martes, 11 de diciembre de 2012

Combate 11 diciembre


El combate del Callao del 11 de diciembre y el buque chileno Angamos

El 11 de diciembre de 1880 se realizó el último combate entre los buques chilenos que bloqueaban el Callao y las defensas peruanas del puerto. Este combate también fue importante porque el transporte artillado chileno Angamos perdió su cañón, uno de retrocarga y largo alcance que era nuevo y no estaba en uso ni siquiera por la Royal Navy, hecho que determinó que la Chile paralizara los bombardeos al Callao, pues no lo hizo más.

El Callao había sido bombardeo los días 9 y 10 de diciembre por el crucero chileno Angamos, pero cuando se inició el bombardeo del 11 salió a enfrentársele la pequeña escuadra peruana para obligar al buque chileno a retirarse pero que culminó con la pérdida de su único cañón.

El Angamos
El Angamos era un transporte artillado con andar máximo de 14 nudos que fue comprado por Chile en 1879 y había sido acondicionado para llevar un cañón de largo alcance, tanto así que podía atacar a los puertos peruanos sin ser alcanzado por los cañones que los defendían. El historiador inglés Clement Markham, describió que tan poderoso era el Angamos así como también la pérdida de su cañón de la siguiente manera:

“El Angamos ha demostrado al ventaja del uso de cañones de largo alcance. Ella fue originalmente un crucero irlandés llamado Belle of Cork; y era muy notable que tal buque era capaz de atacar fuertes fortificaciones con perfecta impunidad. Poseía dos desideratas de un eficiente buque de guerra, velocidad y una pieza de largo alcance. Su único cañón era uno de retrocarga Armstrong de 180 libras y 8 pulgadas. Con esta arma era el terror de las baterías de Arica y Callao, y si ella se hubiera enfrentado con buques enemigos, con su velocidad superior hubiera seleccionado y regulado su misma distancia. Esto la hacía un formidable antagonista, inclusive para un blindado. Aunque la escuadra Inglesa tenía en esa época en el Pacífico buques artillados con cañones de 12 y 18 toneladas, no había ninguno que podía competir con el Angamos en velocidad o alcance de tiro; y no había nadie que pudiera controlar sus acciones una vez que hubiera ganado altamar. Ella hubiera hecho pasar un rato desagradable aún para buques como el Triumph o el Shannon, y en cuanto a un enfrentamiento con buques como el Thetis o de la clase Pelican, o aun los buques llamados “gemas” como el Turquoise, las oportunidades hubieran sido muy favorables para el crucero. El cañón del Angamos sin embargo, no era perfecto. Después de hacer una gran cantidad de destrozos a lo largo de la costa, de repente, después de un disparo, retrocedió tan violentamente que se salió de la cureña y se fue al agua. Eso fue el 11 de diciembre y al sexto disparo del día. Eso se debió probablemente no sólo al gran número de veces que había sido disparado (380 en 10 meses), sino también a la gran carga de pólvora que usaba. Al principio se pensaba que el cañón había estallado y había caído en dos piezas, pero la pieza entera puede haber retrocedido a través de la bobina del muñón. Desgraciadamente se hundió en aguas profundas y la posición era incierta, así que la exacta naturaleza del accidente no ha sido comprobada...” (1).

El cañón del Angamos fue similar al usado después por los blindados Huáscar, Cochrane y Blanco Encalada. En un manual de artillería chileno de la época encontramos los siguientes datos de ese cañón (2):

Calibre: 8 pulgadas
Peso nominal: 11½ toneladas
Preponderancia: 100 libras
Largo del ánima: 17 pies 4.5 pulgadas
Largo del rayado: 13 id. 6 id.
Largo total: 18 id. 4.7 id.
Número de estrías: 23
Espiral, aumentado desde: 1 en 150 en la culata a 1.45 a 8 p.s. de la boca, lo restante 1 en 45

Peso de proyectiles
Metralla: contiene cada tarro 432 balas, pesando cada una 4 onzas, embutidas en una mezcla de arcilla i arena, 180 libras
Granada enfriada sin carga estalladora, que se emplea como bala sólida, peso: 177 libras
Granada común vacía: 168 libras
Granada común con 12 libras de carga estalladora y saquete: 180 libras
Granada enfriada vacía: 177 libras
Granada enfriada con 12 libras de carga estalladora y saquete: 180 libras
Shrapnel, con balas de 7.5 por libra i 10 onzas pólvora F.G.: 180 libras

Velocidad en la boca con proyectiles de peso 180 libras

Con carga excepcional de 100 libras y granada de 180 libras:
Velocidad: 2155 pies/segundo
Energía total: 5797 pies/tonelada
Energía por pulgada de circunferencia: 230.6 pies/tonelada

Con carga máxima de 90 libras y granada de 180 libras:
Velocidad: 2027 pies/segundo
Energía total: 5128 pies/tonelada
Energía por pulgada de circunferencia: 204 pies/tonelada

Con carga ordinaria de 65 libras y granada de 180 libras:
Velocidad: 1605 pies/segundo
Energía total: 3215 pies/tonelada
Energía por pulgada de circunferencia: 128 pies/tonelada

El alcance máximo del cañón era de 7700 yardas (casi 7 Km, , mientras los cañones del Callao tenían alcance máximo de 4 Km).

Según el mismo manual:
“Este cañon es capaz de perforar planchas de fierro batido sin respaldo de 16 a 18 pulgadas (según la calidad de la plancha). Se le puede considerar también capaz de perforar planchas de blindaje de 14 a 15 pulgadas de grueso, sostenidas por el respaldo usual, con 1½ pulgadas de fierro interior, hasta las 250 yardas, o planchas de 8 pulgadas, montadas de la misma manera, hasta las 3,000 yardas” (3).

El Combate

El relato del corresponsal R. G. Rossel del diario “La Patria” fue el siguiente:

“Hoy hemos tenido oportunidad de presenciar un reñido combate, sostenido por nuestras dos lanchas, “Arno” y “Urcos”, contra toda la escuadra chilena.

A la 1 p.m. el “Angamos” se separó de su fondeadero en el Cabezo de la Isla de San Lorenzo y avanzó hacia el puerto, á colocarse en el lugar que acostumbra.

A la 1.40 p.m. la batería Arica hizo un tiro sobre el “Angamos”, el que contestó en el acto con un disparo dirijido como siempre sobre el Dársena. Con intervalos de 5 minutos continuó disparando hasta seis disparos, todos sin éxito de ninguna clase.

A las 2.35 el “Atahualpa”, que se había apresurado á caldear su máquina, salió del Dársena, avanzando resueltamente contra el enemigo. No obstante la lentitud de su marcha, su presencia sola bastó para que el “Angamos” se pusiera inmediatamente fuera de tiro y para que el resto de la escuadra enemiga comenzara á ponerse en movimiento.

Las lanchas “Arno” y “Urcos” salieron prontamente del Dársena. Avanzaron más de mil quinientos metros y acometieron a la “Pilcomayo” que trataba de defender el “Angamos”.

Por este momento, el grueso de la escuadra enemiga, es decir, el “Huáscar”, “Chacabuco”, “Princesa Luisa” y “Toro”, rompieron a la vez sus fuegos sobre el “Atahualpa” y nuestras lanchas. El tiroteos e hizo muy repetido. Todos los proyectiles enemigos caían al agua sin causar ningún daño.

Como nuestras lanchas acometieron con una resolución admirable, á medida que avanzaban, se retiraba el enemigo. Poco á poco fue alejándose hasta ponerse á más de doce mil metros.

Desde allí hacían un nutrido fuego, contestando siempre con gran regularidad y precisión nuestras lanchas.

El “Arno” llevó su atrevimiento hasta dirijirse sola hacia la Isla de San Lorenzo contra un transporte allí fondeado, aprovechando de que el “Huáscar” y demás buques, se habían colocado muy al Norte.

El atrevimiento del “Arno” amedrentó al transporte, que comenzó á avivar sus fuegos. Toda la escuadra viró entonces á prisa, dirijiéndose en su protección. Esto obligó al “Arno” á retirarse.

A las 4 p.m., cansado el enemigo de sus inútiles esfuerzos, abandonó el combate, dejando dueñas del campo á nuestras lanchas victoriosas.

En la retirada, la batería “Piérola” hizo dos magníficos disparos sobre el “Huáscar”, el que en el acto apresuró su marcha.
Durante el combate, el enemigo ha gastado ciento cinco proyectiles… “. (4)

Otra interesante versión peruana del combate es la del parte oficial del Capitán de Puerto del Callao al Comandante General de Marina:

“…A la 1 ¼ p.m. se desprendió del cabezo de la isla de San Lorenzo el transporte chileno “Angamos” sobre la bahía de este puerto y a continuación y el mismo rumbo la corbeta “Pilcomayo”. Colocado el “Angamos” en el centro de la bahía y a la distancia de 8,000 mt más o menos del Dársena rompió sus fuegos a la 1 ½ p.m. habiendo caído el primero fuera del Dársena, el 2º en la población, el 3º por la popa del “Marañón” en el agua, el 4º muy corto, el 5º ídem, el 6º cayó por el canal en el agua, y el 7º por la popa del “Atahualpa” en el agua. Desde el primer tiro de la “Angamos” nuestro monitor “Atahualpa” zarpó de su fondeadero, salvó las palizadas y continuó saliendo hasta la distancia de 3 millas más o menos; y cuando llegaba a esta distancia fue el 7º tiro del “Angamos” el que inmediatamente se abrió más afuera colocándose respecto del dársena como 10,000 metros en cuyo punto se mantuvo sin hacer un tiro más. En esta evolución le siguió la “Pilcomayo”. Las lanchas nuestras “Urcos” y “Arno” acompañaron al “Atahualpa” y al aguantarse el monitor ellos continuaron yéndose más afuera al extremo de que el “Arno” le hizo un tiro a la “Pilcomayo” que se fue muy inmediato. Cuando esto sucedía eran las 2 p.m. hora en que se movía el “Huáscar”, Chacabuco”, “Toro” y “Princesa Luisa”, todos con rumbo al norte y en auxilio del “Angamos” y “Pilcomayo” que ya se batía la segunda con las lanchas. A las 2 ¼ p.m. rompió sus fuegos el “Huáscar” y el “Toro” sobre nuestro monitor “Atahualpa”, generalizándose de este modo el combate entre los buques dichos menos el “Amazonas” que permaneció mudo. De los tiros hechos por los buques chilenos sobre nuestro monitor algunos y la mayor parte sobre nuestras lanchas son del “Angamos” 7 tiros, “Huáscar” 15, “Pilcomayo” 60, “Chacabuco” 4, y “Toro” 19 que suman en todo 105 tiros. Nuestro monitor sólo ha hecho 2 disparos con cañones pequeños, la lancha “Urcos” 3, “Arno” 11, la batería “Pacocha” 2, del Dársena 1 y de la Batería “Piérola” 2, que suman en todo 21 tiros. En el tiempo del combate nuestras lanchas han maniobrado en distintos sentidos hasta el extremo de que la lancha “Arno” se dirigió al cabezo y le hizo un tiro al transporte “Matías Cousiño” aunque corto. De este modo ha terminado el combate de la fecha que se puede decir que ha tenido lugar entre la escuadra bloqueadora chilena y las lanchas “Arno” y “Uricos” a las 4 p.m. hora en que la “Chacabuco” hizo señales a los demás buques. El último tiro fue hecho por la batería “Piérola”, que como el primer tiro de ésta misma fueron muy cerca del “Huáscar”. El monitor “Atahualpa” y las dos lanchas han regresado a su fondeadero…” (5)

La información chilena publicada sobre el combate se centra en la pérdida del cañón del Angamos. El contralmirante Galvarino Riveros, Jefe de la escuadra chilena, escribió lo siguiente en su parte oficial al Ministro de Guerra y Marina en Campaña:

“El 11 se renovó el bombardeo; pero al ir a tomar colocación, noté que el monitor “Atahualpa” i dos lanchas que se mantuvieron a su costado, i dos mas que operaron independientes, salian del dársena, por lo cual, con los otros buques, me dirijí al punto donde se encontraba el “Angamos”.

Comprendí que el objetivo de esta salida tendria por objeto distraernos i evitar que se disparase sobre el dársena, por lo cual el “Angamos” siguió disparando sobre ella, mientras el “Huáscar” lo hacía sobre el monitor.- Después de cinco disparos del “Angamos”, algunos bastante felices, al disparar el sesto, el cañon desapareció, no quedando de él sino el anillo de los muñones.

El cañon no reventó afortunadamente, pues ese accidente habría causado innumerables desgracias, según todas las apariencias; el cañon se cortó en el tubo interior de acero, precisamente en la medianía del refuerzo de los muñones, lanzando sobre estribor la parte que mira al brocal i sobre babor de la culata. La sección del grano que ha quedado a bordo, demuestra, además, que el tubo interior que fue lanzado sobre babor, corrió primeramente sin arrastrar los refuerzos superiores en los primeros momentos, llevándolos enseguida consigo para tocar la parte trasera de la esplanada i saltar en seguida al agua, destruyendo una parte de la amurada a babor i a popa del portalon…

… Sensible es que no hayan quedado a bordo las demás partes del cañon para estudiar las causas que hayan producido el accidente de que me ocupo; pero no creo sea aventurado decir que el cañon tenia defectos de construcción. Examen más detenido podrá destruir o corroborar el anterior aserto; pero es indispensable dejar aquí constancia que la carga ha sido la de reglamento, una sola granada…

El accidente a que me refiero causó la muerte instantánea del teniente 2° don Tomás Perez, de la dotación del Huáscar, que accidentalmente se encontraba a bordo, i la del cabo de cañon, timonel Jose del C. Jagusto; el cadáver del primero ha sido debidamente preparado i entregado al señor comandante del “Angamos”, como también los objetos de su pertenencia, para ser entregados a su familiar. El del segundo ha sido enterrado en el lugar destinado a los fallecidos de nuestros buques…” (6).

Además de los 2 muertos, hubo 13 heridos.

La importancia de la pérdida del cañón del Angamos


El hecho que el Angamos haya perdido su cañón de largo alcance tuvo como consecuencia inmediata la paralización de los bombardeos del Callao. La noticia de este hecho incluso fue comentada en el extranjero, como así lo muestra el siguiente despacho para el New York Herald desde Panamá fechado el 4 de enero de 1880:

“… La escuadra chilena que está al frente del Callao, no ha bogado con mucha fortuna últimamente. El famoso cañon Armstrong del “Angamos” reventó el 11 de Diciembre, é igual fracaso sobrevino al cañon de 200 libras del “Huáscar”. La pérdida del “Angamos” es un verdadero desastre, pues él era una formidable pieza de artillería. La recamara del cañon voló en pedazos llevándose delante á varios hombres, entre ellos, según dicen, a Mr. Slater, representante, de la casa que fabricó la pieza. El “Angamos” siguió hacia el sur para ser compuesto. Los chilenos han perdido dos lanchas a vapor en los últimos ataques contra el Callao, y sufrido pérdidas considerables entre muertos y heridos”. (7)

Como se lee, el despacho también se refirió a la pérdida de dos lanchas chilenas, que fueron la Janequeo y la Fresia, en los combates del 25 de mayo y 6 de diciembre de 1880 respectivamente. La noticia del cañón del Huáscar se refiere a la siguiente comunicación que el capitán de fragata Carlos Condell, comandante de dicho blindado chileno, escribió al Comandante en Jefe de la escuadra chilena:

“Tengo el honor de poner en conocimiento de V.S. que con motivo de los últimos disparos hechos con los cañones de la torre de este monitor el 11 del corriente, cuando en cumplimiento de la orden de V.S. hice uso de uno de ellos con carga máxima contra el monitor “Atahualpa” i lanchas enemigas, se resintieron las sobremuñoneras del cañon de la derecha, apareciendo, como V.S. ha tenido lugar a notarlo, dos rasgaduras en cada una de ellas, lo que, a mi juicio, hace peligroso el uso de los cañones antes de cambiarlas.

En el cañon de la izquierda, aunque no existe el mismo grave daño, puede notarse en una de ellas indicios de rasgaduras, la que aumentará, sin duda, al usar igual carga.

Con motivo del lamentable suceso ocurrido el 11 del presente a bordo del crucero “Angamos”, creo oportuno llamar la atención de V.S. sobre la mui poca confianza que merece la nueva artillería que monta este monitor, sobre todo cuando principia a notarse los mismos efectos destructores que dieron tan fatales resultados; un caso parecido en este buque, a mas de la pérdida de vidas, destruiría, a mi juicio, la torre, inutilizando el principal elemento de ataque i defensa con que cuenta este monitor, pues si en el “Angamos” no fueron de mayores proporciones los efectos destructores, es por no haber encontrado el menor obstáculo al desaparecer el cañon, pero no sucedería lo mismo en una torre que opondría poderosa resistencia a los gases de la pólvora i partes del cañon.

Creo, asimismo, la conveniencia de suspender, por ahora, los bombardeos parciales, pues el uso frecuente de cargas máximas, únicas con que se puede ofender a la Dársena fuera de tiro, destruye lentamente el material, consiguiendo mui inciertos resultados en nuestro favor en cambio de perjuicios consiguientes al constante uso de un sistema nuevo de cañones que somos los primeros en experimentar i que tan pésimo resultado se ha obtenido. En consecuencia, después del accidente ocurrido al “Angamos”, i sin atreverme a determinar definitivamente las ventajas o desventajas que ofrece el nuevo sistema de cañones, nos queda el derecho de juzgarlo según nuestro criterio, sin dejar de tomar todas aquellas precauciones conducentes a evitar mayores desastres, concluyendo con que debe hacerse uso, lo menos posible, de la carga de 90 libras, la que se necesita para bombardear al enemigo, quedando fuera del alcance del tiro de este” (8).


Al día siguiente del combate, el capitán de fragata Oscar Viel, comandante de la división naval chilena que bloqueaba el Callao, formó una comisión conformada por los comandantes de la Pilcomayo y el Angamos, Carlos Moraga y Luis Ángel Lynch, además del ingeniero 1° de este último buque, David Glover, para que informen la causa de la pérdida del cañón. Ese mismo día esta comisión escribió su informe, en donde expresaba que era difícil determinar inmediatamente una explicación científica y que el cañón entero no hizo explosión, sino que entero despareció en la dirección de la culata, dejando solamente el anillo de los muñones (9).

El contralmirante Stirling, Jefe de la escuadra británica en el Pacífico, solicitó al comandante chileno Viel permiso para extraer del fondo del mar el cañón del Angamos y entregarlo a Chile una vez concluida la guerra, permiso que le fue otorgado (10).

Debido a este incidente, la empresa Armstrong ofreció reemplazar el cañón del Angamos por otro de la misma clase sin costo alguno para Chile y también enviaba por su propia cuenta al ingeniero Slater para hacer una inspección de dicha artillería que dicha empresa había vendido a Chile (11).

Notas
(1) Clements Markham, The war between Peru and Chile, 1879-1882, pp. 220-221. Londres: 1882.
(2) Instrucciones para el uso I conservacion de la artillería Armstrong de marina i costa de c.b.i.c.c. i del cañon Krupp de 21 cents. para batería de costa, pp. 79-83.
(3) Idem, p. 82.
(4) Periódico El Peruano, 13 de diciembre de 1880.
(5) Francisco Yábar, Fuerzas Sutiles y la defensa de costa en la Guerra del Pacífico, pp. 546-547. Lima: 2001.
(6) Pascual Ahumada Moreno. 1887. Guerra del Pacífico, recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referente a la guerra que han dado a la luz la prensa de Chile, Perú y Bolivia, conteniendo documentos inéditos de importancia, Tomo IV, p. 279.
(7) Pedro José Calderón. La Guerra del Pacífico y los dos sistemas de monopolio y libre cambio, p. 63. New York: 1881.
(8) Ahumada, Op. Cit., T. V, p. 86. Oficio de Condell al Comandante en Jefe de la escuadra del 15 de diciembre de 1880.
(9) Ídem, pp. 85-86.
(10) Ahumada, Op. Cit., T. IV, p. 280. Oficio de Riveros al Ministro de Guerra i Marina en campaña del 25 de diciembre de 1880.
(11) Ahumada, Op. Cit., T. VI, pp. 39-40. Oficio de García de la Huerta al Comandante en Jefe de la escuadra del 26 de marzo de 1881.
**********************
Imagen, acuarela de Rudolph de Lisle
Texto, escrito por el investigador Ernesto Linares M.

Saludos
Jonatan Saona

1 comentario :

Edgar Cruz Uriarte dijo...

Que bravo fueron los peruanos si hubieramos estado mas armados otra hubiese sido la historia Viva el Perú ojala nunca mas vivamos una guerra pero como peruano estaremos siempre alertas

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