viernes, 20 de julio de 2018

Carta a Pino 1787

Carta de José A. de Arze a Juan del Pino

Tal como lo ordenaba el Rey, se debía hacer reconocer y hacer un mapa del territorio. Es así que en 1786 el gobernador intendente de Potosí, Juan del Pino Manrique, envía en comisión a Josef Agustín de Arze para el reconocimiento del Puerto de Cobija en el partido de Atacama (que por Orden Real pertenecía a Potosí).

El siguiente documento es la carta de Josef A. de Arze informando al gobernador sobre lo ocurrido en el desarrollo de la comisión. Esta carta aparece publicada en el artículo "Dos documentos inéditos y un mapa de Cobija: informes del comisionado Dr.  José Agustín de Arze, 1786-1787" escrito por Jorge Hidalgo.

"Mui venerado señor mío. 
En el Capítulo catorce de la Instrucción de Visita y me prebino Vuestra Señoría dedicase toda mi atención y cuidado en reconocer el Puerto de Cobija, examinar sus proporciones, y aberiguar que riesgos podrían correr nuestros Establecimientos en tiempo de Guerra con alguna Nación Marítima tomando todos los Informes, y noticias que deben conducir a la maior Seguridad.

En efecto careciendo Yo de la inteligencia que era precisa para levantar un Plano prolixo, y circunstanciado, qual manifestase la situación, y proporciones de dicho Puerto, que clase de embarcaciones podían aportar a sus Costas, y por que tiempo permanecer con acogimiento y abrigo de sus Tropas: conduxe hasta aquella distancia un Inteligente que lo sondease, midiese, y delinease en la manera que lo manifiesta el que acompaño con arreglo que pide la facultad.

El ase ver que su Bahía se extiende en un quarto de legua con sobrado Fondo para abrigar hasta seis navíos de línea en distancia de poco mas de cien brasas del muelle, y sin maior riesgo en su anclage; por que sobre ser el fondo de Arena pedredizo, se halla resguardado de los Vientos, y el Sudueste que le Descubre rara vez sopla con poca fuerza.

Tiene este Puerto un perenne Manantial de Agua, que aunque salobre y de poco gusto en su estado natural, disimula la insipides luego que se enfría y en todos tiempos es saludable para los mas achacosos y enfermos. La Vertiente que corre es en Cantidad de una paxa, y mui suficiente a abastecer los Almasenes en un Navío en menos de veinte y quatro horas como ya les sucedió al Baldiviano, y a otros que arribaron al intento.

Allí no se conoce la Terciana, el Vómito prieto, ni otro de los muchos accidentes que regularmente acometen a los Nabegantes luego que saltan en Tierra en los Puertos de Arica, Hilo y otros que siguen la Costa; y por el contrario permanecen los Pasageros sin nobedad al tanto de la salud, y robustes que disfrutan aquellos Naturales a que por lo mismo han llegado a acomodarles la vulgaridad, que ellos se mueren quando quieren.

Aunque en el mismo Puerto no hai Ganado, ni otra proporción de Víberes, con diferencia de seis, a ocho días se puede conducir de lo interior de la Provincia Carne fresca de Baca que la hai de mexor gusto y substancia que en el Tucumán, Carneros de Castilla y de la Tierra, y en porción Granos de Mais y Trigo que producen con fertilidad aquellos Lugares.

Esto supuesto paso a contraherme al riesgo que puedan correr nuestros establecimientos en tiempo de Guerra con alguna Potencia Marítima; y desde luego lo contemplo ninguno, o mui remoto atendiendo a la situación del Puerto, y su penoso Tránsito por Tierra.

La Población que se le aparta menos es la de San Juan de Calama en distancia de Treinta y nuebe leguas desproveídas de todo otro auxilio que no sea la leña, y el Yerbaje, para manutención de las Bestias, y esto solo en los Parages de Guacate que se halla siete leguas mas adelante, y en el de Chacame que corre de diez a once siguiendo el mismo Río. De aquí hasta llegar al Puerto se ofrese una travesía de veinte y dos leguas con tan malos pasos, y Cuestas que a la salida ofrecen no poco afan a los Harrieros, con todo de que caminan la maior parte de noche, y se balen de otras diligencias para auxiliar sus Cabalgaduras.

Quando no fueran por estas dificultades que son otra tanto maiores si de antemano no se aprestan los medios para vencerlas, seria vastante precausión aquella en que generalmente viven en tiempo de Guerra los avitadores de dicho Puerto para retirarse con los pocos Animales que mantienen en las Lomas, y Faldas de la inmediación luego que por dos Centinelas que son efectivas todo el año en lo mas alto de aquellos Cerros, les fuera comunicada la noticia que algunas Velas traían su rumbo acia dicho Puerto como siempre lo han hecho, y estado a la mira de executarlo en la Guerra pasada con el Rey de la gran Bretaña.

Por otra parte tampoco contemplo algún Interés en su ocupación; por que sobre su esterilidad y demás improporciones no hai otra cosa en aquellos Naturales que una suma miseria e indigencia, auxiliada con lo poco que reportan en la Pesca del Congrio a que están dedicados con sobrado Trabajo.

Por lo mismo no se deve temer que los enemigos aporten en aquella Costa ni es necesario ningún genero de Fortaleza en otro caso que no fuera pensar en su fomento y aun así no podía quedar resguardado con solo una, sino que eran presisas, dos o mas para impedir la entrada por la punta del Francés y y por el lado opuesto del muelle que se halla en franquia y sin embaraso, respecto de la otra.

Por eso sería mas a propócito el Paraje que es conocido por el mal paso, y esta al principio de la Quebrada por donde sale el Camino a tierra adentro. Este lugar ciertamente es el mas ventajoso por que como Superior y elevado en el Piso, mira como declive al que viene de dicho Puerto, y tiene a mas un sobrado refuerso de piedra que forma a manera de un Castillo en tan bella situación que no haviendo otro Tránsito por donde vencer ni dirijirse a lo alto de aquellas Montañas, estaría defendido a salvo conducto, y con mui poca gente, pero aun aquí seria inútil por que por falta de Agua, era presiso se retirasen a lo interior de la Provincia, y dejasen el puerto con abandono de las Municiones que en tal caso no podrían conducir con sus Personas.

Esto es lo que he advertido en el reconocimiento de aquella Costa, y sobre lo que sobra Vuestra Señoría meditar si nuestros establecimientos se hallan expuestos, y corren riesgo para con alguna Nación Marítima: pero siendo mui al caso refleccionar con este motivo si con arreglo al Articulo sinquenta y cuatro de la Ordenanza de Intendentes, podrá ser util a aquel Puerto vien al Comercio, o para otra dispocisión que pueda meditar nuestro sabio Govierno: diré lo que a este propócito condusga sobre las noticias conque siempre he procurado instruir el deceo de mi sinsero acierto.

La inmediación a los Puertos de Copiapó, y Balparayso en que se halla el de Cobija siempre lo hiso apreciable para con los Traficantes de la Carrera de Chile, conociendo que es maior la seguridad, mexor su Temperamento y algo mas fácil el transporte de Cargas a esta villa. Por eso en los tiempos pasados venían a el mejor que al de Arica muchos Barcos hasta de la parte de Lima con la ventaja que eran menos los Costos, y mas pronta y favorable la conducción.

Generalmente la Azúcar, el Arros, el Cobre labrado, y otros efectos que hasta hoy mantienen su estimación en el Perú, se conducían en otro tiempo por el citado Puerto de Cobija, y al tanto de su consumo eran equitativos los precios que hoy han subido por los Duplicados Costos que ofrece el transporte por tierra cuando se internan por la Provincia del Tucumán.

Este beneficio y lucroso Comercio vino al cabo del tiempo a malograrse por tal qual abuso que introdugeron los corregidores del Partido de Atacama con maior perjuicio de aquellos Provincianos, como una y otra vez me lo expusieron quando procuré saver la causa de su miseria en medio de las proporciones que les prometía el Puerto y su Comercio.

Es el caso que como anteriormente todos vibían sujetos al Reparto, les era forsoso por orden de sus Corregidores conducir las cargas de arribo sin otro auxilio que el de uno o dos pesos por cada una redusidos a quatro frioleras que nunca podia librarles su indigencia, ni reparar sus atrasos si como regularmente acontese perdían algunas Mulas en el Camino.

Ya fuese por esta causa, o mas vien por las alteraciones que se originaron de este pernisioso entable con el perjuicio que recivió uno, u otro de los que havían arribado a la sason, vino al fin a desacreditarse el Puerto, y a quedar sin uso como hoy lo está en notable atraso de aquellos Naturales que cada día conocen mucho mas su falta, la lloran sensiblemente, y Claman por su reposición.

Y desde luego mas vien en este se podía poner la mira que en el de Arica, y los otros que siguen la Costa, por que si es su temperamento ofrece la mexor pasadia sin reselo de la Terciana y los otros accidentes que en aquellos intimidan a los Pasageros: los Víberes no escasean por lo mismo que los hai en abundancia en lo interior de la Provincia.

La agua es perenne y aunque hoy corre en cierra Cantidad, se le pueden incorporar varias venas que están de manifiesto a un lado, y otro del Manantial principal, hasta engrosarlo por medio de un recorte haciendo que toda la porción venga a acopiarse en un Estanco que a poco costo puede hacerse de Cal y Piedra.

Los Harrieros, los mas propensos, e inclinados a este Tragin, por que es el único que fomenta su inclinación, y el que les trae maior cuenta por la proporción con que mantienen sus Mulas sin mayor costo a beneficio de un engorde fuerte y substancial que no les falta todo el año en unas famosas Ciénegas que tienen en diferentes partes de su Provincia, especialmente en el territorio de Calama.

Si adaptado este pensamiento llegaría a recivir el antiguo Giro del Puerto mui en breve se berían conosidos progresos en los Naturalez, y demas Vecinos de aquel Partido hoy con maior motibo por la libertad en que biben sin el atraso, y opreción que les ofrecía el Reparto.

No solo ellos mas los Provincianos de Lipez disfrutarían alguna parte de estas ventajas por el hecho de que siendo presiso Transito aquel Partido a esta villa, era regular que muchos contratasen en algún transporte para facilitar con maior brebedad la conducción de sus efectos.

Asi como en los dos años anteriores han venido hasta el Puerto de Arica desde Montevideo dos Barcos con Asogue para el abasto de esta Intendencia ocacionado no poco afán en su conducción por falta de Mulas, y otras Provindencias que han sido inebitables: con menos demora se huviera facilitado el transporte por el Puerto de Cobija, así por estar en la Jurisdicción de esta Intendencia como por que los Harrieros huvieran aplicado su empeño por acreditar el Puerto, y su Carrera.

Con conseptos a todos estos circunstanciados motivos vien sabrá Vuestra Señoría refleccionar si será conveniente fomentar por util el citado Puerto, o abandonarlo por de ningún provecho, pues a mi me basta haber expuesto con sinceridad quanto me pareció conbeniente a este negocio, sin abrir dictamen por lo mismo que lo contemplo mui superior a mis fuerzas, y peculiar solo al talento con que Vuestra Señoría distingue su pulsado Govierno.

Nuestro señor Guarda la vida de Vuestra Señoría muchos años. Potosi y Maio dies y nuebe de mil setecientos ochenta y siete.

Beso la mano a Vuestra Señoría su mas atento serbidor.
Doctor José Agustín de Arze.

(Al) Señor Governador Intendente Don Juan del Pino Manrique."

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Texto del documento se encuentra en el artículo "Dos documentos inéditos y un mapa de Cobija: informes del comisionado Dr. José Agustín de Arze, 1786-1787" escrito por Jorge Hidalgo, publicado en Revista Chungará n° 10, marzo de 1983.

Saludos
Jonatan Saona

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