miércoles, 11 de mayo de 2011

Carta de Luis Uribe


Iquique, mayo 23 de 1879
Señor Jacinto Chacón.

El día 21 del presente fuimos atacados por el Huáscar. Después de cuatro horas de combate, la Esmeralda se fue a pique al tercer espolonazo del Huáscar. El pobre Arturo ha muerto como un héroe; cayó al pie de la torre del Huáscar. Su memoria ha sido respetada y encomiada por amigos y enemigos. Quédele el consuelo de que ha muerto como un valiente y que las autoridades de este puerto lo han enterrado con todos los honores que merecían su valor y su rango.

He pedido su traje de marino, que enviaré a usted cuando me sea posible.
Yo, los oficiales y marineros sobrevivientes, en número de cincuenta, fuimos recogidos del agua por los botes del Huáscar y en la actualidad estamos prisioneros en Iquique y perfectamente atendidos por las autoridades peruanas. Ellas han tenido la amabilidad de permitirnos escribir a Chile y librar así a nuestras familias de angustias.

Cuando me sea posible y esté con el ánimo más tranquilo daré a usted pormenores.
………………………………………………………………………………..

Su afectísimo hijo, 
LUIS URIBE
_____________

Iquique, Junio 15 de 1879

Señor don Juan Manuel Uribe
Querido tío:

Usted debe estar ya al cabo del combate de Iquique i de algunos de sus detalles. Como se puede decir que he revivido, desde que se nos dio a todos por muertos, deseo también que reviva nuestra ininterrumpida correspondencia.
Principiaré, como es natural dándole algunos detalles referentes al hundimiento de la vieja Esmeralda i la milagrosa escapada de su sobrino.
Como todos saben, el combate de Iquique duró cuatro i media horas. Lo que sucedió en este tiempo es lo que deseo que UD. sepa.
Al reconocer al Huáscar i la Independencia, ya puede UD. suponer lo que pasó por mí. De acuerdo con el comandante se tomaron las medidas conducentes para incendiar o echar el buque a pique en caso necesario.
A las 8 hs. 30 ms. la acción se hizo general. No se puede UD. imaginar el entusiasmo de nuestros marinos; cada tiro que acertábamos al Huáscar era saludado con un ¡viva Chile! La primera granada del enemigo, que nos acertó, entró por mi camarote, barrió con todo lo había dentro, pasó por la cámara de oficiales llevándose sillas, mesas, etc., i fue a romper al otro lado abriendo un boquete de uno i medio metros. Yo me encontraba en ese momento inspeccionado el pasaje de grandas i como a cuatro pasos de mi camarote. Un momento no más que hubiese tardado el proyectil, no estaría ahora con la pluma en la mano.

Pero subamos a cubierta.
Hace cerca de dos horas que combatimos i sólo tenemos tres o cuatro muertos; esto es porque las punterías del enemigo son nada certeras. El lo conoce, i cansado ya de nuestra resistencia nos embiste con su espolón. El capitán ya de nuestra resistencia nos embiste con su espolón. El capitán Prat quiso evitarlo; pero la vieja Esmeralda andaba como una mosca en el alquitrán, i recibió el espolonazo a babor frente al puente. Los cañones del Huáscar disparados a boca de jarro, antes i después del ataque, barrieron nuestras baterías.
Como UD. sabrá, el capitán Prat saltó a la cubierta del enemigo i murió allí como un héroe. Yo me encontraba en el castillo de proa, desde donde vi. caer muerto a nuestro valiente comandante. Inmediatamente me fui al puente i tomé el mando del buque.
¡¡Considere mi situación!! Me encontraba mandando un buque agujereado i haciendo agua; i con el Huáscar por delante, que desde una distancia de 100 metros hacía terribles estragos sobre nosotros. Nadie caía herido; todos eran horriblemente mutilados i a los pocos minutos la sangre corría por la cubierta. Pero nuestra gente no desmayaba ni abandonaba sus cañones.
Por un momento el Huáscar paró sus fuegos, como dándonos tiempo para reflexionar i rendirnos; no hacía más que aumentar nuestra agonía, desde que nadie pensó en arriar la bandera que flameaba en el pico de mesana.

Viendo pues el Huáscar que no nos imponía, nos embistió por segunda vez con su espolón. Por amor propio quise evitarlo, i si no lo conseguí del todo, al menos, no nos echó a pique tampoco. Sin embargo, quedando en un estado lamentable: la Santa-Bárbara se inundó i la máquina dejó de funcionar. Cuando el ingeniero me avisó esto último, me crucé de brazos. No había más que hacer que arriar la bandera o esperar que el buque se fuese a pique. Los pocos cartuchos que quedaban en cubierta sirvieron para hacer la última descarga cuando el Huáscar, viendo que aún estábamos a flote, nos dio el golpe de gracia. Ya era tiempo, la cubierta se hallaba sembrada de cadáveres destrozados: era aquello un espectáculo horrible de cráneos, brazos, piernas, etc., sembrados por todas partes.

Una granada se llevó como trece individuos, entre ellos los cuatro ingenieros; i creo que fue la última la que pasó por debajo del puente i barrió con los timoneles i otros que había allí cerca. Un poco más alto el tiro i su sobrino estaría a la fecha en el otro mundo.
Pocos minutos después de recibir el tercer espolonazo, la vieja Esmeralda se hundió para siempre en las aguas de Iquique i con ella los que tuvimos la suerte de escapar de las balas.

Después de tragar un poco de agua me encontré a flote, sin saber cómo, porque ha de saber UD. que nado como piedra.
Del agua fuimos recogidos por los botes del Huáscar i desembarcados en este puerto en calidad de prisioneros.
Cuándo nos darán la libertad? Este es un problema que deseamos se resuelva cuanto antes.

Mis recuerdos a su familia i a los amigos de Copiapó.
LUIS URIBE

*****************
Saludos
Jonatan Saona

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Se llama GUERRA DEL GUANO Y DEL SALITRE... y no se llama " guerra del pacífico" porque el segundo ENMASCARA LAS SUCIAS Y VILES AMBICIONES DEL PAÍS PIRATA: chile. Por otra parte, aquí RECONOCEN q' los peruanos SALVAMOS A LOS NAÚFRAGOS ( y uno ni cuenta se dió porque para nadar era "una piedra") y hasta les petmitían escribir) y hasta SOLICITABAN LIBERTAD!!... Cuanta diferencia cuando ellos VIL Y COBARDEMENTE AMETRALLARON a los naúfragos peruanos de la Independencia.

Anónimo dijo...

Las partes combatientes siempre tendrán versiones que no coincidirán. En geopolítica, lo bélico es una continuidad de la política. Se enfrentan intereses siempre.Nobleza y crueldad, se alternan en momentos y quizás más en el siglo XIX, de más idealismo que pragmatismo. Tras los hechos, todos podemos ser "generales o almirantes". ¿Era necesario que el poderoso blindado Huáscar disparara sus potentes cañones a boca de jarro ante un antiguo buque de madera prácticamente sin defensa a esa hora y haciendo agua, matando de una vez de 20 a 30 marinos de la Esmeralda? (principalmente los muertos chilenos fueron causados por ese cañoneo durante las embestidas).Grau estaba ya muy preocupado por la situación cerca del mediodía. No había logrado vencer en un combate en que tenía gran superioridad, y mientras el buque más poderoso del Perú, la Independencia, no retornaba en la suposición que también por la gran superioridad, ya debía haber hundido o capturado a la Covadonga, tras la cual había salido en persecución. La incertidumbre era total a ese momento y, entonces, aceleró una definición a como diera lugar, aunque esperando siempre una rendición.(años antes, las armadas de Perú y Chile, habían actuado como aliadas en la guerra de Perú con España, es decir marinos peruanos y chilenos habían fraternizado). Y en lo ocurrido con la Independencia, las versiones peruanas indican que los marinos del buque peruano no se rindieron en ningún momento, en tal caso seguían siendo combatientes; y, a la vez, también hay datos que indican que desde la cercana costa arribaron tropas peruanas no precisamente para dedicarse a mirar.
Luego también tenemos las circunstancias de la Batalla de Tarapacá, ganada por los soldados peruanos )¿qué pasó ahí con las mujeres y heridos chilenos? En el Combate de Angamos, 8 de octubre de 1879, cuando Chile vence y captura al Huáscar, y muere don Miguel Grau, se tiene para con él y sus oficiales sobrevivientes, consideraciones y respeto. Luego, los prisioneros del Huáscar fueron llevados a San Bernardo (20 kms. al sur-poniente de Santiago), por donde transitaban libremente y compartían hasta con los vecinos. Hasta hoy se comenta que algunos tripulantes terminaron casándose con chilenas del lugar.
Además de todo, Don Miguel Grau Seminario, tenía un grado de parentesco con el oficial de la marina chilena Oscar Viel, concuñado (ambos eran casadas con damas limeñas, las hermanas Cabero). Grau era compadre de bautismo de dos hijas del matrimonio Viel-Cabero. Viel era comandante de la nave de guerra chilena "Chacabuco". Grau tenía un gran temor de encontrarse con dicho buque y tener que combatirlo. Para él, la "Guerra del Pacífico" (esto es porque las armadas de Perú y Chile, se disputaban de hace mucho la supremacía en el Pacífico Sudamericano, así como el dominio geo-económico) o "Guerra del Guano y el Salitre", en la versión peruana (haciendo énfasis en el interés económico por esas materias primas estratégicas), la estimaba una contienda civil. Incluso él mismo, personalmente, a poco de embarcarse para el combate cuando el conflicto estaba por estallar, hizo una fraternal gestión para evitar el enfrentamiento a todo trance. Pero ello ya no era posible. Ante preguntas directas de Chile, el plenipotenciario peruano había respondido que sí. Esas fueron más o menos así: "¿El Perú tiene un pacto secreto con Bolivia que afecta a Chile?" La respuesta fue afirmativa o no dio lugar a ser negativa. La otra pregunta fue: "¿Perú en caso de conflicto Chile Bolivia, está dispuesto a cumplir dicho pacto?" La respuesta fue igualmente afirmativa o no negativa. Ante eso, no hubo nada qué hacer ya en la negociación política. Y en cuanto al piratismo o ambición, cuando Perú declara la guerra a Chile, se desea que se aspira, entre otras cosas, a que Perú tenga dominio permanente sobre el Estrecho de Magallanes, para contener a esa "republiquilla" y no permitir que nunca más sea una amenaza al Perú. ¡Vaya que ambición geográfica y geopolítica!

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