de retaguardia, pues los buques enemigos estaban a muy larga distancia, y, por consiguiente, no era de suponer que hubiese de usarse de la artillería de la Cortina.

Como la claridad, dudosa aún, no permitía distinguir claramente los objetos a la distancia de las baterías del Este, no fue posible romper los fuegos de artillería sobre ese punto hasta que se observó que desde su recinto e inmediaciones se hacía fuego sobre nosotros; entonces rompimos los fuegos, empleando primero bomba y después metralla sobre la gente que descendía y circundaba esa ciudadela, al mismo tiempo que se hacía también un nutrido fuego de fusilería.

En estas circunstancias, y mientras V. S. desplegaba, para hacer fuego sobre Cerro Gordo, a toda la gente que venía en retirada de las baterías del Este, se vieron subir por la falda del Morro dos batallones nuestros que venían desde las baterías del Norte, los cuales, fatigados por la larga marcha que hacían al trote y por la pendiente de la subida, y flanqueados por los fuegos enemigos, no pudieron llegar oportunamente a la cima del cerro a pesar del empeño que ponían, instados por sus valientes jefes que hacían esfuerzos inauditos para conseguirlo, logrando sólo hacer subir, cada uno de ellos, medio batallón de la derecha, mandado el de Iquique por su comandante el teniente coronel don Roque Saenz Peña, y el de Tarapacá por su comandante el teniente coronel don Ramón Zavala.

Los medios batallones de la izquierda no hicieron su ascensión, probablemente porque fueron flanqueados y cortados por el enemigo que avanzaba por el Este y dominaba el Cerro Gordo, y los medios batallones de la derecha, unidos a la tropa que se replegaba, compuesta de algunos grupos de soldados, mandados respectivamente por el teniente coronel don Ricardo O'Donovan, sargentos mayores don Armando Blondel y don Gerónimo Salamanca, capitán don Cleto Martínez y otros que no recuerdo, sostenían los fuegos, protegidos por la gente del Morro, que cubría los parapetos y los cañones de ese sitio, hasta que, arrollados por el número, se replegaron a las trincheras, en donde se hizo una tenaz resistencia, de la resultó muerto el valeroso comandante Zavala.

Como la resistencia se hacía imposible porque nuestra tropa, así como la de los demás cuerpos que tenían Chassepot, estaba desarmada, porque los rifles se habían inutilizado a consecuencia de la debilidad del percutor producida por el uso del espiral, y, por otra parte, como la artillería era ineficaz por la corta distancia e inclinación del terreno que ocupaba el enemigo, ordenó el señor capitán de navío don Juan G. Moore que se reventaran los cañones y que la tropa hiciera fuego en retirada, replegándose hacia el recinto de la batería; en consecuencia, se reventó el cañón Voruz que estaba situado en la parte superior del polvorín, no pudiendo hacerse lo mismo con los otros porque sus dotaciones, que cubrian las trincheras, estaban diezmadas, hallándose el condestable y los cabos de cañón heridos unos y muertos otros.

Mientras tanto, la tropa que tenía su rifle en estado de servicio seguía haciendo fuego en retirada hasta que los enemigos invadieron el recinto, haciendo descargas sobre los pocos que quedaban allí; en esta situación llegaron a la batería el señor coronel don Francisco Bolognesi, jefe de la plaza, coronel don Alfonso Ugarte, V. S., el teniente coronel don Roque Saenz Peña, que venía herido, sargento mayor don Armando Blondel y otros que no recuerdo; y como era ya inútil toda resistencia, ordenó el señor Comandante General que se suspendiesen los fuegos, lo que no pudiendo conseguirse de viva voz, fue el señor coronel Ugarte personalmente a ordenarlo a los que disparaban sus armas al otro lado del cuartel, en donde dicho jefe fue muerto. Al mismo tiempo, el que suscribe, por orden del señor capitán de navío, comandante de esta batería, ordenó al capitán don Daniel Nieto que se reventaran todos los cañones de la batería, y como no se encontraba a los cabos de cañón, dicho capitán logró atorar al Vavasseur por no podérsele reventar a consecuencia de habérsele introducido la bomba explosiva sin mecha, y cargó convenientemente uno de los Parrot, y como estábamos dominados por el enemigo, no pudo continuar esta faena y se replegó hacia el asta de bandera con la poca gente que tenía y el sargento mayor Blondel, en donde murió este jefe.

A la vez que tenían lugar estos acontecimientos, las tropas enemigas disparaban sus armas sobre nosotros, y encontrándonos reunidos los señores coronel Bolognesi, capitán de navío Moore, teniente coronel Saenz Peña, V. S., el que suscribe y algunos oficiales de esta batería, vinieron aquellas sobre nosotros, y, a pesar de haberse suspendido los fuegos por nuestra parte, nos hicieron descargas, de las que resultaron muertos el señor Comandante General, coronel don Francisco Bolognesi, y comandante de esta batería, señor capitán de navío don Juan G. Moore, habiendo salvado los demás por la presencia de oficiales que nos hicieron prisioneros. En esta situación se oyó una explosión producida por el cañón Parrot que reventaba en ese momento, cuando ya los enemigos habían arriado nuestro pabellón e izado en su lugar una banderola chilena; esta operación se practicó mucho después de ser el enemigo dueño de la batería, pues, por algún tiempo permaneció nuestra enseña nacional flameando en su asta a la vez que la banderola chilena se hallaba colocada sobre el parapeto de la batería.

Al relacionar los hechos que anteceden, me es satisfactorio hacer presente que, cumpliendo con los deberes de peruanos y de militares, hemos defendido palmo a palmo, y hasta su límite con el mar, el terreno cuya guarda y defensa nos estaba encomendada, y que hemos sido vencidos por el número de tropa y por la superioridad de los elementos.

A pesar de que a V. S. le consta, creo no deber omitir el decirle que, de toda la fuerza que entró en combate defendiendo las baterías, sólo cayeron prisioneros sobre el Morro, ocho jefes, 26 oficiales y 162 individuos de tropa de todos los cuerpos combatientes.

De la dotación de esta batería murieron, además del comandante Moore, el capitán don Cleto Martínez, teniente don Tomás Otoya y subteniente don Francisco Alau; también supongo muerto al capitán don Adolfo King, que estaba herido y cuyo paradero no he podido saber a pesar de las muchas diligencias que al efecto se han hecho. Hay heridos: el teniente 1º graduado don Miguel Espinosa, teniente don Emilio de los Ríos, teniente don Tomás Trellez, teniente don Abelardo Calderón, teniente don Francisco de P. Ramírez (gravemente) y el paisano voluntario don Gustavo Monteni; de la gente, no obstante que hemos tenido muchos muertos y heridos, no puedo precisar el nombre y número de todos por la imposibilidad de averiguarlo en mi condición de prisionero, lo que reservo hacerlo cuando pueda reunir los datos necesarios, así como la lista de los individuos de tropa prisioneros.

Adjunto a V. S. la relación de los jefes y oficiales de esta batería que han asistido a esta jornada, con especificación de su condición actual.

Dios guarde a V. S., señor Teniente Coronel.
MANUEL I. ESPINOZA

Al señor Teniente Coronel, jefe del detall de la plaza.
**************
Saludos
Jonatan Saona

6 comentarios :

ws2falcon dijo...

Si lo qué se reporta en éste parte es verdad, todo lo qué se nos enseñó sobre lo qué ocurrió ese 7 de Junio es una invención.

deyby alexander cochachi dijo...

es una invención. yo sabia que alfonzo ugarte nunca se tiró, pero no sabia de la cobardía de Bolognesi!

Anónimo dijo...

manuel espinosa mintio, eso esta claro, penso que asi recibiria favores chilenos y podria regresar pronto al Perú

Anónimo dijo...

Ugarte salto del morro, hay testimonios de soldados chilenos que en el mismo chile asi lo certifican, revisen los articulos en la web, saludos.

Anónimo dijo...

En primer lugar el "dueño" de este blog más parece que tuviese sangre PIRATA como lo tienen los RATEROS E INVASORES DEL PAÍS del sur: chile. Se ha dicho una y otra vez que LA GUERRA DE RAPIÑA que llevó a cabo chile contra Bolivia y Perú se llama GUERRA DEL GUANO Y DEL SALITRE, porque esas fueron las REALES Y PROTERVAS RAZONES de la GUERRA que inicia el país MISERABLE.

Anónimo dijo...

Por otra parte, los PIRATAS DEL SUR SIEMPRE HAN TRATADO DE ENCUBRIR Y ENSALZAR lo que ha sido un GENOCIDIO (que el MUNDO de ese entonces SABÍA)... Si con ENGAÑOS Y FALSAS PROMESAS ALEJÓ a Bolivia de la Guerra. Y los siguió " MECIENDO" hasta hace poco. Este prisionero ha escrito ha BENEPLÁCITO de estos MALDITOS RATEROS INVASORES QUE TE DESTRIPABAN POR " QUÍTAME ESTA PAJA"...

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