viernes, 3 de agosto de 2012

Eulogio Doria M


Eulogio Doria Medina

Nació en La Paz, donde obtuvo el Diploma de Bachiller; trasladándose a Chuquisaca ingresa a la Universidad Pontificia de San Francisco Xavier, recibiendo en 1849 el título de Abogado.

A la violenta exaltación del año 1848, sucedió una época de verdadera pobreza sentimental. Con la disolución del parlamento y la consiguiente renuncia del Gral. Ballivián, quedó sepultada la idea de un tronco unitario boliviano. Situación que generó el surgimiento de un movimiento político generacional, entre los que se encontraba Doria Medina, habituados a la idea de que un poder central manejado por dos regiones no era posible en modo alguno, y acaso no era ni siquiera deseable.

Sin embargo, el nuevo grupo de políticos denominado como la "Nueva Generación", en junio de 1849, se creyeron obligados a la difusión de sus ideales (Muñoz, Benavente, Méndez y otros).


De aquí que una transformación esencial en la situación de Bolivia, solamente, fuera posible en la segunda mitad del siglo XIX. Doria Medina, que no era tan ilustrado espiritual ni expresivo como ser humano, pero, al contrario, era un hombre práctico. Añadíase a este aspecto una asociación de firmeza política, en contraposición al doctrinario. Permaneció hasta el fin de su vida, fiel a sus ideales conservadores, en orden a los medios adecuados para el mantenimiento del poder.

Durante la Presidencia de Achá, desarrolló funciones como Prefecto del departamento de Chuquisaca, con la aceptación de las clases sociales de ése departamento. Asistió como Diputado a la Asamblea la Constituyente de 1871, la misma que sancionó la Constitución Política del Estado.
Transcurrido dos décadas de su vida pública y política, más o menos alrededor de 1872, él ya había amasado una fortuna, aspecto que le brindó ocupar espacios envidiables en la sociedad de élite.

En este período, el hombre de empresa, político y ex-presidente Aniceto Arce a parte de ser considerado por la opinión pública como emprendedor del progreso de la industria ferrocarrilera, y, en la política como un demócrata; a su vez, fue censurado y criticado por su vinculación en asuntos de negocios nacionales con intereses chilenos, habiendo organizado la "Compañía Minera Guadalupe de Bolivia".

En ese sentido Arce presidía además esa empresa minera y suscribió un contrato con el Ministro de Hacienda Eulogio Doria Medina, obteniendo la exención durante 10 años del pago de impuestos sobre minerales y el no aumentársele de 1 boliviano, el impuesto vigente sobre marco de plata, para lo que anticipaba la suma de Bs. 52.232.15 con una tasa de interés, para pagar a la "Remington And Sons" de Nueva York su factura por la compra de armamentos adquiridos por intermedio de D. Andrés Aramayo.

A parte de la mejora de su infraestructura productiva de la empresa, Arce para superar las deficiencias viales en 1878 visita Chile acordando con el ejecutivo de la "Cía. de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta", una asociación para la extensión de la línea férrea hasta Pulacayo, con este fin había tratado de impedir que el Gobierno boliviano cobre no sólo el impuesto de 10 ctvs. sobre quintal de salitre, sino también los municipales y de lastre que pretendían las autoridades municipales de Antofagasta. La aspiración de Arce y la Cía. Huanchaca era el de disminuir sus costos de transporte de minerales a la costa construyendo este ferrocarril...Arce había encargado al Ing. Hugo A. Desmond los estudios, para prolongar la línea férrea de la Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta.

El costo de construcción de la línea entre Salinas y La Paz se calculó en 13 millones de pesos. El proyecto ferroviario desde luego despertó interés en el Gobierno chileno y por ello, como da cuenta Ravest a Arce, D. Peró y el Ministro Doria Medina les esperaban en Santiago para los "festejos de sus amigos y socios de la empresa Huanchaca"

En el ejercicio de sus funciones como Ministro de Hacienda durante el conflicto del Pacífico, se hace cargo interinamente del Ministerio de Relaciones Exteriores, por decisión del Gral. Daza desde el 9 de febrero hasta el 20 de marzo de 1879, reemplazando al Dr. Serapio Reyes Ortiz y al Dr. Martín Lanza.

El problema para Bolivia era grave y parecía irresoluble. Entonces a sugerencia del Ministro Doria Medina, se decidió rescindir el contrato con la Compañía. La rescisión del contrato con la compañía, según la opinión del Gabinete "se había dado un jaque mate tanto a la empresa como al Gobierno de Chile". El Senador y financista chileno Lorenzo Claro que estaba vinculado a Bolivia apoyó entusiastamente esta idea y creyó prudente dejar "entreabierta" la puerta del arbitraje.

Los días que antecedieron a la ocupación chilena estuvieron en una enfática posición turbelenta entre las autoridades bolivianas y la gerencia de la compañía. El movimiento diplomático entre La Paz y Santiago, por el mes de febrero, daba cuenta que el Gobierno boliviano -había decidido- no cobrar el impuesto de 10 ctvs., ni tomar en cuenta el recurso de arbitraje que el Ministro de Relaciones Exteriores, Martín Lanza había planteado, sino rescindir el contrato con la empresa. y esta compañía contrariamente a resolver el pleito buscó el apoyo del Gobierno de Chile, que tenían un claro objetivo de propiciar la toma y anexión a ese país del territorio salitrero boliviano.

El 21 de julio de 1875, se había firmado un Protocolo anexo al Tratado de 1874, "por el cual se sometían sus posibles dificultades al arbitraje". Justamente ésa fue la causa para que el canciller Lanza, partidario de ese recurso legal, fuera reemplazado por el Dr. Serapio Reyes Ortiz, quien por haber sido enviado a Lima en Misión Especial, fue subrogado por don Eulogio Doria Medina, que fungía como Ministro de Hacienda, haciéndose cargo provisoriamente del Ministerio de Gobierno y Relaciones Exteriores, el 9 de febrero de 1879. El mismo día Videla respondió a través de una nota oficial, que en un plazo de 48 horas, Bolivia debería declarar si aceptaba o no el arbitraje, "suspendiendo previamente toda innovación hecha en el Litoral con respecto a la cuestión que nos ocupamos " y con ribetes de amenaza agregaba: "Las consecuencias que forzosamente tiene que desprenderse de una contestación negativa serán de la exclusiva responsabilidad del excelentísimo Gobierno de Bolivia".

En uno de los párrafos de la nota del 18 de febrero dirigida al canciller Doria Medina, reiteraba categóricamente si el Gobierno de Bolivia, aceptaba o no el recurso de arbitraje establecido en el Pacto de 1875 y que debería dar su contestación en el "perenterio término de 48 horas".

Transcurriendo el tiempo, el día 12 de febrero, Pedro Nolasco Videla sin haber obtenido respuesta a su ultimátum, enviaba una nota al canciller boliviano, pidiendo sus pasaportes y amedrentando que: " roto el Tratado del 6 de agosto de 1874, porque Bolivia no ha dado cumplimiento a las obligaciones que estaban estipuladas, renacen para Chile los derechos que legítimamente hacía valer antes de 1866... En consecuencia el Gobierno de Chile ejercería todos aquellos actos que estime necesario para la defensa de sus derechos".

La resolución de Chile, establecía desde ese momento, un ejercicio deliberado y peligroso, que puso susceptibles a los gobiernos de Bolivia y Perú, exigiéndoles inclusive aprobar y ratificar el 18 de febrero de 1879, el Tratado de Comercio y Aduanas, suscritos por ambos países en octubre del 78 (Tratado Zoilo Flores¬Manuel Irigoyen).

Sin perder la fé del ancla de salvación, tras la llegada del buque de guerra Blanco Encalada frente a las costas de Antofagasta. El canciller Doria Medina mediante una comunicación dirigida a las autoridades chilenas, decía: "Que cumple el decoro nacional, no continuar la negociación pendiente, mientras el buque de guerra no se aleje del Litoral de la República". La nota emitida fue devuelta por el Ministro Videla sin respuesta. Ese mismo día se reunió el Consejo de Estado de Chile, y decidió la ocupación del Litoral boliviano por la fuerza.

La ocupación por las tropas chilenas de los puertos principales del Litoral de Bolivia, como las localidades de Antofagasta y Cobija, de los puertos menores de Tocopilla y Mejillones y de los centros mineros y salitreros, Caracoles y Mantos Blancos, Salar, Carmen Alto y Salinas, a partir del 14 de febrero de 1879, no encontró resistencia alguna en las poblaciones. Con excepción de la de Cobija, estaban mayoritariamente formada por chilenos.

Decidiendo el Gral. Daza marchar al campo de operaciones de la Guerra del Pacífico, delega el Mando Supremo al Consejo de Ministros integrado por los señores Pedro José D. Guerra, Eulogio Doria Medina y Julio Méndez.

Reunido el Consejo de Ministros, el 17 de abril (1879), reorganiza el Gabinete el que decide sustituir al Ministro de Relaciones Exteriores Doria Medina por el Ministro jubilado de la Corte Suprema de Justicia Dr. Pedro José Domingo de Guerra.
La breve gestión de Doria Medina no fue impedimento para ver la posibilidad de un arreglo sobre la cuestión de límites con la Argentina, en esa línea instruyó al Plenipotenciario Quijarro para que pueda negociar el asunto limítrofe en Buenos Aires, sobre las bases antiguas y legítimas pretensiones de Bolivia, misión que no tuvo los resultados esperados en ése país, por el conflicto que mantenía Bolivia con Chile. Siguiendo instrucciones Quijarro paso al Paraguay para celebrar acuerdos bilaterales como el Tratado de Límites (Quijarro-Decoud).

Su amplia labor desarrollada en la política y en las finanzas de Bolivia, le concedió ocupar espacios de poder, permitiéndole enfrentar a los intereses de una infranqueable masonería chilena. Defendió las tarifas proteccionista, una política fiscal adecuada y la creación de un fondo de deuda nacional, durante la hambruna y la guerra del 79.

Después de dejar la actividad pública, Doria Medina había dedicado su tiempo a la lectura en especial de obras americanas, hasta que fallece el 9 de enero de 1886, en su finca que llevaba el seudónimo de "Guzmán".
*******************
Saludos
Jonatan Saona

1 comentario :

Raúl Olmedo D. dijo...

Es muy interesante la forma y el fondo de las narraciones bolivianas sobre los sucesos que culminaron con la ocupación de parte de su litoral en febrero de 1879.
Se omite señalar que, al igual que hoy, Bolivia estimó entonces que una decisión interna de sus poderes Ejecutivo y Legislativo podía pasar por encima de un tratado internacional formalmente acordado y protocolizado. Situación que no es admisible, ni en 1879 ni ahora, en la doctrina internacional del derecho.
Chile lo dijo y advirtió con toda claridad : si Ud. me cambia unilateralmente las reglas del juego, entonces todo vuelve a fojas cero y yo paso a ejercer derechos sobre los territorios a los que habíamos renunciado a cambio de no imponer tributos.
Bolivia estaba entonces, para su vergüenza, gobernada por un dictador ignaro que poco se cuidaba de tales detalles, y Perú hizo mal en no vigilarlo estrechamente, pues de ahí derivó la exigencia de Chile reclamando su declaración de neutralidad, o la guerra.

R. Olmedo

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...