viernes, 29 de junio de 2012

Carta Leoncio Prado

Sobre la muerte de Prado, hay dos versiones, una versión de origen chileno, en la que se relata que Prado ordenó al pelotón chileno su propio fusilamiento, luego de beber una taza de café (versión divulgada por Ricardo Palma en sus Tradiciones Peruanas), y la otra versión difundida por Abelardo Gamarra, en su libro sobre la batalla de Huamachuco, en la que indica que Leoncio Prado fue asesinado sin miramientos con un disparo en la mejilla a boca de jarro.

Para dar mayor credibilidad a la versión chilena, incluso se ha difundido el texto de una carta de despedida, supuestamente escrita por Leoncio Prado a su padre, el ex-presidente Mariano Ignacio Prado.

Esta carta dice lo siguiente

“Huamachuco julio 15 de 1883. 
Señor Gral. Mariano I. Prado. Colombia. 
Queridísimo padre. 
Estoy herido y prisionero y hoy a las ocho y media debo ser fusilado por el delito de haber defendido a mi Patria. 
Lo saluda en este momento su hijo que no lo olvida. 
Leoncio Prado"
Sin embargo esta carta tiene una historia que nos la narra Andrés Cloud, en su artículo "Leoncio Prado y una carta de novela" publicado en el diario "Ahora" de Huánuco, el 15 de julio de 2011 nos dice:


HUÁNUCO | Siempre hemos pensado que la supuesta carta hológrafa (de puño y letra), escrita en Huamachuco por Leoncio Prado, dirigida a su padre Mariano Ignacio Prado en Colombia y que a la fecha se conserva en el Museo Prado de Chorrillos, es de novela por una serie de razones. Decimos esto porque de ella conocemos hasta tres versiones que no son precisamente idénticas en su contenido: 

UNO: En la voluminosa revista titulada Colegio Militar Leoncio Prado, editada en 1944 siendo presidente de la República Manuel Prado Ugarteche y Esteban Pavletich director del diario oficial El Peruano, se da cuenta pormenorizada de la fastuosa inauguración de dicha institución educativa, hecho ocurrido el 15 de julio de ese año. En ella, en la revista, se incluye un extracto de la biografía novelada Leoncio Prado: una vida al servicio de la libertad de la autoría de este último, libro cuya primera edición data de 1939, prologada por José Gálvez, etc. En el capitulillo XVII del extracto dice la carta en mención:  
“Huamachuco, julio de 1883. Señor Mariano Ignacio Prado. Colombia. Mi queridísimo padre. Estoy herido y prisionero; hoy a las ocho y media debo ser fusilado, por el delito de haber defendido a mi patria. Lo saluda su hijo que no lo olvida. Leoncio Prado”. (Pág. 50).

DOS: En la tercera edición de la referida novela (1958), prologada por Luis Alayza y Paz Soldán, en la sección VII del capítulo Inmolación, cambia ligeramente (y de paso mejora en algo la redacción) el tenor de la misiva, empezando por la fecha. 
“Huamachuco, julio 14 de 1883. Señor Mariano Ignacio Prado. Colombia. Queridísimo padre: Estoy herido y prisionero y hoy a las ocho y media debo ser fusilado por el delito de haber defendido a mi Patria. Lo saluda en este momento su hijo que no lo olvida. Leoncio Prado”. (Pág. 132).

TRES: Sin embargo, en la misma edición 1958 de la novela, al final, a manera de anexo, se incluye la versión supuestamente facsimilar del texto manuscrito de la susodicha carta escrita de puño y letra por el firmante. En esta tercera versión no hay cambios sustanciales en el tenor de la epístola, pero sí en la fecha y en el vocativo del destinatario: 
“Huamachuco julio 15 de 1883. Señor Gral. Mariano I. Prado. Colombia. Queridísimo padre. Estoy herido y prisionero y hoy a las ocho y media debo ser fusilado por el delito de haber defendido a mi Patria. Lo saluda en este momento su hijo que no lo olvida. Leoncio Prado”. (Pág. 137).

Es obvio que Leoncio Prado no pudo modificar ni siquiera un punto o una coma de la supuesta carta dirigida a su padre, pero sí el verdadero autor de la misma, es decir Esteban Pavletich, pues nadie puede objetar el hecho de que un escritor, mientras aún esté vivo y en uso de sus facultades mentales, pueda ampliar, modificar, corregir, manosear o lo que fuere sus propios textos cuantas veces le parezca necesario y conveniente. Lo anecdótico del caso es que la versión tres del referido documento “original, fidedigno, histórico” es la que se conserva en una urna de cristal en el museo familiar antes mencionado.

Sin embargo, no se piense que estas acotaciones intenten mellar en algo la figura epónima del Héroe de Huamachuco, pues Leoncio Prado: Una vida al servicio de la libertad no es un estudio historiográfico (y menos aún histórico), sino una biografía novelada no exenta, como tal, de algún lapsus calami del novelista. 
Y es más aún. Como quiera que, enhorabuena y con frecuencia, la literatura engalana y da más luz a las frías páginas de la historia, sobre todo en aquellos pasajes que se prestan para la fabulación, se nos viene a la memoria la poética arenga patriótica atribuida a Leoncio Prado en Huánuco, pero que, a ciencia cierta, como lo hemos demostrado con documentos en el libro Los cien años de Esteban Pavletich (2008), no es parte de un épico discurso leonciopradino, sino de elaboración Made in Esteban Pavletich: “Huanuqueños: hermanos de mi alma, hijos de mi pueblo, sabed que las balas del enemigo no matan…”. 

En tal sentido, no olvidemos la gran cercanía de Pavletich con la familia Prado, dueña de grandes latifundios en la selva central (Monzón, Ruparrupa) y también en la costa sur. He allí, pues, el origen del nombre de la provincia de Leoncio Prado (Tingo María) en la región Huánuco y el distrito chinchano de Grocio Prado en Ica, tema ampliamente documentado por Carlos Malpica en Los dueños del Perú (1878). 

Algo parecido a la simbiosis Leoncio Prado–Pavletich, ocurre también con Aparicio Pomares, el preclaro Hombre de la bandera que antes de la primera edición de los Cuentos andinos (1922) de Enrique López Albújar, su creador, que sepamos, nunca tuvo presencia física en Huánuco, y ni siquiera un documento que sustente su existencia. Y ni qué decir de Ricardo Palma y las Genialidades de la Perricholi, texto palmista en donde el patriarca de la literatura peruana, como quien no quiere la cosa, le da carta de ciudadanía huanuqueña y tomayquichuina a la casquivana (alegre de cascos) Micaela Villegas, natural de Lima, Barrios Altos, etc., etc., etc.
Ayancocha, julio 14 del 2011.
***************
Texto del diario tomado de la web http://www.ahora.com.pe/
Foto de la carta, tomada del libro Huamachuco y el Alma Nacional, vol II


Saludos
Jonatan Saona

3 comentarios :

Jose Alejandro RM dijo...

Interesante como siempre...gracias

Anónimo dijo...

de Aparicio Pomares hay un tumba con un cadáver envuelto en una bandera, da para otro artículo jonantan

Anónimo dijo...

La versión chilena, como hera de esperarse es falsa justificando su acción de tanta matanza, asesinatos, cobros de cupos a los peruanos. Leoncio Prado fue asesinado por los chilenos....

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