9 de abril de 2026

José Manuel Pando

José Manuel Pando
José Manuel Pando

El Mayor General José Manuel Pando, uno de los más brillantes militares de la República y el que, acaso, ha gozado de más popularidad en el país y fuera de él, nació en la pintoresca Luribay, capital de la Provincia Loayza del Departamento de La Paz, el 25 de Diciembre de 1848.

A la edad, de cinco años, sus padres don Manuel Pando y la señora Petrona Solares, lo trajeron a La Paz a que estudiara la instrucción primaria. Vencidos en seguida sus cursos de la enseñanza secundaria, ingresó a la Facultad de Medicina, cuya carrera pensaba seguir, pero de la cual fué desviado por los acontecimientos políticos que dieron por resultado la caída de Melgarejo.

Era estudiante del 5° año en aquella Facultad cuando se efectuó en esta ciudad el movimiento revolucionario de 24 de Marzo de 1870, en que el pueblo de La Paz resolvió dar fin con la ominosa dominación del caudillo del sexenio y, para el efecto, habiendo ganado a su causa el batallón 3° de línea (los famosos Colorados) y cuyo jefe, el entonces coronel Hilarión Daza, satélite e incondicional esbirro de Melgarejo, a quien debía su carrera militar, fué comprometido a encabezar la rebelión, recibiendo como propina la suma de 10,000 pesos. La juventud de La Paz, casi en su totalidad, se alistó entonces en los cuarteles para formar el ejército revolucionario; Pando, que ya antes había exteriorizado en otras tentativas revolucionarias sus inclinaciones militares, fué naturalmente de los primeros en tomar parte activa en esos sucesos y el Jefe Supremo de la revolución, coronel Morales, le destinó como Teniente al Escuadrón "Rifleros", en el cual combatió el 15 de Enero de 1871, comportándose con toda valentía en esa acción de armas, en que fué definitivamente derrocado el tirano Melgarejo.

Ascendido a Capitán después del glorioso triunfo aquél, continuó Pando con la carrera de las armas hasta obtener el grado de Teniente Coronel, en el que se retiró del servicio, a raíz del nefando 4 de Mayo de 1876 en que Daza asaltó audazmente el poder. Todos los militares de honor y cuya espada hasta entonces había estado al servicio del orden constitucional, abandonaron, como era de su deber, al ambicioso caudillo que daba al traste con las leyes de la República; Pando, como otros tantos dignos jefes, se retiró pues a la vida privada. 

Cuando Chile el año 1879 nos arrastró a la funesta e injusta guerra llamada del Pacífico, el Teniente Coronel Pando, fué como era consiguiente en todo corazón patriota, de los primeros en desenvainar la espada para ofrecerla en la defensa del país. Harto conocida es su heroica actuación en la batalla de Tacna, en la que cayó herido. Restituido al seno de la patria, el general Campero lo destinó como primer Comandante del Regimiento de Artillería de Montaña, cargo en el que permaneció hasta la trasmisión que del mando supremo hizo el Presidente Campero a don Gregorio Pacheco, en Agosto de 1884. Amigo y compañero del general Camacho, y conocido ya bastante por su filiación liberal, Pando que ya era Coronel pidió su licencia final y se retiró otra vez del servicio militar, dedicándose a negocios mineros.

Encumbrado en el poder con Pacheco el partido conservador, es sabido que el partido liberal sufrió la más cruenta vía crucis, durante el espacio de quince años.

Los liberales exasperados por las inícuas persecuciones y viarazas que sufrieron de los gobiernos conservadores de Pacheco, Arce, Baptista y Alonso, en varias ocasiones verificaron francas y abiertas intentonas de revolución; en una de ellas, que tuvo lugar en Colquechaca, encabezó la rebelión el coronel Pando, atacando la plaza de Sucre el 29 de Junio de 1889, con una pequeña tropa improvisada. Desgraciadamente, por impericia militar de aquellos soldados, se frustró el plan bien concebido del coronel Pando; fueron rechazados por las tropas del gobierno aquellos abnegados luchadores y Pardo tuvo que expatriarse huyendo de la saña y venganzas de los conservadores.

El año 1892, de motu proprio, efectuó la exploración del Noroeste, adquiriendo en tan penosa labor un gran caudal de datos geográficos, que aclararon en amplia escala varios problemas que existían sobre esas ignotas regiones. Esta ha sido indudablemente, una de las más meritorias labores del ilustre militar y quizás, en su gobierno mismo, no ha prestado tantos beneficios al país, como aquellos en que su interés científico se ha desenvuelto con tanto provecho para Bolivia.

Candidato a la presidencia de la República en 1896, su triunfo era seguro, pues que entonces del abatimiento en que había caído el partido liberal, resurgía como nunca la buena causa y el partido se robusteció considerablemente. Triunfó en las principales capitales, poniendo en jaque a su rival Alonso, pero la circunstancia de haber sido propuesto candidato a la primera vicepresidencia el doctor Rafael Peña, oriundo de Santa Cruz, hizo que ese Departamento, por el funesto provincialismo, casi se unificó por las candidaturas del Gobierno, arrojando en el balance electoral una pequeña diferencia de algo como 4,000 votos a favor del doctor Alonso. La elección indirecta del Congreso dió lugar a la proclamación de este último como presidente para el período constitucional de 1896-1900. Tras este desfavorable resultado para el país, el coronel Pando emprendió una nueva expedición a las regiones mortíferas del Noroeste, expedición en la que completó sus estudios de esa parte ubérrima y preciosa del territorio boliviano.

En 1898, estando el gobierno Alonso en Sucre, el presidente manifestó a sus amigos y partidarios la necesidad de una visita al Norte, por exigencias políticas que era indispensable llenar. El Congreso, compuesto naturalmente de adictos al partido conservador en su mayoría camaral, se opuso abiertamente a esa medida y dió aquella célebre ley de radicatoria que obligaba al Gobierno a residir invariablemente en Sucre, Tal reto a los diputados paceños dió lugar a que estos abandonaran sus asientos en el Congreso y se retiren a La Paz. Entre tanto, el pueblo paceño, en el que ya fermentaba fuertemente el espíritu de rebelión y en varios mítines se había proclamado el principio federalista, halló propicia la oportunidad de encumbrar al partido liberal, so capa de federación. El doctor Fernando E. Guachalla, que era el alma de aquellas aspiraciones, consiguió ganar a su causa al Prefecto del Departamento, doctor Serapio Reyes Ortiz, y el 12 de Diciembre del predicho año, La Paz y sus provincias proclamaron el movimiento federalista, organizando inmediatamente su ejército a base de las columnas de guarnición y de policía. 

El coronel Pando era Senador por Chuquisaca, puesto su campanario al frente del régimen gobiernista, era forzoso tomase parte en la revolución paceña y ésta organizó la Junta de Federal compuesta de los señores Serapio Reyes Ortiz, José Manuel Pando y Macario Pinilla (este último ex-ministro del gabinete alonsista, pero que tampoco podía ser estraño a su país natal). El presidente Alonso, tomando el comando del ejército como Capitán General, se puso en marcha contra la Paz, mas, Alonso no tenía un ápice de militar y la dirección de su ejército estuvo a cargo de un abogado; natural que fuera a un desastre seguro, como sucedió en la batalla del Crucero de Paria, en la cual fué completamente derrotado por los liberales de La Paz. Con este triunfo la Junta de Gobierno convocó a los comicios electorales, donde el general Pando fué designado por mayoría absoluta Presidente de la República para el período de 1900-1904. Durante su gobierno, que se desenvolvió dentro de una paz interna bonancibilísima, se implantó el ferrocarril GuaquiLa Paz y se llevaron a cabo obras de positivo progreso y adelanto para el país. Sin embargo. e! Brasil, perturbó aquella tranquilidad interior ejercitando invasiones en los territorios del Acre, mediante filibusteros a quienes fomentaba. El sentimiento patrio vivamente herido con tales atentados a la soberanía nacional, tuvo que despertarse intenso y el Gobierno vióse obligado a mandar tropas que rechacen a tales detentadores de nuestro derecho. Aun cuando habríamos escarmentado debidamente a Plácido de Castro y sus huestes, puesto que Pando en persona marchó allá, la Cancillería concluyó el tratado de Petrópolis, que puso fin a esas querellas.

El Congreso de 1903 ascendió al general Pando a Mayor General, graduación militar la más alta que reconocen nuestras Ordenanzas Militares.

Verificadas en Agosto de 1904 las elecciones presidenciales, en que fué elegido el doctor Ismael Montes, el general Pando prestó todavía sus servicios en el Noroeste, al que fué enviado como Delegado Nacional. Cuando nuestros diferendos con la Argentina, a consecuencia del laudo arbitral de esta nación en las cuestiones de límites con el Perú, laudo que ocasionó la ruptura de relaciones con la nación del Plata, el general Pando consiguió restablecer esas relaciones mediante su labor esforzada y patriótica. Retirado después definitivamente a la vida privada, el 15 de Junio de 1917, cuando menos se esperara, en un viaje que efectuaba de su finca Catavi a esta ciudad, fué atacado cerca del alto de La Paz y victimado trágicamente a la edad 69 años.


Tal fué a grandes rasgos el Mayor General José Manuel Pando, cuya muerte harto sentida no ha dejado hasta hoy de despertar dolorosas emociones.


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González y Medina. Editores. "De siglo a siglo. Hombres célebres de Bolivia". La Paz, 1920.

Saludos
Jonatan Saona

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