viernes, 10 de agosto de 2012

Batallón Piura


La formación del Batallón Piura

El 2 de marzo de 1880, el Secretario de Guerra, coronel Miguel Iglesias, aprobaba el Cuadro de Jefes y Oficiales del Batallón Piura, y se dispuso que viajara de Lima a Piura el Capitán Graduado Roberto Arbaiza. El prefecto Frías, dispuso que Arbaiza se encargase del mando de la Gendarmería.

Frías seguía enfrentando el problema económico de la falta de recursos para mantener la fuerza que se venía denominando Batallón Piura. La Caja Fiscal de Piura no recibía ningún subsidio para tal fin, ni autorización para que efectuara pago alguno. El Prefecto se vio precisado a dar por su cuenta y riesgo, orden a la Caja Fiscal de que atendiese una factura de gastos por 221,20 soles. Fue la primera a la que siguieron otras más.


El 23 de marzo, el Ministro de Guerra, coronel Miguel Iglesias, ordenaba al Prefecto de Piura, que tan pronto el Batallón Piura estuviera organizado con 600 hombres, lo remitiese a Lima con el máximo de precauciones, para evitar su captura por los barcos de guerra chilenos que andaban al acecho en la costa norte. Se recomendó su embarque por secciones en diversos vapores de la línea inglesa, como simples trabajadores.

A propuesta del coronel Frías, el Secretario de Guerra Miguel Iglesias, había nombrado con el grado de Coronel, a don Augusto Seminario y Váscones como primer Jefe del Batallón Piura.  Seminario desplegó excepcional actividad en completar la organización del batallón a su mando y cubrió muchos de sus urgentes gastos, con su propio peculio.

En marzo, Seminario Váscones hace conocer al coronel Frías Lastra, que no podrían partir a Lima por razones de salud y otras causas de fuerza mayor los oficiales Leonidas Echandía Otoya, Luis Felipe Seminario, Romualdo Espinosa y Enrique Serra. En su lugar proponía a Pedro Varillas, Manuel Meneses, Juan Guerrero y Nemesio Medina, lo cual fue aceptado.

Piura por esos meses era una ciudad agitada por la llegada de los contingentes de todas  las provincias. Había gran fervor patriótico y los vecinos hacían obsequios a los enrolados. Una gran cantidad de jóvenes y hombres maduros se habían presentado voluntariamente, pero también había bastantes que sólo por la fuerza  se había logrado su inclusión en las filas.

Por esa época se supo en Piura, que el ex–prefecto coronel Mariano Lorenzo Cornejo, había sido nombrado Jefe de una Brigada de Caballería en el Centro.

En Piura había siempre tema para comentar la guerra. Muchos eran los piuranos que sobresalían en la contienda. Así como antes se hablaba de las hazañas de Grau, después se comentaba del contralmirante Montero, del general La Cotera, del contralmirante Antonio de la Haza; de los capitanes de navío Camilo Carrillo, Ezequiel Otoya, Toribio Raygada; del capitán de fragata Aljovín y de varios más que tenían destacada actuación en la marina o en el  ejército.

En abril, del Ministro de Guerra, Iglesias dispuso que el coronel Frías enviase 400 hombres para ser distribuidos en las guarniciones de los puertos de los departamentos de Ica, Ancash, Lima La Libertad, Lambayeque y  Piura, reforzando los contingentes navales allí existentes.

Frías no deseaba que se fraccionase el Batallón, ni tampoco que sus soldados fueran a cumplir labores secundarias. No se sabe en realidad que papel hubieran tenido en los lugares a donde se les quería destinar, pues pocos meses más tarde el almirante chileno Patricio Lynch daría inicio a la expedición de merodeo en los puertos del norte, en un festín de saqueos, incendios, pillaje, matanzas y crueldades infinitas.

Frías respondió al Ministro de que aún el Batallón no estaba listo, y sólo para cumplir envió 93 hombres.

El embarque del Batallón Piura

El coronel Manuel Frías Lastra y Augusto Seminario Váscones, actuaron con toda diligencia y eficiencia para embarcar al batallón Piura, lográndolo sin haber perdido un solo hombre y sin que los chilenos que merodeaban en el mar se dieran cuenta de su movilización.

El 25 de mayo, en un barco inglés, fueron enviados al puerto de Chancay 125 hombres que se registraron  como trabajadores  agrícolas.

El 1º de junio en otro barco inglés se despachó un contingente de 240 soldados pagándose por pasajes 19 500 soles. Tanto en Piura, como en Paita, se despidieron a los soldados con muestras multitudinarias de fervor patriótico.

El 9 de junio se hace otro embarque de 171 hombres, los que hacían un total de 536 que habían sido seleccionados como los más aptos. Como en abril habían partido 93, el total de soldados embarcados llegó a 629.

Para todos los gastos, el Gobierno envió 1 500 libras esterlinas, que la unidad monetaria dispuesta por Piérola.

A mediados de junio, el Ministro de Guerra coronel Iglesias, dispuso que se entregase al Batallón Piura acantonado en Chancay, 411 uniformes de loneta, 495 rifles marca Minué Prusianos que acababan de llegar, con sus fornituras y municiones, a razón de cuatro paquetes por fusil. También se remitieron 100 capotes.

Un mes más tarde se ordena entregar al Batallón 141 rifles Peabody para  hacer prácticas. Este armamento debía ser devuelto cuando el Batallón ingresara a Lima a donde era su destino final, pues se estaba organizando  la defensa de la ciudad, después que el Primer Ejército del Sur quedó destruido. En Lima, el Batallón Piura debía de recibir 600 uniformes de campaña.

En agosto, el Ministro de Guerra dispone  que el Batallón Piura forme parte de la División del Centro, que se estaba organizando.

El viaje de Chancay a Lima, lo hizo el Batallón por tierra. En la Capital fue recibido por el Dictador Piérola que los arengó, quedando alojados en la Plaza de Acho y posteriormente fijaron su campamento en las faldas del Cerro San Cristóbal.

 El Jefe de la División del Centro, fue el valiente general César Canevaro.
 El Batallón Piura luchó en San Juan, pagando una alta cuota de sangre y heroísmo.

Dentro de la organización militar se le denominaba Batallón “Piura”  Nº 67.
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Texto tomado del libro d Reynaldo Moya, Piura y la Guerra con Chile

Imagen Coroneles del Ejército Peruano. El de la izquierda, Augusto Seminario Vascones del batallón “Piura” Nº 67 y su compañero Maximiliano Frías García del batallón “Manco Cápac” Nº 81. 

Saludos
Jonatan Saona

4 comentarios :

Raúl Olmedo D. dijo...

A quien tome nota de esta abierta cooperación de las naves mercantes inglesas para con Perú, y revise luego el listado de los nombres de los artilleros de Huáscar en vísperas de Angamos, no le cabrá duda acerca de que bando contaba con las simpatías británicas en el conflicto.

R. Olmedo

Anónimo dijo...

Una cosa es contratar mercenarios ingleses como fogoneros o artilleros (algo que también tenía la escuadra chilena) y otra contar con el respaldo del capitalismo inglés interesado en adueñarse del salitre. Si había un artillero griego no diremos que el reino de Grecia era aliado del Perú.

Miguel de Althaus dijo...

La Marina de Guerra del Perú no tenía fogomeros ni el Ejército del Perú tenía maquinistas para los ferrocarriles. Se notó en Pisagua.En el FC Cáceres consiguió a Mr Wall (Cácers chico lr llamaban)

Miguel de Althaus dijo...

La Marina de Guerra del Perú no tenía fogomeros ni el Ejército del Perú tenía maquinistas para los ferrocarriles. Se notó en Pisagua.En el FC Cáceres consiguió a Mr Wall (Cácers chico lr llamaban)

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